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| 12/28/2011 12:00:00 AM

'Colillero' y Bolívar pusieron el listón de la Feria

El torero nacional indultó a ese ejemplar, de la ganadería de Ernesto Gutiérrez Arango. Emoción, exigencia y susto en la lidia del segundo, que mandó a David Mora a la enfermería.

Una tarde de matices, digna de llegar a ser grande, pero que al final se quedó a mitad de camino. Esa es, a grandes rasgos, la radiografía de la segunda de abono en Cañaveralejo, que tocó el cielo con el indulto del excelente cuarto de la tarde, para caer casi en picada y morder el polvo en los dos últimos ejemplares, en los que faltó lo que por momentos sobró en otros pasajes de la corrida: emoción.

Injusto postergar ese momento en que la fiesta demostró que más que defensores, necesita hechos. Luis Bolívar, bordó (sí, bordó puntada tras puntada) el toreo ante un caro toro de la ganadería de Ernesto Gutiérrez Arango. Porque esté ‘Colillero’ de nombre, tuvo tantas cualidades que pareció el sueño hecho carnes.

De hecho, anduvo pronto a la muleta de Luis, metió la cara siempre y sin condiciones, duró todo lo que dura la bravura y tuvo la fijeza que permite invertir en confianza. Y Bolívar anduvo a la misma altura, sin andarse con asuntos marginales, sino siempre con lo fundamental como eje. Las series tuvieron temple y, por momentos, hondura.

Bolívar se relajó para disfrutar sin olvidar darle importancia al toro. No podía ser otro el resultado que poner a hervir los tendidos y a propagar la especie de que ahí había mucho para mandar de vuelta a la dehesa. Entonces, el indulto cayó pleno y el hombre que llegó de último a la Feria se aferró a esas orejas para dar una vuelta al ruedo como si fuera la primera, o la última, de su vida.

Dos turnos antes, David Mora había escrito sobre el ruedo una historia de emoción y valor. Y no con un animal de cartón. No, con un toro serio en el que todo tenía significado: desde su presentación, hasta la forma de buscar los engaños para comérselos.

Hubo en esta plaza un extraño silencio. Ni siquiera sonó la música, mientras el diestro español trataba de hacerse el poder y el toro de los Gutiérrez daba pelea sin cuartel. Era una viñeta de esos tiempos en que las orejas se cortaban más con los cojones que con el juego de cintura. Poco a poco afloraron las tandas, sin que la sensación de riesgo se marchara. Al final, Mora perdió pie y el toro, que lo buscó en el piso, lo puso fuera de combate con una coz en plena mandíbula. Luego de los afanes camino a la enfermería y los rostros de angustia, se supo que solo había sido un susto. Menos mal.

Luis Bolívar despachó al toro, para el que hubo palmas de quienes vivieron a plenitud esos largos momentos de transmisión y nervio.

El resto de la tarde, de aquello que hubo para rescatar, pasa también por la lentitud y temple en la embestida del primero de la corrida. Un toro de esos que sirven para regodearse. Luis Bolívar no pareció sentirlo ni vivirlo así en las tres oportunidades en que lo embarcó en su muleta, sin tacha, sí, pero sin profundidad. Al final, la presidencia le dio una oreja, larga, porque la espada caída no ameritaba el premio y menos el derrame que la sucedió.

En la otra orilla estuvieron ese quinto soso, en el que Mora se excedió pegado a los cuartos traseros en series anodinas. Fue un capítulo exagerado el de buscar lucimiento en donde no cabía.

Y el rajado y mal presentado sexto puso la llave de cierre. Y Con él, Juan Solanilla no pudo irse con rédito alguno de Cali. Buscó y corrió tras la presa que siempre anduvo a la escapada. Luego, la espada no encontró lugar y pasó por la pena de verlo irse vivo. En el tercero había visto como la ilusión se esfumaba tras acabarse el gas de su enemigo, que duró una serie y nada más.

Ficha de la corrida

Feria de Cali

Plaza de Cañaveralejo

Seis toros de la ganadería Ernesto Gutiérrez Arango. Desiguales de presentación. Indultado el cuarto, de nombre ‘Colillero’, número 177 de 496 kilos, lidiado por Luis Bolívar. Encastado y serio el segundo y con calidad el primero. El tercero de apagó pronto. Soso el quinto y rajado, y pobre de presentación, el sexto.

468, 508, 520, 496, 460 y 450 kgrs

Luis Bolívar

Verde esmeralda y oro

Orejas y dos orejas simbólicas

David Mora

Rosa y oro

Palmas tras volver de la enfermería y palmas

Juan Solanilla

Turquesa y oro

Silencio luego de aviso y silencio tras tres avisos.

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