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| 6/12/2014 12:00:00 AM

Las cuentas que se hacen los congresistas costeños

Los parlamentarios del Caribe afines a Santos esperan doblar a Zuluaga en número de votos.

El pasado 25 de mayo el presidente-candidato Juan Manuel Santos ganó a Óscar Iván Zuluaga en los ocho departamentos de la  Costa Caribe superándolo por 385.000 votos. Sin embargo, fue un triunfo agridulce. ¿Por qué? Santos estuvo 300.000 votos por debajo de los obtenidos en la primera vuelta en 2010 y 700.000 menos que en la segunda vuelta del mismo año, cuando derrotó de manera abrumadora al exalcalde de Bogotá Antanas Mockus.

Y si el presidente había obtenido esos resultados hace sólo cuatro años (1.228.867 en primera vuelta y 1.646.021 en la segunda), ¿por qué tuvo esa significativa disminución de votos? Es la pregunta que todos se hacen en la región. La respuesta simple sería la alta abstención. En departamentos como Atlántico donde votó el 52 % en las elecciones de marzo al Congreso, en las primarias presidenciales sólo acudieron a las urnas el 24%, es decir, en dos meses se esfumaron más de 400.000 votos.

Y la abstención fue alta en todos los departamentos: Bolívar 73,29 %; La Guajira 76,44 %; San Andrés 81,01 %; Magdalena 68,44 %; Cesar 64,49 %; Córdoba 63,87 % y Sucre 62,24 %, un comportamiento sorprendente. Pero también habría otras explicaciones adicionales: primero por la zonificación de los electores que exige una logística en transporte y organización que los congresistas presupuestan para las parlamentarias, pero no para las presidenciales.

Es decir, gran parte del voto cautivo, el que mueven los ‘líderes políticos de los barrios’, no salió porque ese elector está condicionado a que lo transporten y a recibir una ‘recompensa’ por salir a hacer la fila bajo el sol de mayo y temperaturas de 35 grados.

Una tercera explicación es que los directivos de la campaña presidencial en los departamentos no son políticos, desconocen la mecánica electoral y se enfocan en distribuir publicidad del candidato y a hacer visible sus propuestas y su nombre con vallas, afiches y calcomanías. Así, intentan mover el voto de opinión, pero no tienen contacto directo con los electores. Otra, es que los congresistas no trabajaron y muchos de ellos quedaron económicamente disminuidos.

Una explicación final, es que como sabían que habría segunda vuelta, no podían gastar la munición en la primera y reservar parte de los recursos. De los 30 senadores oriundos de la costa elegidos en las elecciones de marzo, 23 apoyan la reelección del presidente Juan Manuel Santos. La suma de todos sus votos fue de 1.922.872, un poco más de doble de los sufragios que obtuvo el candidato-presidente (967.805 sufragios). De los otros siete senadores elegidos que son oriundos de la región, cinco pertenecen al partido Centro Democrático y dos senadoras conservadoras, Nora García Burgos y Nadia Blel, apoyan a Oscar Iván Zuluaga.

En las elecciones de marzo en los ocho departamentos hubo 3.587.203 votos (51%), de un potencial que supera levemente los 7.000.000  millones de personas habilitadas para votar. De ese total, 3.036.436 fueron válidos y los senadores electos obtuvieron 1.986.759. Toca esperar para ver si las adhesiones de los candidatos que no pasaron a la segunda vuelta a los dos finalistas son determinantes, pues allí, en el Partido Conservador y en el Polo hay una verdadera mina de oro.

Las cuentas que sacan los 23 congresistas pertenecientes a la Unidad Nacional son las siguientes: Atlántico por encima de 400.000, Bolívar 280.000, Córdoba 350.000, Sucre 250.000, Cesar 150.000, Magdalena 180.000, La Guajira 80.000 y San Andrés 5.000 votos. Es decir, cerca de 1.695.000 votos  sin llegar al tope de la votación depositada por los congresistas en marzo.

De llegar a funcionar el candidato-presidente obtendría 1.695.000 votos y si Zuluaga crece, como seguramente también ocurrirá, alcanzaría según los cálculos 850.000 o un poco más con las alianzas que ha podido realizar en esta segunda vuelta, la diferencia entre uno y otro candidato estaría en alrededor de 800. 000 votos, y con eso consideran que equilibrarían las cargas de las mayorías que Zuluaga obtendría en Antioquia y los departamentos del eje cafetero.

Algunos datos adicionales indican que en unas ciudades el presidente Santos no la tiene ganada en toda en la región, pues Zuluaga lo derrotó en Cartagena 45.581 contra 37.776, en Montería 39.472 contra 30.841 y en Sincelejo 25.192 contra 22.411, mayorías que los seguidores del Centro Democrático se mantengan.

Una consideración final de cómo se comportarán los electores de la costa Caribe, tiene que ver por un lado, con el apoyo al proceso de paz en sectores populares y democráticos que ven con temor la prolongación del conflicto armado en una región donde tanto la guerrilla como los paramilitares y las bandas armadas ilegales han dejado un legado de muerte y desplazamiento.

Pero también existen sectores amplios que no están de acuerdo con una paz negociada sin exigir a la guerrilla que pague por los crímenes cometidos en 50 años de conflicto armado. La polarización se siente en las calles, dice el senador Arturo Char.

El presidente Santos tiene la ilusión de que la Costa Caribe le ponga las mayorías que la caracterizaron como región liberal hasta finales de los años 90. Pero por el otro lado la gente del Centro Democrático anunció a través del expresidente Uribe que vigilarán para que el elector no salga presionado por las maquinarias. Ya denunció en Montería al alcalde de Cereté de estar pidiendo a los funcionarios que voten por el candidato presidente.

En la Costa los candidatos se juegan el todo por el todo. Y aunque las matemáticas son exactas, en materia electoral las cosas adquieren un dinamismo distinto, lo cual aseguraría una victoria a simple vista al candidato apoyado por la mayoría parlamentaria, pero ¿le alcanzará para remontar la ventaja que Zuluaga obtendrá en otras regiones?
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