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| 5/3/2014 12:00:00 AM

Elecciones presidenciales: ¿Quiénes son los indecisos?

Esa es la pregunta que se hace todo el mundo en esta campaña. Análisis de Pedro Medellín.

El desprestigio acelerado de la clase política y el rechazo a los partidos, así como la disolución de las fronteras ideológicas en los votantes, no sólo han impreso una gran incertidumbre e inestabilidad a los procesos electorales, sino que también ha forzado la aparición de nuevos fenómenos que comienzan a ser determinantes en la política colombiana.

Uno de ellos muestra cómo, a tres semanas de las elecciones presidenciales, uno de cada cinco colombianos todavía no tiene decidido por que candidato va a votar el próximo 25 de mayo. Esa proporción que en las últimas décadas era impensable, hoy aparece como el principal rasgo característico de las elecciones presidenciales. Podría decirse que es la expresión de la pérdida de interés de los colombianos en la política o de su desprecio por los políticos. Pero no. 

Al contrario de lo que podría deducirse, el que (según las encuestas) algo más del 22 % de los encuestados declaren que todavía no ha decidido su voto, muestra que su intención de voto lejos de repudiar la política, lo que significa es una creencia en ella. Y, ojo, el que se declare indeciso, no quiere decir que no tenga decisión. Quiere decir, que ha decidido votar, pero todavía está evaluando por quien hacerlo.

Los datos de las encuestas muestran que la decisión sobre quien será el futuro Presidente de los colombianos, está en manos de los indecisos. Si, por ejemplo, tomamos la encuesta realizada por IPSOS – Napoleón Franco, para Semana, RCN y la FM, hace una semana, encontramos varios elementos que nos ayudan a entender el fenómeno.

¿Quiénes son los indecisos? Para los encuestadores, son aquellos que ya han decidido que van a votar, pero todavía no han definido por cual candidato depositará su voto. Los estudios han demostrado, que se trata de esa población, mayoritariamente femenina, entre 25 y 34 años, que preferencialmente vive en la región central del país (Antioquia y el eje cafetero) y que dice no tener adscripción partidista.

¿Cómo se comportan los indecisos? Electoralmente, los indecisos son personas que reúnen las siguientes características: creen en las instituciones, son votantes recurrentes (aunque no siempre votan por los mismos partidos o las mismas ideas políticas), y tienden a estar más y mejor informados que el promedio de los ciudadanos. En un contexto en que los candidatos, por sus semejanzas políticas e ideológicas, tienen a disputarse un mismo electorado, el número de indecisos tenderá a crecer.

Considerando las características de ese 22 % de votantes que aún no ha decidido su voto, habría tres elementos claves que permitirían pronosticar cual sería su comportamiento el próximo 25 de mayo: 1) El conocimiento que tienen de los candidatos; 2) Los atributos que consideran deben ser los más importantes que deben tener los candidatos; y 3) La opinión con respecto a la situación nacional y el proceso de paz.

Sobre el primer aspecto, es interesante observar que mientras que el 90 % de los colombianos tienen una opinión favorable o desfavorable sobre Juan Manuel Santos, solo el 53 % la tiene sobre Oscar Iván Zuluaga y el 63 % de Enrique Peñalosa. Así los 8 puntos de ventaja que tiene Santos en la intención de voto sobre Zuluaga y los 12 que tiene sobre Peñalosa, podrían esfumarse en estas cuatro semanas que vienen, si los márgenes de reconocimiento del ex ministro de Hacienda y el ex alcalde de Bogotá aumentan solo en un 25 % y 20 % respectivamente. Esto es, que son Zuluaga y Peñalosa, los que tienen hacia donde crecer.

Sobre los atributos, vale la pena considerar que mientras que para los indecisos los atributos de honestidad, conocimiento de los problemas del país y preparación para gobernar son los más importantes que debe tener un candidato, para los votantes de Santos la honestidad es la característica más valorada (66 %), por encima de los votantes de Zuluaga (64 %) y Peñalosa (59 %), en tanto que los han decidido su voto por estos dos últimos candidatos creen que éstos conocen más el país (48 % y 54 %, respectivamente) y que están mejor preparados para gobernar (28 % y 37 %), que lo que piensan los de Santos sobre su candidato (41 % y 26 %). Pese a que los indecisos y los que anuncian su voto en blanco consideran que ningún candidato reúne los atributos para gobernar el país (por eso su indecisión), para el total de los entrevistados Santos está mejor equipado que sus rivales para asumir la Presidencia de la República. Otra vez, no hay que perder de vista que la diferencia en el reconocimiento público entre los candidatos, puede estar afectando la distancia entre unos y otro.

Finalmente, un factor que podría ser definitivo para llevar a los indecisos a votar por un determinado candidato, tiene que ver con el clima de opinión en el país sobre lo que está ocurriendo. Así, mientras que el 61 % de los entrevistados considera que las cosas van por mal camino (en especial los estratos 3 y 4 y quienes residen en Bogotá, Antioquia y el eje cafetero), una proporción similar es pesimista con respecto a los diálogos de paz entre el gobierno y las FARC en la Habana.

Hasta aquí, todo es incertidumbre. La encuesta muestra que nadie tiene asegurado nada. Ni siquiera su paso a la segunda vuelta electoral. Los 8 puntos de ventaja de Santos sobre Zuluaga y los 12 frente a Peñalosa, son muy pocos en un escenario en el que el 22% de los entrevistados dicen que efectivamente van a votar, pero están todavía indecisos. En el supuesto de que uno de cada dos indecisos opte por el candidato del Centro Democrático o por el de la Alianza Verde, será suficiente para derrotar las aspiraciones reeleccionistas del Presidente.

Así, las perspectivas electorales para las próximas cuatro semanas de Santos no son las mejores. La desconfianza pública sobre la manera como evoluciona la situación, y en particular los diálogos de la Habana, así como los bajísimos niveles de valoración sobre su conocimiento del país y su preparación para gobernar, incluso después de sus años como Presidente, permitirían anticipar que su votación no superará el techo del 28 %.

Por su parte, las noticias para las campañas de Zuluaga y Peñalosa, son alentadoras. Pese al escaso grado de reconocimiento público, los altos niveles de valoración de sus atributos como funcionarios públicos, así como la evolución que están mostrando en campaña, anuncian que la tendencia en la intención de voto seguirá aumentando, en la medida en que para Santos podría ir descendiendo. La mayor disposición de los indecisos a optar por Zuluaga o Peñalosa, van a permitir que la brecha se cierre muy rápido.
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