Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/01/07 00:00

Los dos primeros liberados, víctimas de secuestro extorsivo

La efectividad del Gaula de la Policía y el arrepentimiento de una guerrillera tienen a dos secuestrados gozando de su libertad. Cali y Bogotá festejan el regreso de esos empresarios.

El Gaula de la Policía en el Valle del Cauca rescató al empresario Manuel María González Obando, de 69 años de edad, quien fue secuestrado el pasado 12 de diciembre por el frente 57 de las Farc. Foto: Foto: Gaula de la Policía en el Valle

Las vidas de Manuel María González Obando y Juan Fernando Samudio quedaron ligadas para siempre.

Ellos eran una simple estadística del horror que significa ser víctima del secuestro extorsivo en Colombia. Ellos no han tenido la atención pública de los llamados "canjeables" y supuestamente pueden conseguir su libertad más rápido si pagan el rescate. Pero muchas veces la sumas requeridas son imposibles para sus familias o los pagos se enredan en los intermediarios y los secuestrados se quedan cautivos por meses, con el enorme riesgo de ser asesinados.
 
Sin embargo, la primera buena noticia con la que arrancó 2009 ocurrió el sábado tres de enero, cuando Juan Fernando Samudio, un joven empresario de Bogotá, pudo abrazar de nuevo a su esposa. La última vez que la vio fue 20 meses atrás, osea en la mañana del 9 de mayo de 2007, cuando salió a trabajar en una prestigiosa compañía de la capital; sin embargo, en la noche se topó con un falso policía que lo detuvo con la excusa de haber cometido una infracción de tránsito.
 
Tras acatar la orden de pare fue abordado por varios hombres quienes luego sometieron, lo llevaron hacia las montañas del sur oriente de la ciudad y lo entregaron a miembros de la guerrilla. Los 600 días que duró su cautiverio fueron una pesadilla que se repetía cada 24 horas. Pero todo cambió en diciembre después de ganarse la confianza de una joven guerrillera llamada Miriam, con quien mantuvo una buena relación y que les permitió planear la fuga.
 
Tras varios días de planeación, el 2 de enero emprendieron la huída a las 7:45 p.m., caminaron durante diez horas y luego de esperar la luz del sol, se conectaron con un grupo de soldados que había en la zona rural de un municipio llamado Cabrera, en Cundinamarca. A Zenaida Rueda Calderón, nombre verdadero de Miriam, la guerrillera que se fugó con Juan Fernando, le esperan los beneficios jurídicos y económicos prometidos por el presidente Álvaro Uribe, para aquellos subversivos que se entreguen con secuestrados.

Lo enterraron vivo

El país no terminaba de celebrar el regreso a la libertad de Juan Fernando Samudio, cuando este martes, el Gaula de la Policía en el Valle del Cauca soltaba otra buena noticia. Se trataba del rescate del empresario Manuel María González Obando, de 69 años de edad y quien fue secuestrado el pasado 12 de diciembre por el frente 57 de las Farc, mientras transitaba por una finca de su propiedad en zona rural del municipio de Dagua.

Durante la operación las autoridades capturaron a tres de los captores entre los que se hallaba un menor de 15 años de edad.

Lo que más llamó la atención de este caso es la manera como era mantenido en cautiverio. Según relató el empresario, todo el tiempo de reclusión siempre permaneció enterrado en un hueco de cinco metros de profundidad por 1.70 de ancho, “Esa fosa era una tumba para mi”, relató ante los medios de comunicación.

A esa situación se suma las circunstancias en la que ocurrió su libertad, ya que de acuerdo con información que tenía el Gaula, el señor González sería asesinado en las próximas 24 horas, “Una fuente humana y los antecedentes de este grupo criminal que opera en el Chocó, nos dan la certeza que sería ajusticiado. Así lo han hecho con otros secuestrados una vez obtienen mensajes en video implorando que los rescaten”, dijo a SEMANA.COM el coronel Hélmur Vaquero, comandante del Gaula.

Pese a que el señor González es un pequeño empresario de la región que tiene una firma dedicada a la fumigación de centros hospitalarios, los subversivos exigían la suma de cinco millones de dólares, “De dónde íbamos a sacar semejante dinero”, expresó Sonia Arévalo, su esposa.

Gracias a una impecable operación del Gaula de la Policía de Cali y el arrepentimiento de una subversiva cansada de los malos tratos en la guerrilla, hoy dos de esos colombianos de los cientos que hoy sufren en cautiverio volvieron a vivir. 

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