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| 2/2/2008 12:00:00 AM

“Yo no volví famosa a Íngrid, ella ya lo era”

Yolanda Pulecio, madre de Íngrid Betancourt, se destapa con SEMANA.

Semana: El general Freddy Padilla de León, comandante general de las Fuerzas Militares, dijo que usted era responsable de que Íngrid sea la joya de la corona para las Farc. ¿Qué le responde?
Yolanda Pulecio: Lo primero que tengo que decir es que él, por el cargo que ocupa, no tenía derecho a hacer ese comentario. Los militares no tienen por qué ofender a los familiares de los secuestrados.

Semana: Aceptado ese argumento. Pero, sobre el contenido, ¿qué opina?
Y.P.: El argumento central de él es que yo volví a Íngrid famosa y la valoricé como rehén. Creo que se le olvida  en primer lugar, que ella había sido una senadora que alcanzó la más alta votación en las elecciones al congreso, que era una candidata a la Presidencia de la República. En segundo lugar, era una autora famosa en Francia por su libro La rabia en el corazón, que fue un best seller. Y en tercer lugar, ya tenía la doble nacionalidad, por lo tanto no fui yo la que la volvió francesa. Es por esos tres factores que mi hija se volvió un símbolo mundial.

Semana: ¿Y cree que el hecho de que ella sea símbolo mundial ha sido negativo o positivo para la solución del problema?
Y.P.: Quiérase o no, es lo que ha ocasionado que haya apoyo y presión mundial para su liberación. Hoy toda la comunidad internacional siente el acuerdo humanitario como su problema. Y eso va a contribuir para que eventualmente se solucione. Esa dimensión internacional que adquirió esta tragedia se debe en gran parte a Íngrid.

Semana: A usted lo que le critican muchas personas es que en sus esfuerzos por liberar a Íngrid, siempre ataca al gobierno…
Y.P.: Lo que estamos viviendo las familias de los secuestrados no tiene antecedentes en el mundo. El secuestro extorsivo tiene soluciones, se paga. La situación que enfrentamos los familiares de los plagiados "canjeables" es la de tener a nuestros seres queridos en la selva por años, sujetos a una liberación que no depende de nosotros. Depende de sectores enfrentados que anteponen consideraciones políticas a humanitarias.

Semana: Lo que usted llama consideraciones políticas, para algunos es una razón de Estado válida.
Y.P.: Llámelo como quiera, el hecho es que uno sabe que con un simple cambio en esas posiciones, nuestros hijos, hermanos o padres estarían libres. Yo le pido a la gente que imagine lo que siente una madre con una hija en las condiciones en las que está Íngrid cuando ve las posiciones inflexibles de las personas de cuya decisión depende esa libertad. Una cosa es padecer esto en carne propia, y otra, criticar en los cocteles cuando uno no tiene un hijo que se puede morir en la selva.

Semana: Usted de todas maneras cuenta con el apoyo de Francia..
Y.P.: Para Francia tiene un gran significado la libertad. Por eso no desfallece en buscar la de todos los secuestrados. El presidente Sarkozy no pierde oportunidad para afianzar el compromiso con el acuerdo humanitario y con la libertad de Ingrid.

Semana: ¿Siente rechazo de algunos sectores?
Y.P.: La agresividad de algunos grupos uribistas no se limita a Piedad Córdoba. A mí me han insultado en las manifestaciones. Trato de no ir a situaciones multitudinarias para no exponerme a eso que, además de ser ofensivo, es doloroso.

Semana: El presidente Uribe ahora habla de un cerco humanitario para los secuestrados, ¿qué opina de esa propuesta?
Y.P.: El tal cerco es un híbrido absurdo. Es hasta infantil. A quién se le ocurre que se va a poder rodear a las Farc y luego traer a la comunidad internacional para que le entreguen los rehenes, que están en diferentes partes del país, a unas distancias enormes. Esa idea lo único que hace es poner en riesgo las vidas de todos, pues los guerrilleros pueden interpretar cerco como intento de rescate. Me parece imprudente del Presidente, es exponerse a una tragedia sin posibilidad de liberación.

Semana: ¿Qué cree que hubiera sucedido si el presidente no cancela la intermediación de Chávez?
Y.P.: La intermediación fue una puerta a la esperanza. Fue doloroso e incómodo para todos la forma como el Presidente la rompió. Yo no sé exactamente qué habría sucedido, pero sí sé una cosa que me dijo Chávez: que a pesar de las diferencias ideológicas, él tenía un gran respeto y simpatía por el presidente Uribe y que no estaría dispuesto a hacer nada sin el consentimiento de él. El cuento de la llamada al general Montoya fue un pretexto inventado por Uribe.

Semana: De no haberse roto esa mediación, ¿Chávez habría pedido el estatus de beligerancia para las Farc?
Y.P.: Él quería que se liberara a los secuestrados y que las Farc se comprometieran a no secuestrar más. Chávez considera que en Colombia hay un conflicto armado y que el secuestro es el elemento terrorista con el que él no está dispuesto a transar. Cree que esto conduciría al cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario y que por esta vía se podría llegar a una negociación política.

Semana: El reconocimiento por parte de Chávez de que hay un conflicto armado va en contravía de la posición del gobierno.
Y.P.: Esa es una realidad que nadie puede negar fuera del presidente Uribe y José Obdulio Gaviria. Así como todo el mundo reconoce que el secuestro es un acto terrorista, reconocen que la razón por la cual las Farc están en el monte por 40 años es que en Colombia existe un conflicto armado.

Semana: La situación actual es de intermediación de Chávez sin el apoyo del gobierno colombiano y nada de despeje. ¿Se puede esperar algo?
Y.P.: En esas circunstancias liberaron a Clarita y a Consuelo. Si se recurre al derecho humanitario se puede liberar a los civiles, las mujeres y los enfermos, de manera que posteriormente, por medio de un acuerdo, se puedan canjear los militares y guerrilleros reconociendo que ambos son combatientes.

Semana: Ya que mencionó a Clara Rojas, cuéntenos de ella
Y.P: Clarita fue a mi casa con el bebe y su mamá.  Yo conosco de niños y Emmanuel se ve muy alegre y totalmente integrado a su mamá.  Es un verdadero milagro dadas las circunstancias que el país conoce.  Yo le habìa traido un perro de felpa y él lo abrazaba y lo besaba, lo ví tan feliz,
 
Semana: ¿Cuál es la actitud de ella frente a la posición de Uribe a esta situación?
Y.P.: Ella y su familia son muy uribistas, sin embargo, reconoce que durante su liberación hubo actividades militares intensas que les impedían la movilización. El cuento de que habían suspendido las operaciones militares no es verdad. Eso lo dice también Consuelo (González de Perdomo, liberada con Clara Rojas).

Semana: Hablando de Consuelo, cuéntenos algo...
Y.P.: No nos conocíamos. La vi muy bien. Me pareció una mujer muy inteligente, muy racional y con una capacidad de liderazgo evidente. También como yo, ella tiene una posición diferente a la de Clarita. Cree que no hay mucho tiempo para los que se quedaron en la selva. También cree que el origen de la actual situación es que en Colombia hay un conflicto y que hay muchos problemas sociales por resolver.

Semana: ¿Quién ha sido su soporte en todo este proceso?
Y.P.: Mi soporte en todo sentido ha sido Astrid. La gente cree que yo nunca paro de trabajar por la liberación de Íngrid, lo que no saben es que ella tampoco descansa y sus gestiones en Europa han tenido importantes resultados. Y al igual que yo, nunca ha pensado sólo en Íngrid, sino en todas la personas que comparten con nosotros esa maldición que estamos viviendo.

Semana: ¿Qué opina de la marcha del 4 de febrero?
Y.P.: Hemos estado esperando siempre la solidaridad y siempre es bueno que se piense en los secuestrados… pero ¿quién va a capitalizar esta marcha? Eso es lo que me preocupa. Quizá no la capitalicen ni los secuestrados, ni el acuerdo humanitario, ni la paz.

Semana:¿Cómo ve el papel que Piedad Córdoba ha jugado en este proceso?
Y.P.: Muy bien. Íngrid y Piedad Córdoba fueron amigas, Íngrid se preocupó muchísimo cuando secuestraron a Piedad, hasta el punto de que buscó todos los caminos para lograr su liberación. El día de la muerte del ex presidente Alfonso López, me encontré con Piedad y ella me dijo: "yo tengo una deuda inmensa con Íngrid y me voy a dedicar a sacarla a ella y a todos los secuestrados". Y lo ha cumplido todo el tiempo. Por eso me duele que la satanicen. Que se le desconozca esa faceta humanitaria.

Semana:¿Sirvió la carta de Íngrid? ¿Qué ha pasado después de que se conoció?
Y.P.: Abrió la conciencia de mucha gente. He recibido mucho apoyo mundial después de su publicación. Yo quisiera que cada día el mensaje de esa carta estuviera en las cabezas de los colombianos. No porque lo diga mi hija, sino porque lo dice un ser humano que está dando un testimonio de la barbarie. Hoy la humanidad no es indiferente ante esta tragedia. Y si en un principio me molesté porque no di la autorización para su publicación, hoy estoy segura de que por algo la vida quiso que se conociera su dolor. Es como ver en directo cómo se va apagando una vida, y no hacer nada.

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