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| 5/8/2014 12:00:00 AM

Cuatro sonoras renuncias en tres días

¿Qué impacto tiene para Santos y Zuluaga la caída de Rendón, Chica, Hoyos y Londoño? Análisis de Semana.com.

Los ciudadanos no han terminado de digerir el impacto de un enorme hecho alrededor de las campañas políticas cuando son sacudidos por otro de dimensiones colosales y de inciertas consecuencias.

La agenda informativa, a 16 días de las elecciones presidenciales, salta de las sumas astronómicas giradas por la mafia en busca de su sometimiento, a las traiciones entre amigos de vieja data y las interceptaciones ilegales, hasta revelaciones de estructuras criminales en las sedes políticas.

“Esta ha sido una campaña extraña”, dice Victoria Elena González, coordinadora del énfasis de periodismo de la Universidad Externado. “No ha tenido tanta difusión como otras, la gente está muy escéptica y siente que los candidatos no se destacan”. Sin embargo, con los últimos hechos, la campaña, por fin, saltó a las primeras planas. “Es cierto”, dice la catedrática. Pero “las situaciones de los últimos días muestran más actividad pero de manera negativa”.

En efecto, en las últimas horas, los colombianos han estado con el corazón en la mano. En tres días han caído cuatro importantes personas cercanas a las dos campañas que, según todas las encuestas, tienen hoy las mayores opciones de pasar a segunda vuelta: la de Juan Manuel Santos y la de Óscar Iván Zuluaga.

El primero en dejar su puesto fue J. J. Rendón, asesor general de la campaña reeleccionista de Juan Manuel Santos, por las versiones periodísticas de que un peligroso narcotraficante le entregó 12 millones de dólares para buscar un favorecimiento judicial aprovechando la cercanía de del estratega venezolano con el candidato-presidente.

Antes de marcharse, según sus palabras, para no convertirse en un “instrumento de los enemigos de la paz que pretenden minar la credibilidad del señor presidente”, Rendón dejó flotando en el ambiente una grave acusación: si la plata entró, se la robó Germán Chica, el presidente de la Federación de Gobernadores.

Chica, quien en alguna ocasión también tenía el privilegio de hablarle al oído a Santos en su condición de alto consejero para Asuntos Políticos, con oficina en la Casa de Nariño, también renunció. Al marcharse respondió con la advertencia de una demanda penal contra J. J. Rendón.

Hasta ese momento los sectores afectos a Zuluaga estaban de plácemes, al punto de que el exministro Fernando Londoño Hoyos, uno de los ideólogos más radicales del uribismo, elaboró una delirante tesis que envió como su habitual columna de opinión al diario El Tiempo.

El periódico, en un acto inusual, la publicó pero advirtió a sus lectores que era “repulsiva” e “inaceptable”. El jalón de orejas fue tan severo y la sensación de que en esta ocasión Londoño sí se había pasado de la raya, que también renunció a escribir en el periódico, trabajo que desempeñó en los últimos diez años. La tribuna de Londoño era de enorme trascendencia para el uribismo porque sus fieles recibían por esta vía puntual y masivamente su doctrina.

Londoño mandó su renuncia al director de El Tiempo, Roberto Pombo, en el momento en el que otro peso pesado del uribismo caía: Luis Alfonso Hoyos, director general de la campaña de Zuluaga. Hoyos pretendió engañar al Canal RCN al llevarle información de un posible acuerdo entre Santos y las FARC en el sur del país en boca de un “experto de inteligencia” a quien “no podía identificar”, cuando en realidad se trataba del hacker Andrés Fernando Sepúlveda, capturado por la Fiscalía, y miembro del Centro Democrático.

Con el vértigo con el que han sucedido estos hechos, el mayor golpe lo ha recibido hasta ahora la opinión pública, en materia de confianza. Al margen de que los candidatos logren mostrar que ellos actuaron con transparencia, para la gente es difícil separar cada caso de una clase política que sufrió esta semana una enorme pérdida de credibilidad.

¿Qué efecto tendrá sobre las elecciones? Felipe Botero, docente de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de los Andes, cree que el escándalo de la campaña de Zuluaga es más serio y grave que el escándalo de Santos. “El efecto puede ser mayor en la campaña de Zuluaga porque en la de Santos son unos narcotraficantes que intentan mediar con alguien cercano al presidente; es grave, pero no sucede durante época electoral. En cambio, en la de Zuluaga esas personas son contratadas para realizar estos actos. El nivel de intencionalidad es distinto. En el primer caso se acercaron hace años, en el caso de Zuluaga es una decisión estratégica de la campaña de hacer actividades criminales. Hace parte de una estrategia maquiavélica en la que, a través de medios ilegales, intentan conseguir información para desprestigiar al otro candidato”.

El punto de vista del docente viene desde la academia, en donde priman la serenidad y la reflexión y no el ritmo frenético de los medios. Por eso, tiene una singular importancia para pensar mientras como están las cosas ocurre otro sacudón.
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