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| 2/21/2014 12:00:00 AM

Los hombres de Marta Lucía Ramírez

La conservadora se inscribió como candidata presidencial y presentó a su fórmula vicepresidencial, Camilo Gómez.

Marta Lucía Ramírez se convirtió oficialmente en la primera candidata presidencial. Lo hizo este jueves ante la Registraduría en un acto que pareció desafiar a la mayoría parlamentaria del Partido Conservador que aún esperan una decisión del Consejo Nacional Electoral que estudia la impugnación de la Convención del partido en la que fue proclamada como la carta azul en las próximas elecciones presidenciales.

Ramírez, además, presentó a quienes serán sus principales escuderos de campaña. El excomisionado de paz del gobierno de Andrés Pastrana, Camilo Gómez, y al congresista David Barguil, quien será el jefe de debate de la campaña para la Costa Caribe.

Fueron dos nombramientos estratégicos. Primero porque al elegir a Gómez como su fórmula vicepresidencial fue un notorio guiño al expresidente Andrés Pastrana, quien respaldó en todo momento su candidatura y ha sido uno de los principales contradictores de los congresistas denominados ‘mermelados’ quienes aún defienden la tesis de que el Partido Conservador debe respaldar a un candidato presidencial de coalición.

Marta Lucía definió este jueves las que serán sus principales banderas políticas que pretende impulsar en la campaña y que harían parte de su programa de gobierno en caso de llegar a la Presidencia. La paz sin impunidad y la lucha contra el clientelismo y la política tradicional.

Gómez y la sombra del Caguán

Gómez será pieza clave en su concepción de la paz. La candidata presidencial dijo que el excomisionado tiene la autoridad moral para evaluar el proceso de paz que adelanta el gobierno de Juan Manuel Santos con la guerrilla de las FARC en La Habana.

Un proceso al que Marta Lucía, de llegar a ser elegida presidenta de la República, será sometido al escrutinio público desde el primer día de su gobierno, pues, en su criterio, los acuerdos no se deben adelantar a espaldas del país. “La paz no puede ser a cualquier precio y no se debe convertir en propiedad privada de un gobierno. La paz debe ser asumida como patrimonio de toda la nación”, dijo.

En ese sentido, Marta Lucía se refirió a Gómez como la persona más preparada para advertir si se avanza con el actual proceso o si el camino debe ser terminarlo. Conoció de cerca a las FARC en los diálogos del Caguán y, según la candidate, sabe que erores del pasado no se pueden volver a cometer.

De llegar a ser presidenta, el excomisionado de paz sería la cabeza de equipo negociador que retome los avances alcanzados en La Habana y los evalúe: “(Gómez) será el encargado de hacer de esta negociación algo serio".

En criterio de la candidata conservadora, las negociaciones se deben adelantar con varias condiciones específicas, de lo contrario, habría que suspenderlas. El cese inmediato de las hostilidades contra la población civil, pues cuestionó con dureza que la guerrilla continuara delinquiendo mientras sus voceros están sentados en la mesa de diálogo. También exigió de las FARC el cese del reclutamiento de menores y la revelación del mapa de los campos minados. Otra de las condiciones que puso fue que haya claridad de que los delitos que hayan cometido las FARC desde cuando se iniciaron las negociaciones no tendrían beneficios jurídicos.

Y además se comprometió a que antes de cumplir un año de su gobierno debe estar firmado el acuerdo para poner fin al conflicto. Ese plazo es el máximo que les daría a las FARC que entiendan que el camino es la paz definitiva.

Gómez considera que tres años y medio de conversaciones secretas y formales son tiempo suficiente para llegar a una conclusión. Dice que el principal reparo de la actual negociación es su carácter cerrado de cara a la sociedad civil. Eso sí, dijo que hay un trabajo adelantado que no se puede echar por la borda, pero que hay que corregir lo que esté andando mal.

El excomisionado de paz además tendrá la misión de trazar las líneas de la reforma a la justicia, con el propósito de que estos ajustes se conviertan en garantía para el posconflicto. “Sin una justicia sana y despolitizada no puede haber paz”.

El nombramiento de Gómez también fue un reconocimiento personal de Marta Lucía por estar liderando la estrategia defensa ante el Consejo Nacional Electoral respecto a la impugnación de la Convención.

Gómez lidera la tesis de que el CNE no es competente para resolver impugnaciones de los órganos del partido, pues según los estatutos, le corresponde a la dirección de la propia colectividad. Fue también uno de los que impulsaron la pronta inscripción de la candidatura presidencial para sentar otro precedente jurídico que fuera difícil de revocar por la autoridad electoral.

Sin embargo, la presencia de Gómez como fórmula vicepresidencial puede ser contraproducente en la aspiración de Ramirez, pues se le relaciona al proceso de paz del Caguán, que supúso una de las más grandes decepciones para los colombianos. Es por eso que aunque nadie duda de su capacidad, en campaña poco le podría traducir a Marta Lucía quien aún no crece en las encuestas. Gómez representa al pastranismo, que ha perdido influencia en el conservatismo, y además no tiene ni maquinarias ni votos. Per sí puede representar el objetivo de la candidata de aliarse con todo aquel que no huela a política tradicional.

¿Barguil vs Gerlein?

Marta Lucía señaló la lucha contra el clientelismo, que calificó como la raíz de la corrupción, como su bandera prioritaria. Incluso reivindicó que en la pasada Convención conservadora consiguió derrotar la politiquería al interior de su partido, y que el nuevo reto será hacer lo propio en las elecciones del próximo 25 de mayo.

Aunque no tiene el respaldo de la mayoría de las maquinarias conservadoras, que está en manos de los parlamentarios que hoy se mantienen en la Unidad Nacional, se ha rodeado de varios congresistas que se sienten representados con su candidatura. Además de los senadores Juan Mario Laserna, Jorge Hernando Pedraza, César Tulio Delgado y José Darío Salazar, a este bando se su sumó el representante a la Cámara David Barguil.

Se trata de un joven político del departamento de Córdoba que en su primer período como congresista ha logrado cierto liderazgo dentro del partido y reconocimiento en la opinión pública gracias su lucha por proteger a los ciudadanos de los abusos del sector financiero. Se ha posicionado como “el defensor del bolsillo”.

Barguil llegó a la Cámara respaldado por una votación de algo más de 48.000 votos. Y la misión trazada por Marta Lucía, la cual aceptó fue la jefatura de debate de la campaña en la Costa Caribe. Un reto nada fácil pues allí tendrá que batirse contra las maquinarias de dos de los caciques del Conservatismo como los senadores Roberto Gerlein y Efraín Cepeda, precisamente dos de los congresistas que no se sienten representados con la candidatura de Ramírez.

La Costa se ha convertido en uno de los principales centros electorales con carácter decisivo en elecciones. La presencia de Barguil es una estrategia para seducir al voto costeño que no ha sido favorable para el Conservatismo, prueba de ello es que solo sacaron tres senadores en el 2010, superados por La U, el Partido Liberal, Cambio Radical y hasta el PIN.

Tanto Barguil como Gómez se comprometieron a enfrentar a la clase política tradicional y ayudar a liderar una renovación en el partido.
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