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| 3/3/2014 12:00:00 AM

¿Se apersonará Petro del voto en blanco?

¿Qué pasa si saliera de la Alcaldía y toma esta bandera para participar en las elecciones presidenciales? Análisis de Semana.com.

Los dos hechos con los que arranca esta semana podrían terminar juntándose y provocar un terremoto político en el país: ‘El caso Petro’ y el voto en blanco. Cada hora que pasa se le agota el oxígeno al alcalde mayor de Bogotá para continuar en el Palacio Liévano. Él ha ido pasando, como las cuentas de un rosario, cada una de las decisiones legales por sus manos sin que, al final, lo favorezcan, y las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no llegan y a estas alturas ya ni siquiera se sabe si las habrá.

Desde el 9 de diciembre, cuando la Procuraduría ordenó su destitución, Petro se lanzó a una batalla jurídica de enorme envergadura. A pesar de que ha saboreado algunas victorias, ha sido derrotado en las instancias decisivas. La semana pasada fue el Consejo de Estado quien le dijo que el recurso de tutela no procedía contra fallos disciplinarios, y este lunes se inició con una discusión en el Consejo Superior de la Judicatura (CSJ), que, como lo reveló Semana.com en exclusiva, también presagiaba otro fracaso (Ver artículo Petro inicia la semana con otra derrota).

Así las cosas, Petro tendría que abandonar su cargo. Otras personas, ante la muerte política y el abrupto fin de su mandato seguro entrarían en un estado de depresión que los dejaría en shock. Petro, sin embargo, es un animal político que no se queda quieto. Algo hará. ¿Pero qué?

Él ya dio algunas luces. El viernes en la tarde, cuando volvió a subirse al balcón en la Plaza de Bolívar, anunció que promovería el voto en blanco para las elecciones presidenciales. Semejante afirmación paso inadvertida. ¿Por qué?

Es posible que muchos creyeran que era una simple quimera. En cualquier otro momento sería una aventura electoral más. Pero es posible que él vea que hoy las cosas son diferentes. Ninguno de los aspirantes a la Presidencia tiene completamente conquistados a los electores, mientras que el voto en blanco sigue marcando en todas las encuestas de manera significativa.

En la anterior medición de la Gran Encuesta de la alianza de medios de RCN Radio, RCN Televisión, La FM y SEMANA, esta opción marcó el 27 % y superó incluso el respaldo del primer mandatario, aunque en el sondeo de febrero el porcentaje de colombianos que marcarían el espacio en blanco del tarjetón cayó tres puntos, al 24 %, el número es altísimo y debería generar inquietud en todas las campañas.

Y, sin embargo, hay una cifra más abrumadora. De acuerdo con la segunda gran encuesta de intención de voto de El Tiempo y La W, el 41,5 % de los consultados piensa votar en blanco. Sí. 41,5%, 11 puntos porcentuales más que en la medición de enero, hecha también por Datexco para estos dos medios. Es decir que, según esta medición, sólo está a 10 puntos de ganar las elecciones, lo que significaría que estas se deberían volver a realizar, pero sin ninguno de los aspirantes que hoy compiten.

Es factible que cualquiera que vote en blanco puede argumentar que no hay ninguna razón de peso para sacar de competencia a estos candidatos sino que sencillamente no le gustan. En cambio, a Petro no. No le gusta Santos porque siente que no lo respaldó como él se lo exigió una y otra vez. No le gusta Germán Vargas Lleras porque cree que es la persona que está detrás del complot para tumbarlo. No le gustan Óscar Iván Zuluaga ni Marta Lucía Ramírez porque considera que son del círculo uribista que también concibió su salida de la alcaldía; tampoco Enrique Peñalosa, por el concepto que tiene de Bogotá y por las heridas abiertas al interior de la Alianza Verde, y menos Clara López, con quien se ha enfrentado públicamente.

Con estas cifras y este escenario, ¿se lanzará Petro a liderar al movimiento del voto en blanco? ¿Asumirá semejante aventura?

Una de las características que impulsan el voto en blanco es su carácter de pureza, que no tiene intereses individuales y que es alimentado por una buena dosis de inconformismo contra la clase política. Y Petro simboliza una corriente ideológica definida, por lo que, de tomar esta decisión, puede espantar a mucha gente. Otra cosa es que la idea central de los promotores del voto en blanco es la de manifestar así su rechazo ante la falta de gestión de los gobernantes. Precisamente, una de las mayores críticas que se le hacen a Petro.

Pero, como diría el exministro Sabas Pretelt en Colombia la política es dinámica. Tanto que antes del 9 de diciembre, Petro tenía un respaldo que rondaba el 20 %, uno de los mandatarios locales peor calificados del país; con la decisión del procurador, que lo victimizó, lo disparó a niveles de popularidad que algunas encuestas bordea el 70 %. Entonces, ¿qué pasará con un Petro sacado de la Alcaldía y ondeando las banderas del voto en blanco en nombre de los indignados del país?
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