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| 4/26/2008 12:00:00 AM

¿Yidis tras las rejas?

El cuarto de hora que la ex parlamentaria Yidis Medina quiso aprovechar en el Congreso va a terminar saliéndole muy caro.

La entrevista por televisión de Yidis Medina con Daniel Coronell tuvo algo de opereta. Y después de que la Corte Suprema de Justicia ordenó detenerla el pasado viernes para investigarla por el delito de cohecho, a la protagonista le espera un final trágico. La ex congresista admitió en la entrevista de Noticias Uno, el pasado domingo 20 de abril, que altos funcionarios de la primera administración de Álvaro Uribe le hicieron promesas que después no le cumplieron a cambio de su voto a favor de la reelección.
La sensación de la mayoría de los televidentes es que mucho de lo que decía Yidis era verdad. Igualmente, que lo que decían los funcionarios, quienes negaban que le habían ofrecido cargos, debía ser mentira. Sin embargo, esto a nadie le importo . Paradójicamente, Yidis en su testimonio no sólo exoneró a sus denunciados, sino que se incriminó a sí misma.

La ex representante le dijo a Coronell que los ministros de Protección Social y del Interior y Justicia en 2004, Diego Palacios y Sabas Pretelt de la Vega, y hasta el propio presidente Álvaro Uribe, le ofrecieron dádivas para que votara a favor de la reelección. El gobierno lo negó y acusó al periodista de inducir las respuestas de Yidis, y a ella de simular que su voto fue comprado.

Pero en Colombia a nadie le parece sorprendente que las leyes del Congreso se tramiten negociando al menudeo con los congresistas. Toda la vida ha sido así y no sólo aquí, sino en la mayoría de los países. En temas verdaderamente trascendentales como la absolución a Ernesto Samper por parte del Congreso o la reelección de Álvaro Uribe, sí adquiere cierta gravedad que se utilicen esos métodos. Pero al mismo tiempo, no hay la menor posibilidad de que Samper se dejara sacar de la Presidencia o de que Uribe perdiera su reelección, por no ofrecer un cargo en el Sena, en el Seguro Social o un consulado, como dijo la parlamentaria que le prometieron.

Yidis cometió un error en la forma como montó su denuncia. Según su testimonio, le pusieron conejo. Pero de lo único que hay prueba es de que ella se prestó para un “soborno burocrático”. Y para que fueran culpables los que le hicieron el ofrecimiento se requería que le hubieran cumplido, cosa que no hay pruebas de que sucedió.

Yidis también ha incurrido en serias contradicciones. El 8 de agosto de 2004 le dijo a Coronell que le ofrecieron el oro y el moro a cambio de votar a favor de la reelección. Pero al otro día, el 9 de agosto, le dijo todo lo contrario a la Procuraduría: “Mi voto fue a favor de dicha iniciativa y lo hice de manera libre, soberana y consecuente con mi profunda convicción sobre el tema a votar. Y absolutamente nunca nadie me hizo ningún ofrecimiento a través de nombramientos, adjudicación de contratos u otra clase de prebendas”.

Aunque algunos creen que se trata de ingenuidad jurídica y de inexperiencia política, a Yidis no le será fácil salir bien librada frente a los magistrados de la Corte. Yidis podría terminar varios años tras las rejas, situación que algunos consideran una gran injusticia.
Ahora bien, como el delito de cohecho se tiene que cometer entre dos, es decir, hay que dar y recibir, hay que esperar si la Fiscalía también enfila todas sus baterías y se va en contra de los funcionarios del gobierno.
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