Lunes, 23 de enero de 2017

| 2009/11/27 00:00

Impactante estudio descubre de dónde venían armas de AUC

Este viernes se presenta una investigación de la FIP y la Universidad de Gent que examinó casi diez mil armas de paramilitares desmovilizados. Estas vinieron de contrabando, la mayoría de la vieja Cortina de Hierro, otras de China y Corea del Norte, y hasta unas pocas de la pacífica Suiza.

Las autodefensas casi siempre utilizaron fusiles. La mayoría de éstos llegaron de Bulgaria a través de falsos permisos de Indumil. (Foto: Archivo SEMANA)

Una muestra de 9.851 armas de las Autodefensas Unidad de Colombia, AUC, algo más de la mitad del armamento entregado por esta organización durante su desmovilización entre 2003 y 2006, fue analizada exhaustivamente en una investigación de la Fundación Idea para la Paz (FIP) y la Universidad de Gent con el apoyo del gobierno de Bélgica,  que concluyó que gran parte de este arsenal provenía de países europeos como Bulgaria, Hungría y Alemania.

El informe “Rastreo de armas- perspectivas sobre control, tráfico y uso de armas ilegales en Colombia”, que clasificó las marcas, los modelos, los países de origen, los números de serie y los calibres del armamento, dice que es baja la tasa de armas entregadas por los paramilitares (0,58 por cada hombre desmovilizado). Es decir,  las AUC no entregaron la totalidad de su armamento, conclusión que se confirmó además por el hallazgo de caletas con arsenal de esta organización después de su desmovilización.

Otro hallazgo del estudio es que las armas eran, por lo general, bastante nuevas y que los paramilitares siguieron comprando en el mercado negro, incluso durante las negociaciones con el gobierno. Por ejemplo, se hallaron fusiles rumanos con un serial que data del 2003, lo que significa que llegaron a manos de los paras en pleno proceso de paz.

Las autodefensas, que sembraron el terror en muchos lugares del país, casi siempre utilizaron fusiles. La mayoría de éstos llegaron de Bulgaria a través de falsos permisos de Indumil (fraude en el que participaron militares colombianos, que por que se sabe hasta ahora, eran de bajo rango), seguidos por otros países como Hungría, Alemania y Rumania.

Es paradójico que un grupo armado ilegal de derecha se alimente de armamento de países de la ex Unión Soviética como estos. Miguel Ortega, uno de los investigadores de la FIP, explica lo sucedido: “Una vez terminada la Guerra Fría, este excedente de armas entregado por la Unión Soviética o fabricado en estos países, no estuvo bajo un control lo suficientemente fuerte. Hoy, como parte de la Unión Europea, estos estados han adoptado un Código de Conducta en Materia de Exportación de Armas desde 1998 -aunque es jurídicamente vinculante solo desde el año pasado- y que en principio, evita que se repitan casos de tráfico y desvío de armas desde Europa”.

En el caso de Bulgaria, se sabe que algunas armas salieron del puerto de Varna y terminaron en el de Buenaventura.

En total se contaron 4,883 armas provenientes de Europa y 4.968 armas del resto del mundo. A los investigadores les llamó la atención que los países de donde vienen nunca han vendido armas ligeras a Colombia (Bulgaria, China y Corea del Norte), o no lo han hecho desde hace ya varios años (Austria, España, Italia, Alemania y Bélgica).
 
“Ello refuerza la hipótesis de que la mayor parte del armamento de las AUC provenía del tráfico de armas a través del mercado negro, permitiendo a dicho grupo obtener armamento fuera del alcance de las mismas fuerzas de seguridad colombianas”, señala el informe.

Es posible que estas armas hicieran parte de unos pocos cargamentos de tráfico a gran escala, presumiblemente negociados por los paras de manera centralizada y posteriormente transferidos a sus estructuras regionales.
 
De otra parte, las cifras podrían representar la acumulación de múltiples operaciones de tráfico y desvío de pequeñas cantidades de armas, un esquema que resultaría más cercano a lo que se esperaría si cada estructura de las AUC se responsabilizase de sus propias necesidades de armamento.

Las armas producidas en Colombia constituyen tan sólo el 2,48 por ciento de la muestra y se calcula que pueden representar cerca del 3,5 por ciento del total. En este mismo sentido, se nota la baja participación de los países que aún proveen armas a las fuerzas de seguridad colombianas, como Israel y Estados Unidos, cuyas armas suman el 18,38 por ciento del total de la muestra y probablemente cerca del 25 por ciento del total.
 
 “La baja participación de armamento de producción colombiana e israelí indicaría un nivel igualmente bajo de desvío de armas de las fuerzas oficiales a las AUC", dice el estudio.

Las armas provenientes de los países con mayor participación en la muestra son mayoritariamente fusiles: el 99,7 por ciento de las armas búlgaras, el 39,7 por ciento de las estadounidenses y el 94,9 por ciento de las rusas. En contraste, las armas provenientes de Colombia son mayoritariamente pistolas y revólveres (76,9 por ciento), siendo únicamente el 6,1 por ciento correspondiente a fusiles producidos bajo licencia por Indumil.

Las armas devueltas dan cuenta del elevado poder de fuego con que contaban los paras que se deduce de los diferentes tipos de lanzagranadas originales (110 unidades), lanzacohetes (24 unidades), y un número significativo de lanzagranadas artesanales (229).

Finalmente, aunque su porcentaje no es significativo (ver recuadro), el informe resalta que se hayan encontrado armas de origen suizo, pues si bien no es miembro de la Unión Europea, sí hace parte de la Asociación Europea para el Libre Comercio: “resulta cuando menos paradójico que armamento de un país reconocido por su neutralidad oficial, con varias organizaciones dedicadas a la búsqueda de la paz basadas en su territorio, termine justamente en las manos de grupos ilegales en un país en conflicto como Colombia”.


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