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| 5/3/2014 10:00:00 AM

"Esta es una revolución contra la mermelada"

El candidato de la Alianza Verde dice que es vergonzoso el abuso que el gobierno hace de la publicidad y que su campaña no tiene maquinarias.

SEMANA: ¿Su estrategia, como dicen algunos columnistas, es quedarse callado?

ENRIQUE PEÑALOSA: En lo más mínimo. Esa es una caricatura de los opositores. Yo paso cada día tres o cuatro horas en entrevistas con medios en toda Colombia. Lo que pasa es que los otros candidatos tienen maquinaria y pueden pasar toda la mañana en un debate mientras sus maquinarias hacen campaña en las regiones.

SEMANA: Es decir, ¿va a ir a los debates?

E. P.: Sí, claro. Me interesa ir a los debates de medios. De hecho, ya hemos estado en algunos regionales. Lo que pasa es que a uno lo invitan a cinco o diez foros diarios para hablarles a 300 personas toda una mañana y, por más que me encantaría asistir, no creo que sea la mejor manera de conseguir 8 millones de votos.

SEMANA: Su campaña en bicicleta y repartiendo volantes comparada con la del gobierno se ve como la pelea de David contra Goliat. ¿Cree que le puede ganar a un gobierno en el poder?

E. P.: ¡Es que esta campaña es David contra Goliat! Pero lo bueno de la historia es que David ganó. El país necesita con urgencia derrotar las maquinarias de la política tradicional. Esta es una revolución ciudadana contra la mermelada y la politiquería.

SEMANA: ¿A qué se refiere?

E. P.: El candidato-presidente ha dicho que él es el único que tiene gobernabilidad. Pero si eso significa pagar favores a los politiqueros con la llamada mermelada, o nombrándoles amigos que no están capacitados para los cargos… el Estado no funciona. La corrupción y la ineficiencia del Estado no son temas menores: ¡es el problema fundamental de nuestra sociedad! Es por eso que no tenemos hospitales públicos que funcionen, por eso no se logran construir las carreteras que se necesitan, por eso no funciona el gobierno.

SEMANA: ¿Usted qué cambiaría de lo que hoy está haciendo el gobierno Santos?

E. P.: Dos cosas: llevaría a la gente más competente y sobre todo tomaría las decisiones difíciles. Por ejemplo, no puede ser que hayan pasado cuatro años sin sacar adelante la reforma a la salud. ¿Por qué no se saca adelante? Porque como va a tener un costo político, no va a quedar todo el mundo contento. Vamos a tomar ese tipo de decisiones así cuesten. 

SEMANA: ¿Cree que Santos no toma decisiones difíciles?

E. P.: No, claramente no. Se ha echado para atrás cada vez que hay temas complicados o temas que son críticos pero como no dan votos los deja de lado. Hace un mes el director del Inpec envió una carta a los jueces diciéndoles que por favor no le manden más presos porque no hay cupo. Eso no lo he visto en ninguna parte del mundo. Pero luego vino algo más grave aún: el gobierno aprobó una ley para excarcelar a miles de delincuentes. Los jueces, entonces, terminan por no condenar a la gente porque no hay cárcel. Los policías no capturan a los delincuentes porque saben que los van a soltar. Se vuelve un círculo vicioso muy peligroso. Y ese es solo un ejemplo.

SEMANA: ¿Cuál sería el primer paso que daría para solucionar el paro agrario?

E. P.: La pregunta parte de una hipótesis falsa. En mi gobierno no se habría dado el paro porque nosotros nunca le hubiéramos entregado las entidades del agro a la politiquería como lo hizo este gobierno. Y no lo digo yo, lo dice un santista, el exministro Juan Camilo Restrepo, a quien cito textualmente: “La mermelada ha fluido a rodos en las entidades del sector agropecuario, léase Incoder, Banco Agrario, ICA”. Después de los paros, el gobierno ha repartido miles de miles de millones de pesos sin ninguna estrategia. Y a pesar de la lluvia de dinero, lo más absurdo es que todavía hoy una fumigadora de hombro de un campesino no solo no tiene subsidio sino que tiene Iva.

SEMANA: Usted ha dicho que en caso de ser elegido les pediría a los negociadores que sigan en La Habana. ¿Sigue pensando lo mismo?

E. P.: Sí, claro. La paz no puede ser un  tema de gobierno sino de Estado. A mí me entristece que el candidato-presidente esté utilizando la paz políticamente porque es algo más importante que cualquier elección. Si mañana se lograra la paz y esto lleva a que reelijan al candidato Santos… bienvenido. Ahora bien, respaldar las negociaciones no implica ninguna simpatía con las Farc o sus crímenes contra los colombianos. Ni tampoco implica debilitar a las Fuerzas Armadas. Hay que hacer todo lo necesario para derrotar militarmente a la guerrilla y por eso sí me parece muy grave el mensaje del presidente-candidato de que no bombardearía a Timochenko.

SEMANA: ¿Usted lo haría?

E. P.: Por supuesto.

SEMANA: Hay quienes dicen que precisamente por esa mirada suya hacia las Farc su voluntad de paz no es tanta y, agregan, que quién sabe si las Farc quisieran negociar con usted…

E.P.: Yo creo al revés. Uno de los recuerdos importantes en mi vida es que mi padre fue el que hizo la paz con el guerrillero Juan de la Cruz Varela. Cuando Carlos Lleras iba a bombardear el Sumapaz, mi papá le dijo que un gobierno liberal no podía bombardear a los campesinos. Y lo que hizo fue conseguir un salvoconducto para entrar, porque allá no entraba ni el Ejército, y logró que se les dieran títulos a los campesinos y que se hiciera la paz. Todos los títulos de tierras de los campesinos del Sumapaz están firmados por mi papá. Incluso Varela después llegó al Congreso.

SEMANA: ¿Cuál sería su línea roja con las Farc?

E. P.: Yo considero que lo que se ha negociado, hasta donde conocemos, es aceptable y que los guerrilleros, una vez cumplan con algunas sanciones –porque ya está claro que no todas pueden ser suspendidas– deben poder participar en política. Yo sí creo que, así tengamos que tragarnos muchos sapos, lo mejor es evitar la muerte de soldados y el sufrimiento de muchos colombianos. 

SEMANA: Hay quienes dicen que no saben dónde se ubica usted, si en la izquierda o en la derecha. ¿Con cuál se identifica?

E. P.: Hablar de izquierda y derecha tiene un problema y es que esas palabras significan algo distinto para cada persona. Si por izquierda se entiende alguien que busca una mayor igualdad en la sociedad tal y como se entendía en su acepción original de la Revolución Francesa, entonces yo sería de izquierda, porque para mí esa es la prioridad: construir una mayor igualdad. Ahora bien, también tengo claro que la estatización como medio para lograr mayor igualdad fracasó. El comunismo fue un fracaso y es claro que el desarrollo económico moderno se basa en la inversión privada. Yo creo que nunca ha habido un gobierno como el nuestro en Bogotá que haya hecho más por construir igualdad. Aquí, en América Latina, la extrema izquierda y la extrema derecha se pelean a ver cuál es más populista regalando plata y regalando cosas. Y eso puede que sea necesario, pero no construye igualdad. En cambio quitarles espacio a los carros particulares para darle prioridad al transporte público, hacer colegios públicos de lujo en barrios pobres o hacer una reforma urbana comprando o expropiando tierras, eso sí construye igualdad.

SEMANA: Se lo pregunto también porque se ha mostrado a favor de la despenalización de la marihuana, del matrimonio gay y del aborto…

E. P.: A ver le explico. A mí no me gusta el aborto y haremos lo posible para prevenirlo. Lo que ocurre es que en Colombia hay 400.000 abortos al año y nadie está haciendo nada para impedirlo. Entonces la pregunta que hay que hacer es si la mujer pobre va a morir por un aborto hecho con una aguja de tejer infectada o si le vamos a dar las mismas condiciones de salubridad que a otras. Sobre el tema de la marihuana. Tampoco me gusta que los jóvenes, ni los viejos, fumen marihuana. Pero el mundo entero está avanzando hacia esquemas donde se despenaliza y hacia allá tenemos que ir. Sobre el tema de los gays, el papa Francisco dice que quién es él para condenar a alguien por sus preferencias sexuales y si el papa no es nadie pues yo sí que menos. Yo creo que el matrimonio gay hace a unas personas más felices y no le hace daño a nadie.

SEMANA: ¿Cree que fue un error o un acierto haber tenido el apoyo de Álvaro Uribe?

E. P.: Mirándolo en retrospectiva pudo haber sido un error, pero lo cierto es que yo sigo creyendo que Uribe entregó un país mejor que el que recibió, tengo muchas diferencias con él y por eso no estoy allá sino en la Alianza Verde.

SEMANA: ¿Cuáles serían sus prioridades en el gobierno?

E. P.: Son cuatro: 1) ponerle orden al tema de la salud, 2) empezar la reforma a la educación, 3) hacer más competitivo el agro con investigación y un ministerio que se enfoque en el bienestar de los campesinos y 4) la seguridad ciudadana, en la que vamos a hacer un esfuerzo monumental.

SEMANA: Así como a Uribe se le recuerda por la Seguridad Democrática ¿Cuál sería su sello?

E. P.: Una Colombia más moderna, más igualitaria. En mi gobierno el Ministerio de Cultura tendrá un papel primordial para que la sociedad colombiana aprenda a vivir mejor, aprenda a despreciar los valores materialistas ramplones de los corruptos, admire más al que lee, al que hace deporte, al que hace música. ¿Cuál es la meta de una sociedad? No es hacer carreteras o puentes es aprender a vivir mejor y que como sociedad podamos llegar a ser ejemplo mundial.

SEMANA: ¿Qué le diría a alguien que le pregunte por qué votar por usted y no por Santos o Zuluaga?

E. P.: Nosotros representamos algo distinto. Los que quieran cuatro años más de Santos pueden votar por él. Los que quieran cuatro años más de Uribe pueden votar por Óscar Iván Zuluaga y los que quieran algo de verdad distinto, y sin politiquería, pueden votar por Enrique Peñalosa.

SEMANA: ¿A veces cuando se va a dormir le entra el temor de que las tercerías en Colombia animan la campaña pero al final terminan en nada?

E. P.: Sí, claro, es muy difícil ganarles a las maquinarias del gobierno. Y en esta campaña ha sido vergonzoso el abuso que han hecho de la publicidad. Pero yo en realidad me la paso pensando no en cómo voy a ganar sino en qué voy a hacer como gobernante. Tal vez por eso es que no gano. 
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