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| 9/10/2009 12:00:00 AM

¿Qué falta para que queden libres?

Piedad Córdoba dice que el presidente Uribe no autorizará más liberaciones hasta después de elecciones. Gobierno niega esto y dice que son las Farc las únicas que no han querido liberar a los secuestrados.

El secuestro es el lamentable tema de titulares de los periódicos colombianos desde hace más de 20 años y, con el paso del tiempo, la degradación del conflicto ha hecho que la tortura, el terror y la maldad se hayan vuelto paisaje en esta guerra que todos los días tiene una nueva noticia.

Para la muestra un botón: este lunes, Colombia conoció las pruebas de supervivencia de 10 policías y militares secuestrados por las Farc, algunos por más de diez años. En los videos se veían sus rostros enfermos y envejecidos. Todos llevaban cadenas al cuello. En un minuto y medio, cada uno envió mensajes de aliento y ayuda a sus familias. Daban órdenes expresas de qué hacer con su dinero y sus propiedades. Otros mandaban saludos a sus amigos de las veredas, a sus hijos, a sus esposas.

Los videos se repitieron durante todo el día una y otra vez. Pero ya el martes la noticia no eran ellos, sino por qué razón la captura de quien traía la USB con los videos había quedado libre. El conmovedor testimonio de los secuestrados no desbloqueó los engranajes políticos que los mantienen cautivos y no permiten que salgan libres por fin.

¿Qué es lo que hace falta para que al menos los 24 policías y militares que siguen en cautiverio como rehenes políticos queden en libertad?

Para empezar, este miércoles la senadora Piedad Córdoba, quien fue autorizada por el gobierno para que intermediara en la liberación del cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo y del soldado Josué Daniel Calvo (anunciada por las Farc hace más de un mes), aseguró desde Neiva que el gobierno no iba a autorizar más liberaciones hasta después de las elecciones del próximo año.
 
“Por ahora no habrá liberación de secuestrados, ni pruebas de vida. Hasta el 10 de mayo de 2010 el gobierno no va autorizar liberaciones (días de las elecciones presidenciales) La captura de la persona que traía las pruebas de supervivencia acabó con las garantías de este proceso”, dijo la congresista, que hace parte del grupo Colombianos por la Paz.

Tal parece que a oídos de la senadora llegó el rumor de varias personas que dicen que el gobierno tomó esta decisión. Según Córdoba, lo hace por estrategia electoral, porque está concentrado en el referendo y  porque ve la liberación de los secuestrados más cómo un tema político, y marginalmente como algo humanitario.

Sin embargo, Frank Pearl, Alto Comisionado para la Paz, dice que esto no es cierto. “Piedad Córdoba no es del gobierno, no sé de dónde sacó esto”, señala y recuerda  las condiciones del gobierno para la liberación de los secuestrados: deben liberar a los 24 uniformados y entregar los cadáveres de tres cautivos porque, según dice, el gobierno no puede permitir que jueguen con el dolor de las familias.
 
“Aquí lo que hace falta es que las Farc quieran", dijo Pearl. "(...) Nosotros venimos haciendo varias cosas. Primero, autorizamos a Piedad Córdoba para que trabaje en el tema. Segundo, con el Cicr ya hicimos un acuerdo y ellos están dispuestos a facilitar la parte logística. Tercero, la Iglesia también dispuesta a ser parte del proceso”, dice Pearl, “no podemos permitir que suelten unos pocos, para que esto se convierta en un incentivo para manipular familias”.
 
Entonces la diferencia es que las Farc quieren liberarlos a cuenta gotas, y el gobierno no acepta sino la liberación de todos. La guerrilla quiere ganar espacio político con cada liberación, el gobierno no quiere dárselo. Y además, está el asunto de quién debe recibirlos.

Monseñor Fabián Marulanda, ex secretario del Episcopado Colombiano, cree que esto se debe a un pulso entre las Farc y el gobierno colombiano, ya que este último se siente en una posición superior a la guerrilla y cree que no debe dejarse imponer condiciones.
 
“Tratándose de vidas humanas, ningún colombiano debería ver con malos ojos que el gobierno ceda en alguna de sus posiciones. Por ejemplo, que la entrega no se haga a las personas que sólo el gobierno autoriza, sino a las que las Farc piden. Eso no cambiaría sustancialmente nada y sí le haría mucho bien a los secuestrados que están esperando su libertad”, dijo el prelado.

Desde hace algún tiempo, Piedad Córdoba viene reclamando una reunión con el Presidente de al República o un miembro de su gabinete para ajustar los detalles de la liberación de Moncayo y Calvo. Sin embargo, ella se queja de que aún no le han respondido. Pero un asesor del Alto Comisionado para la Paz, quien pidió la reserva de su nombre, asegura que esto no es indispensable para la liberación.

“Se puede hacer exactamente como las otras liberaciones. Tan pronto ellos tengan el área general de donde van a ser entregados, nos avisan y se suspenden las operaciones en el lugar. Eso todavía no ha pasado”, dijo la fuente a Semana.com.

Las consideraciones estratégicas deberían pasar a segundo plano, cuando se trata de seres humanos que han sufrido tanto en la selva. Las Farc son los causantes de esta tragedia y deberían enviar pronto al gobierno, por la vía de Colombianos y Colombianas por la Paz, las coordenadas para la liberación de los primeros que anunciaron liberar. Con estas en sus manos, el gobierno podrá ceder; dos jovenes que recuperan su libertad es mejor a que ninguno lo haga.


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