Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1993/12/06 00:00

Yo acuso, tu acosas

Los machistas tiemblan y las feministas aplauden ante lo<BR>que esta sucediendo:Colombia comienza a reconocer la existencia del acoso sexual

Yo acuso, tu acosas

CUANDO MARUJA PACHON de Villamizar, la ministra de Educación, lo llamo para decirle que tenía que regresar inmediatamente de París, Miguel Angel Bermúdez imploró que no le hiciera ese daño. Su argumento era que esa medida acabaría con su carrera política. " Usted está caído le contestó la Ministra-. Tiene que regresar ya".
Y la verdad es que pocas veces en la historia contemporánea de Colombia se había visto a alguien tan caído como el director de Coldeportes. En un país donde la opinión pública tolera a altos funcionarios que fuman marihuana,que firman auxilios o que muestran la cola, lo que nadie parecía aguantar era un acosador sexual. En cuestión de dos días, un episodio de la guerra entre sexos acabó con una carrera de casi 20 anos dedicada a la promoción del deporte.
Las declaraciones de una atractiva funcionaria pública en el Noticiero 24 Horas fueron la causa. María del pilar Florez Schneider, jefa de Coldeportes en Bucaramanga y, por tanto, subalterna de Bermúdez dijo, con todo desparpajo, que su jefe la había destituido porque no había querido acceder, presuntamente, a sus pretensione sexuales. La acusación era suficientemente grave, pero más graves, probablemente, fueron los argumentos de Bermúdez para refutarla. Ante la previsible defensa de que la destitución fue por incompetencia, y no por rechazo sexual, el director de Coldeportes agregó la siguiente joya. Dijo que era una mujer de 35 años, y que a esa edad "una mujer no inspira ese tipo de sentimientos ".
Quién dijo miedo. Todas las mujeres del país, desde los 15 hasta los 90 años, estuvieron dispuestas a desfilar por las calles para pedir el fusilamiento de Bermúdez. A los medios de comunicación comenzaron a llover otras denuncias por supuestos acosos del mismo funcionario. Una señora, ex trabajadora de Coldeportes, llamó a Radio SantaFe de Bogotá y aseguró que, tras una invitación, había aparecido en la cama de Bermúdez sin saber cómo ni a qué horas.
Una modelo antioqueña contratada por Coldeportes dijo, casi sollozando, que el director la habia encerrado durante 45 minutos en un hotel de Pereira tratando de forzarla sexualmente. Manifestó que Bermúdez, para ilustrar los beneficios de tener contento al jefe, había citado como ejemplo las carreras de la actriz Margarita Rosa de Francisco y la modelo María Pía Duque.
La indignación creció. Las refutaciones de estas dos beldades le agregaron a las acusaciones de acosador la demitómano. La Niña Mencha lo llamó cretino asqueroso". Pero cuando se pensaba que ya era imposible odiar más Bermúdez se presentó un hecho inesperado que rebosó la copa: apareció. esperándolo en el aeropuerto, su esposa Luz Helena Melo, una despampanante y encantadora palmireña de 23 años.

que en muchos casos hizo que la ira se convirtiera en envidia. En términos emocionales y convincentes, la joven esposa pidió clemencia para su marido y respeto por la privacidad de sus vidas.
El caso dio para todo tipo de especulaciones. Se habló de una conspiración femenina. Al fin y a] cabo, el noticiero que hizo la denuncia, 24 Horas, es dirigido por Diana Sofia Giraldo.
El otro noticiero que dio el golpe de gracia, QAP, es tambien dirigido por dos mujeres: las Marias. Como si esto fuera poco, el superior jerárquico de Bermúdez acabó siendo mujer: la ministra de Educación, Maruja Pachón de Villamizar.
La polémica osciló entre lo jocoso y lo trascendental. En un país donde hizo carrera entre los machistas el refran "No hay hombre que no lo pida ni mujer que no lo dé", darle dimensión de escandalo a este incidente era, por lo menos, una innovación. Al mismo tiempo salieron a flote las voces represadas de miles de mujeres que consideraron que se había marcado un hito histórico al reconocer la existencia de un fenómeno que, hasta el momento, se había mantenido debajo de las cobijas. En todo caso, Ia conclusión es que el acoso sexual, figura jurídica hasta ahora asociada con otras latitudes, ha adquirido carta de ciudadanía en Colombia.

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