Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2009/11/12 00:00

Thriller, teatro y acción virtual, el nuevo arsenal de protesta estudiantil

La enorme coreografía que montaron los universitarios en la Plaza de Pereira para hacer oir su protesta por la falta de presupuesto para la Tecnológica de Pereira inaugura una nueva, y quizás más eficaz, manera de ganar batallas sociales.

Los estudiantes recrearon el Thriller de Michael Jackson para simbolizar que sin presupuesto para la U son muertos en vida. Foto: Fotos de Rodrigo Grajales, especial para Semana.com

Con una propuesta de manifestación simbólica, en donde primó el color, la fiesta y el carnaval cerca de 3.000 estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira marcharon hacia la consecución de asestar un golpe político y mediático: alzar la voz, además el cuerpo, bailar y danzar al ritmo del Thriller de Jackson para comunicar un mensaje: están preocupados e indignados porque temen que la universidad pública deje de serlo.

Se arroparon con una vestimenta lapidaria, llena de pus y sangre, levitaban, sus movimientos de zombis dejaron entrever el malestar producido por la forma en que fue repartido el presupuesto para las universidades públicas. Por primera vez, más plata para la guerra que para la educación.

No hubo pedreas, ni papas bombas, tampoco gases lacrimógenos. Los estudiantes se tomaron las calles, gritaron consignas, salieron del campus universitario, un cielo gris amenazaba con llover; su rumbo, llegar a la Plaza de Bolívar, su estilo: la alegría y el entusiasmo, acompañados de una papayera, mensajes escritos en carteles, arengas contra el gobierno y hacia el reclamo por un presupuesto justo.

Era una especie de performance político, estilo Green Peace, dejando hablar el cuerpo y realizando una coreografía al emplear uno de los íconos más reconocidos de la música pop: Michael Jackson. Los muertos vivientes, una metáfora para referirse a las instituciones estatales de educación superior. Parecía que la lluvia aguaría el carnaval.

El hecho no es aislado. El año pasado un grupo de 15 estudiantes se desnudaron, pintaron su cuerpo y de inmediato el hecho llamó la atención, de ese modo lograron ser escuchados. Las imágenes de sus pieles pintadas convocaron el ojo y la pluma de los medios.

Luego idearon construir una montaña de unos 12 metros de altura de pupitres al lado de la rectoría en el denominado “Parque de los sapos”; al partido de fútbol entre Pereira y Millonarios, el día 8 de noviembre de este año, llevaron una bandera de la ciudad de unos 15 metros cuadrados con un mensaje que fue registrado por las cámaras de televisión: “Más presupuesto para la educación, menos para la guerra”.

Estos actos simbólicos son esperanzadores de que la resistencia pacífica y la libertad democrática están empezando a reemplazar las tradiciones de violencia armada y autoritarismo intelectual que hasta ahora han primado en esta universidad pública.

En el segundo semestre del 2008, tres estudiantes perdieron sus manos intentando armar una bomba; una estudiante pisó una papa bomba y quedó levemente lesionada; el Esmad contuvo varios intentos de desorden público ingresando al campus, y en octubre hicieron evacuar las edificaciones de la universidad. Luego, cinco dirigentes del movimiento estudiantil fueron suspendidos, situación que no ocurría desde la década de los setenta.

Pero nada de esto consiguió subir el presupuesto universitario. Al contrario, los estudiantes se ganaron golpizas de la Esmad, empeorar su imagen y debilitar su causa con los métodos violentos.

De ahí surgíó el ingenio de plantear una estrategia mediática, cultural y representativa.
Y se decidieron por poner en escena el famoso video de Thriller de Michael Jackson, que inauguró los videos musicales en los ochenta. La idea fue del estudiante Motato, quien aprovechando lo llamativo del video y, queriendo mostrar una forma de interpelar a la ciudadanía con creatividad y simbolismo, planteó la propuesta. Al inicio no fue muy bien recibida, parecida salida de los cabellos, un tanto rara para las costumbres del movimiento estudiantil.

Luego cogió tanta fuerza que sin importar las diversas posiciones políticas del estudiantado, esta fue calando, y la asumieron como una bandera. Muchos estudiantes renuentes a participar se vieron metidos en el perfomance., El estigma generado del estudiante revoltoso cambió. Los zombis hicieron hasta alejar la lluvia.

Paso a paso fue ensayado el baile en una semana. La coreografía no fue improvisada, requirió de estudiantes liderando, proponiendo un estilo. Se instaló al frente de la rectoría, y al paso del ensayo fueron llegando más estudiantes que se unieron. Jackson, el ídolo de varias generaciones motivó el esfuerzo y el acto político cogió la fuerza e incluyó aún a quienes son escépticos de los planteamientos políticos. Motato sabía que con un hecho así se recuperaría la confianza y la fuerza del estudiantado, y así fue.

En cuestión de pocos minutos, a eso de las 4:00 pm, la multitud se agolpó para presenciar el acto simbólico de protesta. La policía protegía la escultura de Simón Bolívar que en el año del 2001 fue cubierta y encapuchada por el mismo movimiento, con la idea de sugerir un mensaje: “Lo cubrimos para que no vea las barbaridades que nos hacen”. Thriller empezó.

La Plaza de Bolívar en Pereira fue el escenario. Los transeúntes, al principio no sabían lo que ocurría. Unas voces de ultratumba, unos 400 muchachos pintados, vestidos con tiras, pintados bajo el estilo de Thriller: muertos vivientes, fueron asumiendo una postura. El ángel humano que posa todos los días de estatua para conseguir unas monedas, no tuvo más opción que quitarse las alas y observar el atractivo baile desde su silla. Los demás husmeaban, alguien entre la muchedumbre dijo: “Eso sí es protestar”. El baile dibujó un círculo en la Plaza y otro gran círculo la rodeó: cerca de 6 mil personas vieron el acto.

Desde la rectoría en la universidad se escucharon voces de entusiasmo por la acción creada por los estudiantes.

No se había visto por aquí una manifestación estudiantil en la que los padres de familia ayudaran a sus hijos a sostenerles las pancartas de protesta: “Estudiantes en resistencia” ; “Muertos por falta de presupuesto”.

Una madre de familia explicó por qué estaba ahí solidaria con los jóvenes: “Mi hijo de Química paga 500 mil pesos de matrícula, mientras que mi hija de Veterinaria –que es un programa especial- paga 1.800.000 pesos”.

Los policías aunque expectantes, no dejaron de tararear la canción.

El nuevo lenguaje de los estudiantes abandonó por un rato el viejo arsenal de las capuchas y las bombas, y lo reemplazó por uno nuevo, de baile y protesta creativa.
 
También hubo movilización virtual, y las cuentas de Facebook y Twitter, los blogs, y los chats se llenaron con las imágenes de Triller y sus mensajes a favor de darle presupuesto decente a la Universidad Pública, especialmente la de Pereira que ha crecido súbitamente en estudiantes, pero muy poco en presupuesto. Las matrículas cada vez más caras, pagan perores instalaciones y profesores recargados de trabajo.

Puede ser, que este ejemplo, se convierta en una alternativa en la cual los estudiantes aprenden a comunicar efectivamente sus sueños e ideales. El carnaval, la fiesta, las nuevas tecnologías como mecanismos de reivindicación social. Y así como el arte pop fue una especie de oposición al expresionismo abstracto, lo de Thriller marca un paso para encontrar caminos para el movimiento estudiantil nacional.




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