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| 2/16/2012 12:00:00 AM

El Juli: ¿será su última tarde en la Santamaría?

El domingo vuelve El Juli a Bogotá, pero su presentación número 22 en el ruedo de la Santamaría está rodeada por el enigma y los rumores sobre un posible retiro (momentáneo) de los ruedos.

Que Julián López ‘El Juli’ haga el paseíllo en la Santamaría de Bogotá, no es novedad. Desde 1999 lo hace, año tras año, como máxima figura del toreo, y como máximo imán taquillero.
 
Pero que la de este domingo, alternando con Pepe Manrique y Alejandro Talavante, sea su última tarde en Bogotá, es un hecho impactante, que no estaba en las cuentas de nadie.  

Pero puede ser real. O al menos, los rumores y las versiones periodísticas que vienen desde el otro lado del Atlántico crecen cada vez más, y hacen pensar en que ese escenario sea posible.

El pasado martes, Vicente Zabala de la Serna, un reconocido periodista y crítico taurino español, que tiene acceso a ese círculo íntimo de los toreros al cual pocos llegan, se atrevió a publicar un artículo en el El Mundo (España), y de inmediato, fue uno de los más leídos en la web de ese diario. Se titulaba “El Juli medita su retirada” (Ver el artículo).

¿Por qué se iría? 

En diez extensos párrafos, Zabala de la Serna relataba los nuevos acontecimientos taurinos de la novela en que se han convertido las negociaciones entre toreros y empresarios para la temporada española, a punto de empezar.

Las figuras del toreo, lideradas, entre otros, por El Juli, han exigido a las empresas taurinas, además de sus honorarios, el 50 por ciento del dinero que les entra por concepto de las transmisiones de las ferias en televisión.
 
En España, el Canal + Toros, transmite en directo las corridas de toros de Castellón, Valencia, Sevilla, Madrid, Pamplona, Bilbao y Zaragoza, y dicen los empresarios que gracias a los derechos de televisión es que, hoy, se pueden sustentar las ferias taurinas. 

Los toreros no conciben que los empresarios se lucren a costa de su imagen, y por eso reclaman. Advierten que el dinero extra que ganen por los derechos de televisión, se reinvertirá en el fomento de la fiesta en todo el mundo, ante los ataques políticos y sociales que crecen en la actualidad.
 
Por eso decidieron entregar a la empresa All Sports Media, acostumbrada a representar a futbolistas como Cristiano Ronaldo, la vocería para negociar los derechos de transmisión.
 
Los empresarios de Castellón y Valencia, las primeras ferias taurinas españolas en el calendario, decidieron clausurar las negociaciones. Sin llegar a acuerdo. El resultado: El Juli, como máxima figura del momento, quedó excluido de los carteles.

Dice el periodista Zabala de la Serna que ante esa circunstancia “El Juli y su entorno meditan hacer un alto en su carrera”.

Nadie confirma o desmiente esta versión. El Juli guarda silencio, o mejor, anda por tierras mexicanas hablando como mejor sabe hacer: con su capote y su muleta. Su apoderado, Roberto Domínguez, sólo responde en su teléfono móvil las llamadas identificadas.

Mientras tanto, muchos taurinos no salen de su asombro. ¿Que en estos momentos, cuando la fiesta necesita defenderse, la máxima figura del toreo se margine de los ruedos? Nadie lo había pensado. Pero otra cosa piensan los empresarios, que tomaron posición y lo calificaron de prescindible. 

En Bogotá sucede todo lo contrario. Desde el 7 de febrero de 1999, día en que El Juli hizo su debut en la Santamaría, cuando tenía sólo 16 años y era un niño prodigio del toreo, no sólo se ha convertido en ídolo. También en imprescindible.

Año tras año ha venido a la plaza bogotana, incluso, la Santamaría se ha convertido en la única en el mundo a la que nunca ha dejado de asistir, pues el madrileño ya sabe lo que es pasar un año sin ir a Madrid, o a Sevilla, o la México. Pero a Bogotá, siempre. Es un caso único.

El Juli y la Santamaría

Y su historia en la Santamaría no tienen ningún parangón. Si fuera por las estadísticas, ningún torero español, en ninguna época, ha conseguido siquiera la mitad de lo que El Juli ha logrado en Bogotá: en 21 corridas, cortar 31 orejas y salir 12 veces a hombros.

Estadísticas que ocultan auténticas gestas, pues El Juli ha triunfado con el agua hasta las rodillas en una tarde de diluvio, cuajado toros a placer, como aquel ‘Talentoso’ (de Juan B. Caicedo) cuya cabeza tiene en su finca en España, y ser el responsable de muchas tardes de ‘Agotadas las localidades’. Y lo más importante, la transición de niño genio a hombre y maestro consumado.

Por eso, a muchos taurinos los toma por sorpresa los rumores de que un torero, en su mejor momento, se aleje de la profesión. Podría ser una pausa. E incluso, también hay versiones de que podría exiliarse un año y hacer temporada en México. Una versión que no es descabellada, pues en ese país vivió y se hizo torero, cuando en Europa no lo dejaban torear por tener menos de 16 años. Lo único claro, hoy, es que no hay certeza de nada.

La puja con los empresarios españoles puede ser un pretexto. El Juli, nacido en Velilla de San Antonio (Madrid) el 3 de octubre de 1982, está toreando desde que tenía 9 años. Toda su vida. Lo ha conquistado todo en el toreo, ha salido a hombros de todas las plazas importantes (Madrid, Sevilla, Bilbao, Pamplona, Barcelona), se ha hecho millonario, pero su vida ha transcurrido entre camionetas, aviones, cuartos de hotel, plazas de toros.
 
Desde que tomó la alternativa (septiembre de 1998 en Nimes) El Juli ha toreado 1.338 corridaslidiado 2.884 toroscortado 2.113 orejas y 74 rabos, e indultado cinco toros (y un novillo, el famoso Feligrés, en 1997). Cada día que pasa los públicos le exigen cada vez más.  Y eso, creanlo o no, supone un auténtico desgaste.
 
Mientras tanto, el año pasado fue padre de dos mellizos, Rosario y Fernando. Es lógico que quiera pasar más tiempo con su mujer y sus hijos. (Lea perfil de El Juli en JET SET) 
 
Hay quien piensa que El Juli no ha dejado vivir a Julián López. Pero otros consideran que Julián López no puede vivir sin El Juli, es decir, sin el toreo.

El domingo, El Juli hará su paseíllo 22 en la Santamaría. Lidiará toros de Ernesto Gutiérrez a los que hace mucho tiempo les tiene la medida (el pasado 7 de enero en Manizales triunfó con toros de esa ganadería). Y es probable que salga a hombros por la puerta grande, un camino que conoce hasta la saciedad, pues lo ha recorrido en 12 veces anteriores. Pero lo que nadie sabe es si la del 19 de febrero pase a la historia por ser la última tarde de El Juli en la Santamaría de Bogotá.
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