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| 2/3/2014 12:00:00 AM

Muvdi, una captura que ‘aprieta’ al Partido Liberal

Simón Gaviria no puede revocarle el aval al congresista detenido, pero si lo eligen, le esperan sanciones.

Simón Gaviria, jefe del Partido Liberal, no tenía entre sus cuentas la medida de aseguramiento que la Corte Suprema de Justicia expidió contra el representante a la Cámara Pedro Muvdi por sus presuntos nexos con paramilitares. Pero esta decisión pone en aprietos al liberalismo no sólo en campo electoral, sino también en el ético.

Muvdi ha emergido como uno de los nuevos caciques electorales en Cesar. En menos de una década ha conseguido formar una importante maquinaria electoral que ha crecido de 3.000 a 21.000 votos.

La primera vez que el congresista llegó al Senado lo hizo para reemplazar al polémico Vicente Blel, en el 2003. Pese a que había logrado una lánguida votación, era el renglón de la lista del Movimiento de Integración Popular (MIPOL).

Y aunque llegó al Congreso de la mano de Blel -quien años más tarde fue condenado por parapolítica-, su caudal electoral ha sido bajo el aval Partido Liberal. Así, en el 2006 alcanzó un puesto en la Cámara de Representantes, con casi 21.000 votos, los cuales mantuvo en las elecciones del 2010, que también le garantizaron curul.

Simón Gaviria apostó por Muvdi como una de sus principales cartas para el Senado. La apuesta del partido es convertirse en la primera fuerza política del país y, entre las cuentas del directivo, el objetivo es tener entre 22 y 25 curules en el Senado.

Por esa razón, ambos dirigentes acordaron que Muvdi diera el paso de la Cámara al Senado, para garantizarle al menos los 21.000 votos al objetivo de la lista liberal. Votos que tendría que dejar escapar el partido a causa de la medida de aseguramiento de la Corte.

El candidato, sin embargo, aún no está excluido de la contienda política. Pese a estar privado de libertad, apenas está siendo investigado, circunstancia que no constituye una inhabilidad para participar en las elecciones.

La Constitución es clara en advertir que no podrán ser congresistas quienes hayan sido condenados en cualquier pena privativa de la libertad en cualquier época. Muvdi ni siquiera ha sido acusado, por eso, aunque no pueda hacer campaña, podría seguir apareciendo en el tarjetón e, incluso, terminar elegido para el Senado.

Este escenario se advierte políticamente incómodo para el Partido Liberal, que no tiene otro camino que retirarlo de su lista de candidatos al Senado, pues sería muy incómodo para la colectividad haber avalado la elección de un candidato si este resultara involucrado con grupos armados ilegales, más aún después del impacto que genera en el país lo referente a la parapolítica.

En teoría, Simón Gaviria, como jefe liberal, tendría que retirarlo de su lista de aspirantes y así evitarse problemas, más aún cuando la nueva ley de partidos políticos -en vigencia desde el 2011- establece duras sanciones contra los jefes de partidos que avalen candidatos que mantengan vínculos con grupos ilegales. Las penalidades van desde la amonestación hasta la expulsión del movimiento.

Pero según las normas electorales, los jefes de los partidos no tienen la facultad de revocar ninguna de las candidaturas inscritas. Según lo explicó el registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez, los partidos políticos no podrán revocar los avales para las elecciones del 2014.

Las únicas causales para que los partidos puedan modificar la inscripción de candidatos son por incapacidad física absoluta o muerte, además de la falta de aceptación de la candidatura o renuncia a la aspiración.

El Consejo Nacional Electoral es la única entidad facultada para revocar los avales dependiendo del régimen de inhabilidades. Esto deja al descubierto un presunto vacío jurídico, pues en el caso de Muvdi, pese a estar bajo medida de aseguramiento, todavía puede ser elegido por no haber sido condenado.

En el Partido Liberal hay inquietud frente al respecto, si se tiene en cuenta que en los estatutos de la colectividad se establece que cuando se le expida una medida de aseguramiento a cualquier dirigente, se le suspende su militancia de inmediato.

Muvdi sería objeto de esta sanción, pero todavía seguiría como candidato del partido. No obstante, ello podría constituirse en una inhabilidad sobreviniente para que el Consejo Nacional Electoral decida revocar su aval.

El otro camino que se estudia en el liberalismo es dialogar con Muvdi para que este renuncie voluntariamente a su la candidatura. Un hecho que le permitiría al propio Simón Gaviria modificar la lista de candidatos para excluir a una de las cartas del partido en Cesar.

Pero esa discusión, la electoral, será objeto de debate posterior. Si el partido encuentra el mecanismo para reemplazar a Muvdi y si con el nuevo candidato es posible capitalizar los votos del congresista, Gaviria podrá mantener 21.000 votos que son valiosísimos para su apuesta y consolidarse como la primera fuerza electoral del país.


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