02 octubre 2000

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Yo, Claudia

P O R T A D AEsta caleña de 26 años está marcando la pauta del periodismo de opinión en la televisión colombiana.

Claudia Gurisatti podría ser una reportera más de las tantas que cubren la avalancha de noticias tremendas que produce a diario Colombia. Al igual que muchas de sus colegas, tiene pocos años, hasta ahora 26, un título de comunicadora social de la Universidad Javeriana y una gran audacia.

Pero
no es una más. Al contrario, la ‘Guri’, como la llama hasta su secretaria, se está convirtiendo en un fenómeno del periodismo en televisión. No es sólo que presenta los noticieros de las 7:00 y de las 9:30 de la noche de RCN lo que le da la suficiente exposición. Sino que en el año largo que lleva haciendo el programa La Noche ha logrado manejar la opinión del país. Es la primera vez que una sola persona presenta todos los espacios periodísticos del horario triple A de un canal.

Apenas en las últimas semanas ha entrevistado al presidente Andrés Pastrana tan pronto culminó la visita de Bill Clinton a Cartagena; a Alberto Fujimori, en el fragor de un escándalo por la venta clandestina de armas del Ejército peruano a las Farc; al temido jefe paramilitar Carlos Castaño en directo vía satélite desde sus cuarteles generales en las montañas del norte del país; a Raúl Reyes, de las Farc, en simultánea con dos madres de niños secuestrados por su grupo insurgente que le reclamaban al guerrillero su devolución. Porque no ha sido sólo tener a los personajes, sino ponerlos a hablar el día que tocaba.

Estos han sido, por decirlo así, sus momentos extraordinarios. Pero los ordinarios, los de todos los días, también son de destacar. Cada noche, de lunes a jueves, tiene a los personajes de la noticia del día y durante una hora los pone a debatir, sea sobre la guerra y la paz, el día de la bicicleta o los disturbios en la Universidad Nacional. A veces es en directo, en ocasiones pregrabado.

En Colombia hay periodistas de televisión de renombre que tienen muchas más credenciales que Claudia Gurisatti. Yamid Amat, Darío Arizmendi, Pacheco, son maestros de la pantalla chica, cada cual con su estilo. Pero ninguno tiene programa de opinión diario. Esta frecuencia, combinada con la simpatía y la madera de la Gurisatti, la han puesto a competir de igual a igual con las vacas sagradas. Y hoy el programa de La Noche está marcando la agenda de la opinión en televisión.

“Me da pánico pensar que yo, que soy de una familia de clase media, que crecí totalmente ajena al poder, estoy compitiendo con unos señores con 30 años de experiencia, dice Gurisatti. Por eso mi lucha diaria es seguir maravillándome con lo que aprendo y mantener mi independencia”.

Claro, su gran figuración provoca polémica. Para algunos debe su éxito no sólo a sus propios méritos. Al fin y al cabo cuántas personas en la historia de la televisión han contado con la suerte de recibir el arrastre de Betty, la fea todos los días. También los críticos señalan que le ha favorecido el hecho de que Carlos Ardila Lülle, dueño de RCN, sea tan cercano a Andrés Pastrana. Por eso dicen que los funcionarios públicos, del Presidente para abajo, pueden favorecer al canal dándole primicias.

Pero aunque todas estas consideraciones fueran reales no son suficientes para explicar el fenómeno de esta joven periodista. Es que la Guri posee esa rara combinación de reportera de combate, que a la vez tiene ángel y carisma para la pantalla.

Según Julio Sánchez, quien fue su jefe en el programa radial La FM, “en Colombia hay presentadoras bellas, combativas y preparadas, pero curiosamente los directores de los noticieros, la mayoría hombres, no le habían permitido a su presentadora volar con agenda propia. Claudia, quien es una periodista integral, es la primera en lograrlo” .

Las funciones simultáneas no son pocas para una joven que no llega a los 30 años y en medio del mar de tiburones que es la televisión. Y por eso, bien puede estar cargando con más responsabilidad de la que puede sobrellevar sin equivocarse una persona joven, tan sola y con una formación básica.

Y ella parece estar consciente de eso. “Me produce un tormento cotidiano la posibilidad de cometer errores, decir una palabra que puede generar rabia o violencia; por las repercusiones de lo que uno haga con semejante exposición”, dice, atropellando las palabras, con ese acento vallecaucano fuerte que la hace sencilla, llana.

Por eso la atormentó tanto la entrevista con Castaño. Llegó de ese barrial que se le tragó los tenis, después de pasar dos días de enorme tensión, y se encontró con que muchas personas habían quedado positivamente impresionadas por el líder paramilitar. La afectaron las críticas sobre la falta de contexto a la entrevista siendo que se trataba del responsable de cientos de masacres.

“Uno se mete en la lógica de la inmediatez de los medios y se pregunta hasta qué punto uno está contribuyendo a que las cosas sigan como están: fragmentadas, cada actor de la guerra aferrado a su lógica, sin uno poder romper ese convencimiento”, dice.

Incansable

Sin respuestas, como no las tiene tampoco el resto del periodismo, la Gurisatti se ha dedicado a hacer lo mejor que puede con una enorme capacidad de trabajo. Y ahí también está el secreto de su éxito.

Desde las 6:00 de la mañana, apenas prende el radio, está pensando en cuál será el tema del día y quiénes sus invitados. Después no para. Trabaja con un equipo de periodistas, tan jóvenes como ella: Juan Roberto Vargas, Harriet Hidalgo, Juan David Arango, Diana Rojas, y tiene el apoyo y la orientación de Alvaro García, director de noticias del canal. Pero, al contrario de las presentadoras tradicionales, gran parte de la reportería la hace ella.

Planean el trabajo en conjunto, entrevistan, averiguan, leen, consultan con los expertos y discuten las condiciones con los entrevistados. En La Noche se pone su disfraz de presentadora, con vestimentas y maquillaje que nunca usaría en su vida real, y sale ante la cámara como si nada.

“La veo muy metódica y disciplinada, seria en el manejo de la información, sabe cómo preguntar y tiene facilidad con el manejo de cámaras”, opina Germán Yances, un crítico de la televisión.

Es el ritmo de trabajo que ha tenido por mucho tiempo. En segundo semestre de su carrera empezó a trabajar en un noticiero, ayudando en la producción de Notivisión que luego se volvió AM-PM. Después ingresó a Buenos días Colombia, un noticiero pionero en la mañana, en el que se trabajaban 17 horas diarias. Y allá empezó a descubrir que su talento ante la cámara estaba hecho también de la convicción y el esfuerzo que le metiera a una historia. Salir a la calle todo el día, hacer la reportería que tocara: transmitir en directo la escena del atentado a Antonio Cancino cuando aún no llegaba la policía, cubrir al aire y sin mayor tecnología el accidente del avión de American Airlines, o presentar su propia sección, ‘Zona Joven’, en la que mostraba desde los raperos de barrio hasta roqueros famosos como Fito Páez.

En el noticiero CM& también combinó la reportería y la presentación, esta vez diaria. Todo el día de mochila, cubriendo el Palacio de Nariño o las fuentes militares, y luego a la noche, con su sastre a presentar las noticias.

“Yamid Amat es un maestro en enseñarle a uno cómo conseguir una noticia al punto de que se puede morir en el intento; lo que sea para cazar la imagen precisa y luego saberla vender”, dice Claudia, quien confiesa que esa lección la practica a diario con una salvedad: que las ideas que vendan tengan espectáculo, pero cuidando que no se pierda la idea y sólo quede el espectáculo.

Por eso algunos logros, que parecen fáciles —o palanqueados— para el televidente desprevenido, son en realidad fruto de la persistencia, de las ganas de tener la nota.



Días duros

Buscar la noticia en un país tan peligroso como Colombia es un entrenamiento brutal, pero que seguramente hoy es determinante en la sensibilidad de la ‘Guri’ para acercarse a la gente.

De ese tiempo se le ha quedado impregnado en la memoria el olor a pólvora y sangre cuando cubrió los ataques guerrilleros de Las Delicias y Puerres; y le han quedado gravitando en la mente las imágenes de los campesinos cocaleros tirándoles panela y pan a los soldados que los sitiaban porque sabían que se les habían acabado las raciones.

Y quizás pudo medírsele a esto porque su propia vida no ha sido la de una niña mimada. Nació en Cali, y al poco tiempo sus padres, un matemático puro y una bióloga de la Universidad del Valle, tuvieron una separación traumática. Su abuela paterna se llevó a la ‘Guri’ y a su hermana Isabela a escondidas de la mamá y tuvieron que rescatarlas con policía. Esa abuela era una rumana casada con su abuelo italiano, y habían llegado a Buenaventura después de la Segunda Guerra en busca de trabajo. Se había espantado de la selva a la que la había traído a vivir su marido, y por eso, cuando vio a Cali, dijo que allí se quedaría hasta morir, pues no volvería a pasar la infame carretera atestada de mosquitos. Y así fue. Su abuelo, Antonio Gurisatti, arquitecto, políglota, aún vive allí.

Después de semejante pelea las Gurisatti se fueron a vivir a Buga con la familia materna y allí se criaron con sus abuelos, más que con su mamá, que se la pasaba viajando. Claudia estudió primaria en el colegio de la tía y bachillerato en el Central del Valle. A los 18 se vino a una pensión de bugueñas en Bogotá a estudiar en la Javeriana. Independiente desde muy joven, no tardó en montar apartamento con su hermana, con quien ha vivido casi toda la vida.



Autentica

No se sabe si la frescura de Gurisatti es el resultado de esa mezcla familiar de inmigrantes europeos con vallunos y boyacenses raizales, o por la independencia temprana, o por la libertad que da crecer en un pueblo sin pretensiones.

“Le admiro su autenticidad, dice Alvaro García, de RCN. Su éxito presentando noticias y dirigiendo su programa es que revela en la cámara esa forma de ser descomplicada, honesta, transparente, que genera confianza a los más contradictores personajes”.

Y en realidad, como dice García, esa espontaneidad trajo algo nuevo, menos acartonado, en la forma de preguntar y de contar las noticias en televisión. Coincide con muchas propuestas televisivas de jóvenes que, como la ‘Guri’, están relevando a las viejas figuras, más formales y acartonadas de la TV.

Claudia Gurisatti está triunfando porque ha logrado posicionarse como algo más que una cara bonita. No es apenas una presentadora, sino una anchor woman, ese término anglosajón que se traduce como mujer ancla, y que describe al timonel de un programa que no sólo tiene que presentarlo sino también la responsabilidad de prepararlo y conducirlo.
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