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| 8/23/2010 12:00:00 AM

Por qué la Unasur no escuchará a las Farc

Las nuevas relaciones diplomáticas de Colombia con los países de la región indican que ese eventual espacio político está cerrado. A no ser que haya señales claras de paz como la liberación de los secuestrados.

Otra vez las Farc plantearon la “salida política” como el camino para la paz en Colombia. En una carta dirigida a los presidentes de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), el grupo guerrillero dijo estar dispuesto a exponer en una asamblea del mecanismo “nuestra visión sobre el conflicto colombiano”.
 
En la misma carta, las Farc aducen que “el gobierno de Colombia mantiene cerrada la puerta al diálogo con la insurgencia acicateado por el espejismo de una victoria militar y la injerencia de Washington”.

Además, indican que el conflicto “desbordó desde hace años, el marco de las fronteras patrias como consecuencia de las estrategias ‘preventivas’ impuestas a Bogotá por el gobierno de los Estados Unidos”. La carta fue divulgada por la Agencia de Noticias Nueva Colombia (Anncol) este lunes.

Por qué Unasur

El mensaje de las Farc a la Unasur busca oxígeno político para la guerrilla en un escenario internacional. Para esto, el grupo guerrillero esta vez se vale de uno de los argumentos que ya han utilizado algunos gobiernos de la región: que el conflicto se ha internacionalizado.

En el fondo, según dice el ex asesor de paz Carlos Eduardo Jaramillo, “el propósito es buscar un poco de presión internacional para que el gobierno colombiano acepte abrirse a un diálogo de paz”.

Según lo han reconocido varios analistas, durante la era Uribe, los escenarios de visibilización por fuera del país quedaron restringidos para la guerrilla. Esto se debió a una estrategia diplomática que le dio prioridad a reducir el espacio político de las Farc en el escenario internacional.

Ahora, las Farc acuden a la Unasur, donde sus planteamientos podrían tener algún eco. Sin embargo, la posibilidad de que el grupo guerrillero sea escuchado es mínima. ¿Por qué?

Para la analista internacional Sandra Borda, de la Universidad de los Andes, la jugada de las Farc “es inteligente, pues la Unasur es el único foro internacional en el que participa el Gobierno de Colombia en el que las Farc podrían encontrar algo de audiencia”. No hay que olvidar que algunos países que integran el mecanismo, como el caso de Venezuela, en el pasado, se mostraron abiertos a darles legitimidad.

La Unasur, mecanismo integrado por 12 naciones, es el intento de los países de la región por crear un escenario multilateral de resolución de conflictos y cooperación, al margen de Estados Unidos. Una de las razones por la que las Farc acuden a la Unasur y no a otro organismo es porque algunos países que la integran han mostrado displicencia e independencia de Washington.

Sin embargo, la acritud de la Unasur con Estados Unidos no es una garantía para las pretensiones de las Farc. Con la llegada del Gobierno de Santos al poder, el escenario es otro.

El costo de escuchar a las Farc

Según lo indicó Socorro Ramírez, investigadora de la Universidad Nacional, la posibilidad de que las Farc sean escuchadas por el mecanismo internacional es remota. En su criterio, “en el contexto de las nuevas relaciones de Colombia con sus vecinos, es muy probable que la Unasur no acepte escuchar a las Farc, sin el consentimiento del Gobierno de Juan Manuel Santos”.

“No veo a ningún Presidente de la región siendo vocero de esa iniciativa de la guerrilla”, agregó Ramírez.

Es decir que cualquier posibilidad de que un país de la región escuche a las Farc pasa por el previo consentimiento del gobierno colombiano.

Para la analista internacional Sandra Borda, la Unasur se sometería a un riesgo muy alto en caso de abrirles la puerta a las Farc. “La guerrilla logra abrir un debate en el seno del mecanismo, pero no hay ningún Gobierno en el área que esté dispuesto a facilitarles espacios a las Farc, es un riesgo político muy grande que nadie está dispuesto a correr”, dijo Borda.

Es verdad que los países de la región han expresado su voluntad de apoyar un proceso de paz en Colombia. No obstante, el Gobierno colombiano, en la actual coyuntura de nuevas relaciones con Venezuela y Ecuador, ha reiterado que no acepta la injerencia de terceros en los problemas internos.

Una semana antes de que el Gobierno de Santos tomara posesión, el gobierno de Venezuela hizo una gira diplomática para convencer a los demás países de la región de que Colombia necesitaba un plan de paz consistente en abrir un diálogo.

Según lo explicó el embajador de Venezuela ante la ONU, Jorge Valero, el préstamo de siete bases militares a Estados Unidos permitiría a ese país “extender al resto del continente la guerra interna que vive Colombia”, con lo cual también aumentaría su “predominio” en la región.

Sin embargo, la propuesta no tuvo ningún impacto en el encuentro de cancilleres de la Unasur que se celebró en Quito el 5 de agosto pasado. Además, una vez Santos asumió la Presidencia, habló con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, en la Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta, quien se comprometió a respetar la soberanía de Colombia. Chávez dijo: “Colombia es un país soberano que puede ratificar convenios. Lo único que pedimos es que esos convenios no afecten la soberanía del vecino”.

De esta manera, Santos se anotó un triunfo diplomático porque obligó a Chávez, quien tiene alguna influencia entre varios países de la región y en el pasado se declaró dispuesto darles estatus de beligerancia a las Farc, a comprometerse con la paz de Colombia, sin intervenir. Estas declaraciones de Chávez se sumaron a otras en las que le dijo a la guerrilla que la lucha armada no tenía sentido, que buscara llegar a un acuerdo de paz.

Por esta razón, Ramírez aduce que “Colombia ha convencido a sus vecinos de que en lugar de hacer presión externa, los países de la región deben ayudar a que la guerrilla cumpla con unas condiciones especiales”.

La analista se refirió a que el gobierno colombiano ha dicho que para abrir la posibilidad de un diálogo las Farc, estas deben demostrar voluntad sincera. Esto implica al menos tres decisiones, según lo ha planteado el propio vicepresidente, Angelino Garzón: “dejar en libertad a todos los secuestrados, entregar a los niños que han sido reclutados y dejar de sembrar minas antipersona”.

La condición: un gesto de paz

Según Jaramillo, es probable que la Unasur, en aras de la búsqueda de la paz y de la concordia, les pida a las Farc antes que nada un gesto como la liberación de los secuestrados. Pero “la estrategia del Gobierno será tratar de sacar al mecanismo internacional de cualquier mediación. Eso sí, con mucho cuidado de no ofender a ningún país”, dijo.

Para el ex asesor Jaramillo, la salida negociada al conflicto es muy distante. “Lo que sí puede pasar es que en algún momento se encuentren voceros de la guerrilla y voceros del Gobierno”, dijo. “Pero antes, las Farc deben hacer un gesto de paz significativo”, agregó.

La reacción de Colombia

Como era de esperarse, el gobierno colombiano rechazó cualquier intento de acercamiento de las Farc a la Unasur. El ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, dijo tajantemente: “con los terroristas no se negocia”, acudiendo al principio de la lucha contra el terrorismo de la política exterior de Estados Unidos de la era de George W. Bush.

Incluso Rivera, en el noticiero de RCN del mediodía de este lunes, comparó a las Farc con Osama Bin Laden, con lo que quiso decir que nadie los escucharía en un escenario internacional.

Sin embargo, Rivera reiteró que la postura del Gobierno era no abrir las puertas de una negociación hasta que las Farc dejen de cometer actos terroristas y cumplan los principios del Derecho Internacional Humanitario que el vicepresidente mencionó.

La guerrilla llama

Con la llegada de Juan Manuel Santos a la Casa de Nariño, tanto la guerrilla de las Farc como la del ELN han levantado la mano para “pedir tiempo” y hacer una propuesta de acercamiento, en un acento que contrasta mucho con los mensajes al ex presidente Uribe.

Primero hablaron las Farc, cuando hace casi un mes el jefe de este grupo, Alfonso Cano, grabó un video en el que le decía al presidente Santos (en ese momento aún no se había posesionado) en un tono menos belicoso y aparentemente más racional que estaban dispuestas a conversar. En este mensaje también mencionaron la posibilidad de hacer presencia en la próxima asamblea de la Unasur para contar sus intenciones de diálogo.
Ver nota aquí.

A los pocos días habló el ELN. A través de su jefe, Nicolás Rodríguez Bautista, alias ‘Gabino’, dijeron en un comunicado estar interesados en “construir una salida política al conflicto interno de Colombia, en los marcos de una propuesta de paz para el continente”. Además, esta guerrilla criticó la decisión del presidente Santos de desautorizar diálogos regionales de paz (como el que adelantó la senadora Piedad Córdoba con el presidente cubano Fidel Castro) y de dejar vacante la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, hasta que la guerrilla dé muestras “claras y contundentes” de que va a abandonar el terrorismo y el secuestro.

Los golpes militares a ambas organizaciones insurgentes los han llevado a este punto en el que prefieren una salida política a una derrota militar. En ese sentido, la solicitud a la Unasur no es otra cosa que un intento más por conjugar los intereses políticos con la estrategia.
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