Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/17/2014 12:00:00 AM

Elecciones: ¿todos ganaron o perdieron?

Al decantar los resultados de las parlamentarias, los aspirantes a la Presidencia muestran síntomas de que estos no fueron tan buenos.

En la mañana del pasado lunes 10 de marzo los periodistas radiales estaban perplejos. Todos los candidatos que llamaron para que dieran su balance de la jornada del domingo se mostraban felices al aire. No hubo siquiera uno que frunciera el ceño, así hubiera mermado su número de votos o su colectividad no hubiera obtenido las curules deseadas. Incluso algunos de los que se quemaron, como ocurrió con un grupo de notables de La U, posaron en una foto con el director del partido en una imagen que bien podría ser de celebración y la distribuyeron orgullosos a los medios.

Pero han pasado los días y se escucha diáfano el eco de la canción de Joan Manuel Serrat: “Y con la resaca a cuestas / vuelve el pobre a su pobreza, / vuelve el rico a su riqueza / y el señor cura a sus misas. / Se despertó el bien y el mal / la zorra pobre al portal / la zorra rica al rosal / y el avaro a las divisas. / Se acabó, / que el sol nos dice que llegó el final. / Por una noche se olvidó / que cada uno es cada cual. / Vamos bajando la cuesta / que arriba en mi calle / se acabó la fiesta”.

En efecto, ahora incluso gravita en el ambiente la sensación de que muchos perdieron. Es el caso de La U, el partido del candidato presidente Juan Manuel Santos. Tras los abrazos recíprocos por la obtención de 21 curules que le garantiza ser la colectividad más grande en el Senado, han empezado a salir a flote problemas gravísimos. El más importante es la chapa de clientelista que se ganó por las exitosas votaciones de sus principales candidatos: los Ñoños.

Así es. Todas las conversaciones en el país se dirigen a la llave de Musa Besaile y Bernardo ‘Ñoño’ Elías, quienes con 145.402 y 140.143 votos, respectivamente, y sin contar la lista cerrada de Álvaro Uribe, alcanzaron la segunda y la tercera mayores votaciones individuales del Congreso, solo superados por Jorge Robledo, del Polo, con 191.910. En las unidades investigativas de todos los medios hay entusiasmo por averiguar cómo lograron tal caudal electoral. De hecho, ya se confirmó que ambos, por citar un aspecto, han sido aliados de Emilio Tapia, también de Sahagún, el gran eslabón del cartel de la contratación de Bogotá.

Ya es oficial, además, que la Fiscalía avanza en la revisión de las votaciones en los departamentos de Córdoba, Sucre y Atlántico, ante las denuncias que se han recibido sobre supuestos delitos electorales. Precisamente, en las regiones de donde los Noños barrieron.

Así las cosas, hay una coincidencia general de que ellos sintetizan los peores defectos de la política en el país. Y eso es fatal para Santos porque en la campaña sus adversarios martillarán, como han venido haciéndolo, que son sus grandes barones electorales, que están íntimamente ligados. Así, por ejemplo, en la campaña de Enrique Peñalosa insisten en que su candidato hará alianzas con los ciudadanos que quieran derrotar a las viejas formas de hacer política. Es decir, en términos simples, Peñalosa habla de pactar con los buenos, mientras que a Santos le va a quedar muy difícil separarse de los malos.

La situación para Santos es tan incómoda, que sobre la mesa hay una curiosa apuesta. Resulta que durante la campaña al Congreso, el director de La U, Sergio Díaz Granados, se comprometió con los distintos candidatos, a manera de estímulo, a que él que obtuviera el mayor número de votos obtendría la presidencia del Senado, por lo que será la persona que tomaría el juramento en la posesión del próximo presidente. El interrogante es: ¿Cuál de los Ñoños será?

En otra situación de incertidumbre está también la candidata Marta Lucía Ramírez. A medida que pasan los días, los generales del Partido Conservador, que obtuvo 19 senadores, le han dejado saber, cada vez de manera más sonora, que no les interesa acompañarla en su carrera a la Presidencia y que se van a ir con Santos. El lunes 10, ella se mostró muy satisfecha. Con casi dos millones de votos, la lista azul era la tercera más votada de la cámara alta, detrás del Partido de la U y del Centro Democrático, y se ubicaba por encima de su tradicional contendor, el liberalismo, por 200.000 votos. Tenía motivos para estar contenta.

Ha pasado el tiempo y la situación en esta colectividad hoy es tan compleja, que congresistas como Arturo Yepes, hermano del director del partido, Omar Yepes, piden a Ramírez que renuncie a la aspiración presidencial. Mientras el Consejo Nacional Electoral sigue sin dar el fallo de la demanda contra la legalidad de la candidatura, presentada por militantes de su propio partido.

En el caso del uribismo hoy también hay un ambiente de desazón. La razón de ese desánimo es que el expresidente y su guardia pretoriana esperaban cuatro millones de votos. La última columna de Fernando Londoño, en vísperas de elecciones, hablaba de 40 curules. Y este mismo número era el pronóstico de un documento interno del Centro Democrático del que el propio Uribe aceptó su existencia. El lunes 10 de marzo en este partido se hablaba de una victoria importante porque de ser una colectividad que no existía hasta el domingo 9, había empatado con el Partido Conservador en el segundo lugar con un muy significativo número de curules.

En frío los hombres cercanos al candidato Óscar Ivan Zuluaga han empezado a aceptar que quedaron en un escenario difícil en el que incluso pueden perder por ambas caras. Si, por ejemplo, él gana las elecciones, no obtienen mayoría para gobernar y la Unidad Nacional puede hacerles la vida imposible. Y sin pierden, es probable que terminen validando todo lo que se le ocurra a Santos. Con las 19 curules obtenidas la única posibilidad es hacer mucho ruido, pero no frenar la aprobación de las leyes que Santos, en caso de ser reelegido, vaya dictando.

Es una circunstancia similar están los candidatos Peñalosa y Clara López. La Alianza Verde y el Polo Democrático, cada uno con cinco curules, dicen públicamente que tienen vocación de poder y que compiten para ganar. En privado, aceptan de las dificultades para ejercer su gobernabilidad con bancadas tan minoritarias en el Parlamento. A pesar de que el 9 de marzo cada cual mostraba su alegría por el volumen de participación en la consulta verde y los escaños de la izquierda, divisan en el horizonte tropiezos para imponer sus ideas si ganan las presidenciales.

En conclusión, hoy en todas las campañas se hacen esfuerzos para pasar el guayabo de uno resultados que en medio de la fiesta se veían fantásticos, pero que ahora a muchos los tienen con dolor de cabeza.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.