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‘Paquita Gallego’ estaba seguro que podía escapar de las autoridades. Pero con lo que no contaba este hombre, cuyo nombre real es Carlos Mateus Morales, es con que desde hace más de seis meses los miembros de la Dirección de Investigación Criminal (Dijín) ya lo tenían en la mira. Mateus es un completo desconocido para la opinión pública. Pero la importancia de este hombre, capturado el pasado 27 de octubre, es indiscutible. Era uno de los jefes de una de las llamadas bandas criminales emergentes (Bacrim), grupos que aparecieron tras la desmovilización de los bloques paramilitares y que básicamente están conformados por ex paras y delincuentes comunes.
Desde una casa del sector de El Poblado de Medellín, Mateus manejó una completa y compleja red conformada por cerca de 200 hombres dedicada a tráfico de drogas, asesinatos y extorsiones, en el sur y el oriente del país. Ese hombre perteneció a las estructuras del antiguo Bloque Central Bolívar (BCB) comandado por Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’. En el allanamiento a su ‘oficina’, la Policía encontró no sólo más de 600 hojas de vida de los integrantes de varias de estas Bacrim que actúan en Nariño, Caquetá y Bolívar, sino documentos sobre compra de armamento, sobornos a miembros de la Fuerza Pública, autoridades judiciales y negocios de narcotráfico.
La captura de Mateus es la más reciente de un jefe importante de estas nuevas estructuras, pero no es la única. De hecho, tan solo en los últimos dos meses, la Dijín ha desarticulado y arrestado a los miembros de otras cuatro Bacrim. A finales de agosto fueron arrestados en La Dorada, Caldas, Mario Garzón, alias ‘Mario Bross’, y los otros tres jefes de las llamadas Autodefensas de Meta y Vichada, un grupo dedicado al negocio del narcotráfico en el oriente del país. Dos semanas más tarde, cerca de 100 de los integrantes de ese grupo fueron capturados en Puerto Gaitán, Meta. A mediados de septiembre, en Nariño, fueron arrestados los miembros de la cúpula de un grupo que actuaba en varios municipios de ese departamento, conocido como Organización Nueva Generación (ONG), liderado por José Yair Yela, alias ‘Armando Paz’. Pocos días más tarde, 48 integrantes del llamado Bloque Cacique Pipintá, que delinquía en Caldas, terminaron en manos de las autoridades. A comienzos de octubre, en Cartagena, también cayeron los integrantes de un grupo de Águilas Negras que actuaban en Bolívar conocido como los ‘paisas’, bajo el mando de José Gregorio Rojas. Entre finales de agosto y octubre fueron capturados más de 150 integrantes de estas organizaciones. Hasta la semana pasada, la cifra de miembros de estos grupos que han sido arrestados por la Policía durante 2007 ascendía a 867 personas.
A mediados de este año las autoridades habían identificado un total de 22 Bacrim que actuaban en diferentes departamentos del país. Cinco de esas estructuras ya han sido completamente desmanteladas. Cuando la aparición de este tipo de grupos comenzó a ser denunciada desde hace dos años por las poblaciones, la prensa y diferentes organizaciones no gubernamentales, el gobierno subestimó el tema. Rápidamente los grupos crecieron y se transformaron en muchas regiones en un problema de grandes dimensiones. Sólo este año la Policía empezó a tomar en serio el asunto. Y prueba de ellos son los resultados de las últimas semanas.
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