PUBLICIDAD
Faltan pocas horas para que tres colombianos secuestrados por las Farc retornen a la libertad. A la hora que se cierra esta edición, Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez y Orlando Beltrán caminan por la selva hasta el lugar en donde se acordará su liberación.
Sus familias viven la ansiedad del reencuentro en Venezuela, donde el gobierno del presidente Chávez los atiende, como ya es costumbre, y los transporta hasta el estado fronterizo de Barinas, a donde presuntamente llegarán los tres liberados, luego de salir del punto de las coordenadas en algún lugar del sur de Colombia.
Cuando se dieron a conocer los nombres de quienes se ganaron un puesto en la segunda tanda de liberaciones, el dolor de los que no llegan se acentuó. La pregunta que carcome a los familiares es cuál es el criterio que tienen las Farc para liberar a unos, y a otros, hacerlos esperar. Y la respuesta es cruelmente incierta. Se dijo que Polanco, Pérez y Beltrán están enfermos, pero todos lo están. También se analizó la importancia política que tienen estos ex parlamentarios, pero no hay nada específico que los haga diferentes de los demás; se especuló con alguna posición que hayan tenido durante el cautiverio, pero la de todos parece ser la misma. En fin, no aparecen razones sobresalientes, aunque sobra decir que es una suerte que ellos sean los liberados.
Sin embargo, cabe un análisis sobre el hecho de repetir la liberación unilateral de las Farc y otra vez entregarlos a Chávez y a Piedad Córdoba. Y es que pareciera que las Farc iniciaron una dinámica de la que ellas mismas no podrán salirse mientras no liberen a todos los secuestrados llamados "canjeables". O ¿qué razón podrían darle a Chávez de por qué pudieron liberar a unos y a otros no, o qué razón puede darles el Presidente venezolano a las familias con las que se ha comprometido a traerles de vuelta a sus seres queridos? No hay vuelta que detenga estas liberaciones parciales porque ese es el camino que legitima la acción de Chávez, que no ha dejado de estar en el tema y, por qué no, el empeño de Piedad, quien pese al creciente rechazo nacional, no va a dejar de trabajar por liberarlos.
Llegará el momento en que sea imposible cerrar esa ventana. Las Farc deben ir para algún lugar con esta estrategia.
Una vez llegue Luis Eladio Pérez, quien viene de estar en el cautiverio con Íngrid Betancourt, traerá noticias de ella y esto pondrá nuevamente sobre la mesa la imperante necesidad de su liberación. Se sabe que la salida de Pérez le produce a Íngrid una gran depresión, que sumada a su débil estado de salud, podría agravar las cosas para ella.
Igual pasa con Gloria Polanco, cuyo drama es uno de los ejemplos más crueles de este secuestro. Sus hijos, también víctimas del plagio, se hicieron hombres mientras sufría su privación de la libertad, y mientras su esposo luchaba por liberarla, fue asesinado por las Farc.
También Orlando Beltrán, un ex parlamentario del que pocos recuerdan en el Congreso, tiene dos hijos que han llorado sin parar su drama, y su esposa ha sido una de las más activas mujeres que han trabajado por el acuerdo humanitario.
Ya se ha dicho, cada secuestrado libre es una alegría para el país y cada uno, llegue como llegue el grupo que sea, será bienvenido porque una vez en la libertad, lucharán por traerlos a todos de regreso.
10 de 11
Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los internautas y no reflejan la opinión o posición de Publicaciones Semana S.A..
Publicaciones Semana S.A. se reserva el derecho a eliminar aquellos comentarios que considere innecesarios para la sana participación de los internautas.