Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2009/03/02 00:00

Cinco cosas que no volvieron a ser iguales después del ataque a Reyes

El 1 de marzo de 2008, comandos de Policía y Ejército atacaron un campamento de las Farc en territorio ecuatoriano y mataron a Raúl Reyes, el segundo de ese grupo guerrillero. La operación introdujo la guerra a una nueva fase.

Raúl Reyes murió tras el bombardeo de la Fuerza Aérea colombiana cuando se encontraba en un campamento en la frontera ecuatoriana.

La operación militar colombiana en Sucumbíos, Ecuador, de hace un año, que terminó con la muerte del llamado ‘canciller’ de las Farc, Luis Edgar Devia, más conocido como ‘Raúl Reyes’, fue un punto de inflexión en la historia del conflicto armado colombiano. Marcó un antes y un después en por lo menos estos cinco aspectos:

1. Las Farc perdieron un estratega difícil de reemplazar
Con la muerte de ‘Reyes’, la organización guerrillera se quedó sin el miembro más internacionalizado del Secretariado. Aunque era un campesino nacido en Huila y criado en Caquetá, ‘Reyes’ había sido entrenado en la Alemania comunista y conservó por muchos años a sus viejos amigos de la Stasi -la policía secreta de la Alemania comunista- para comprar armamento del mercado negro. Luego, cuando salió enfermo y bastante golpeado del Caquetá a fines de los ochenta, vivió en México, donde hizo contactos y amigos en toda América Latina, y en el mundo comunista que se solidarizaba con su lucha armada.
 
En cada proceso de paz, ‘Reyes’ era el vocero y negociador con los mediadores internacionales, quiénes veían en él, equivocadamente, a un moderado. Estas oportunidades, ‘Reyes’ las aprovechó para tejer una extensísima red de apoyos políticos y económicos que quedó en evidencia en los computadores que le pescaron el día de su muerte.

2. El entramado internacional de las Farc se derrumbó
Es este entramado que había tejido las Farc con grupos y contactos en medio mundo se vino abajo cuando se divulgaron los contenidos de los computadores hallados en la operación contra ‘Reyes’. No sólo quedaron expuestos por sus auxilios a las Farc muchos políticos y organizaciones en los países vecinos y en Europa, sino que además al quedar en evidencia su complicidad, forzó a muchos no expuestos a alejarse como medida preventiva. Difícilmente las Farc podrán volver a montar un imperio de conexiones parecido.

3. Las Farc perdieron confianza para comunicarse
El hallazgo de los computadores también debilitó a las Farc internamente quizás como ningún otro golpe anterior o posterior. Al conocer en detalle cómo se comunicaban entre guerrilleros, cuál era el estilo de los principales jefes y qué temas los preocupaban, les dio a las autoridades de inteligencia y judiciales fichas claves para interpretar la información que ya tenían o que iban obteniendo de las Farc.
 
Como bien lo dijo Íngrid Betancourt luego, la ‘Operación Jaque’ hubiera sido imposible de llevar a cabo, si antes no se hubieran incautado los computadores de ‘Reyes’. Algunos contactos y cómplices nacionales también quedaron en descubierto y la justicia tendrá que definir quiénes, entre todos los mencionados en los computadores, eran realmente cómplices de esa guerrilla.

4. La diplomacia colombiana se 'pellizcó'
También salió averiado de esta operación el cuerpo diplomático colombiano. ¿Por qué los cientos de agregados militares y policiales, los miles de consejeros y embajadores que ganan buenos salarios en las embajadas colombianas en el exterior, durante seis años del gobierno de Uribe no habían detectado y denunciado con pruebas medianamente sólidas, la enorme maraña de relaciones que las Farc tenían con organizaciones terroristas, narcotraficantes, grupos radicales y demás en muchos lugares del mundo? A partir de ahí Colombia ha intensificado la colaboración policial y diplomática con países que tienen grupos armados ilegales o grupos criminales afines a grupos similares aquí.

5. Las relaciones con Ecuador se averiaron
Tampoco han sido iguales desde entonces las relaciones exteriores con Ecuador. Quedará para la historia la duda de si Colombia habría podido hacer exactamente la misma operación, pero sin ocultársela al presidente ecuatoriano y sobre todo, sin mentirle luego de que hubiese sido llevada a cabo. Ecuador dice que sí. Colombia dice que hubiese sido filtrada. Lo que sí es claro hoy es que Colombia violó la soberanía ecuatoriana al meterse en su territorio sin su autorización y que al Ecuador le había faltado voluntad política para impedir que las Farc acamparan olímpicamente en su territorio. Y también que el episodio destapó una caja de pandora de años de una política descuidada de Colombia hacia Ecuador y años de resentimiento de éste por el maltrato.
 
Puso en evidencia los miles de refugiados colombianos que Ecuador ha tenido que atender, y las decenas de criminales que pasaron la frontera a dañarle la vida tranquila a los ecuatorianos con secuestros y tráficos ilegales. También salió a la luz el desespero de Colombia con la falta de acción ecuatoriana frente a las Farc, lo mucho que subestiman el daño que hacen en Colombia. A un año, aún no se re-establecen las relaciones diplomáticas entre los dos países, y aunque Colombia por fin anunció que blindará la frontera sur, los problemas de migración ilegal y de crimen colombiano desbordando la Bahía de Ancón, o el Río San Miguel o el Putumayo hacia el sur aún siguen sin resolver.

 
 

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