María Elvira Pérez Franco está viviendo su cuarto de hora, pero negativo. No sólo es la que ha tenido que dar la cara por el Registro Único Nacional de Tránsito, Runt, un sistema que ha prometido mucho, pero que ha dado poco en materia de organización de los trámites de tránsito, sino que dio pie para que se conocieran episodios de su vida pública que nunca imaginó que trascendieran, y menos que se divulgaran de forma masiva.
Su hoja de vida es una caja de sorpresas. A la denuncia que hizo en la W el concejal de Bogotá Hipólito Moreno, donde afirmó que en 1998 la señora Pérez tuvo que renunciar a su cargo como Secretaria de Tránsito y Transporte por un escándalo desatado por la compra de unas calcomanías, se suman otras sancionas e inhabilidades que Semana.com pudo constatar.
Al revisar los antecedentes fiscales de la gerente del Runt, con corte a marzo 31 de 2009, aparece reportada en dos procesos cuando era funcionaria de la secretaría de Obras Públicas de Bogotá. El monto de la cuantía involucrada en los fallos 71 y 72 de esa entidad de control suman 101 millones de pesos.
Igualmente, otro certificado de la Procuraduría General de la Nación demuestra que la señora Pérez Franco está inhabilitada para desempeñar cargos públicos durante un periodo de cinco años y que culminan el 13 de febrero de 2011.
Esa situación prendió las alarmas y encendió el debate sobre las responsabilidades que deben asumir los privados cuya función compromete un servicio público, como en el caso del Runt. Al respecto, el abogado Jaime Lombana concluyó el tema diciendo en la W, “Es reprochable que una señora estando inhabilitada por una entidad fiscalizadora, represente a una compañía que presta función pública”. Ella en la misma emisora sólo acató a decir que no recordaba los motivos por los cuales fue sancionada.
Pérez Franco estuvo en el sector público desde 1988. En esa época protagonizó un escándalo alrededor de un lote de terreno de 16.000 metros cuadrados que Comfandi (Caja de Compensación Familiar) le donó a Cali para sus zonas verdes. Pérez quien se desempeñaba como jefe de Valorización, permutó gratuitamente el terreno a la Cooperativa de Vivienda de los Trabajadores de Emcali (Empresa de servicios de Cali). Comfandi demandó el proceso que finalmente dirimió a su favor el Consejo de Estado y ordenó la nulidad del contrato.
Con el tiempo, llegó a la alcaldía de Cali con el liberal Mauricio Guzmán Cuevas, donde fue gerente de Emsirva, la empresa recolectora de basura de esa ciudad y en 1998 viajó a Bogotá donde el entonces alcalde Antanas Mockus, en su primer administración, la enganchó como Secretaria de Movilidad.
Nadie duda que la experiencia laboral en el sector público sea un inventario a favor de la señora Pérez Franco para desempeñar responsabilidades de alto rango en cualquier escenario, pero en medio de semejante escándalo alrededor del Runt las buenas credenciales son la mejor defensa y eso es precisamente lo que, por ahora, no la favorece del todo.
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