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| 2/1/2009 12:00:00 AM

Doce horas para verlos libres

El clima no fue el mejor amigo de la liberación este domingo. Sin embargo, al final, bajaron felices del helicóptero. Por Thomas Sparrow, enviado especial de Semana.com a Villaviciencio.

Desde que amaneció en Villavicencio, hasta que a las 7 de la noche llegaron los liberados, Semana.com siguió paso a paso lo que ocurrió en el día de la libertad.

En el aeropuerto Vanguardia de Villavicencio, el clima cambió de repente al medio día. Hasta ese momento, las nubes y las lloviznas fugaces habían marcado la pauta durante la mañana. Pero al medio día, justo cuando se conoció que el avión podría aterrizar pronto en el aeropuerto, apareció un sol imponente y el cielo quedó despejado. Parecía como si el sol sólo se hubiera animado a salir cuando ya era una certeza que los liberados aterrizarían sanos y salvos.

Ante la inminencia del arribo, los camarógrafos se ubicaron en una esquina de la pista aérea; dos aviones, uno de la Policía y uno del Ejército, abrieron sus puertas en señal de espera y los periodistas se prepararon para hacer sus notas. Pero la aeronave no aterrizó.
En las tres horas siguientes pasó de todo en la pista del Vanguardia. Primero, comenzaron los rumores de por qué no habían aterrizado. Unos hablaron de que el helicóptero aterrizaría en otro lugar de Los Llanos y no a la capital del Meta, otros afirmaron que el clima seguía siendo un impedimento y hasta hubo un periodista que especuló, sin que muchos le creyeran, que el problema podía ser que las Farc no habían entregado sus rehenes a la comisión.

De repente apareció el Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, en la sala improvisada para los periodistas. Con un tono enfático anunció que las cámaras debían organizarse porque debía dar una declaración. Fue la declaración que todos vieron por televisión, en la que rechazaba las palabras de Jorge Enrique Botero sobre la interferencia del Ejército en la operación.

Desde ese momento comenzó la incertidumbre entre quienes estábamos en el aeropuerto de la capital del Meta. Para unos, como ya se acercaba la noche, era probable que decidieran posponer la operación al día siguiente. Otros seguían atornillados en sus puestos. Hasta no tener una noticia oficial, nadie podía moverse de su sitio.

Y esta llegó de la mano de Yves Heller, el vocero del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), quien poco después de las 5 de la tarde leyó un comunicado ante los medios de comunicación para aclarar que “el helicóptero (…) se dirige a la ciudad de Villavicencio donde las personas liberadas serán entregadas a sus superiores”.

Y así ocurrió. Cerca de las 7 de la noche apareció en la noche de Villavicencio el primer helicóptero mientras todos los que estaban presentes aplaudían y gritaban. Subidos en sillas, en muros y hasta colgados de las astas de las banderas del aeropuerto, todos los presentes querían ver a los recién liberados. Uno a uno fueron bajando de la aeronave y se saludaron y abrazaron lejos de la prensa.
 
Todavía había aplausos cuando, con sus brazos en alto en señal de victoria, aparecieron los miembros de Colombianos por la Paz y, tras ellos, los cuatro liberados, Alexis Torres, Walter Lozano, Juan Fernando Galicia y William Domínguez. Ellos se quedaron un poco más atrás, tal vez para disfrutar sus primeros momentos en tierra firme como hombres libres.

Por fin, después de casi 12 horas de espera, había llegado el momento más importante del día, en el que todos los periodistas presentes pudieron describir cómo cuatro colombianos habían recuperado la libertad después de haber sufrido tanto tiempo como secuestrados a manos de las Farc.
 
Ahora faltan dos días más de espera para los familiares de Alan Jara y de Sigifredo López, los dos rehenes políticos que las Farc prometieron liberar el pasado 20 de diciembre, y que según la información del Cicr, serán entregados a la comisión humanitaria el lunes y el martes, en Villavicencio y en Cali, respetivamente,
 
Hay algo de zozobra, pues las denuncias del periodista Botero quedaron en el aire y hay algún temor de que, si en realidad hubo hostigamientos del Ejército en esta primera liberación, las Farc puedan demorar las otras dos liberaciones pendientes. Sin embargo, todo está por confirmarse.



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