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| 8/2/2012 12:00:00 AM

"Es envidia", dice la niña prodigio de la natación china

"Yo he demostrado mi capacidad en los Juegos. Creo que lo demás es envidia".

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BBC
Con esta contundencia, la joven nadadora china Ye Shiwen desestimó las acusaciones de quienes cuestionaron el récord mundial que marcó el sábado pasado en la carrera de 400 metros combinado.

Shiwen, de 16 años, superó toda expectativa nadando no sólo más rápido de lo que había nadado jamás sino también -en los últimos 50 metros- más rápido que el ganador del evento masculino, el estadounidense Ryan Lochte.

Esa hazaña fua calificada de "imposible" por un entrenador de alto rango de Estados Unidos, dando pie a todo tipo de especulaciones sobre un supuesto dopaje, que la atleta negó categóricamente.
 
Shiwen, que también ganó medalla de oro en los 200 metros combinado, le explicó a la BBC por qué tuvo un rendimiento particularmente alto en la carrera de los 400 metros.

"En mi entrenamiento nos concentramos en los 400 metros combinado para los Juegos Olímpicos. Esa fue la estrategia de mi entrenador. Esa carrera estaba prevista para el primer día y si la ganaba, eso elevaría mi confianza para el resto de las carreras".

Sin embargo, Shiwen confesó que la estrategia de su entrenador tuvo un efecto inesperado: su éxito fue tan grande en la primera carrera que se puso más nerviosa para la siguiente.

"Como lo hice bien en los 400 metros todo el mundo tenía grandes epectativas", explicó.
"Si no rendía en los 200 iba a causar decepción".

Como pez en el agua

Shiwen empezó a nadar cuando estaba en el jardín infantil y ya entrenaba regularmente durante la escuela primaria.

"Mi primer entrenador pensó que tenía talento para la natación y que mi silueta y musculatura eran idóneas para este deporte", le dijo a la BBC.

Y entonces emprendió el duro camino hacia las Olimpiadas, que la llevó a ir a entrenar a Australia en varias ocasiones y que no estuvo exento de momentos bajos.

"El método de mi entrenador era que yo debía nadar 18 kilómetros en cada sesión de entrenamiento", le contó a la BBC.

"Hubo un momento en que yo me sentía ligeramente en baja forma después de la última competición. No estaba en mi mejor momento y no llegaba al estándar de entrenamiento que me pedía mi entrenador", reconoció la atleta.

La adolescente admitió que en esos momentos llamaba a su padre todas las noches desde Australia.

"Él me dijo 'no te preocupes, es normal, todo el mundo tiene altibajos y tienes que caer para poder llegar más alto'".

Y bien alto llegó en Londres 2012. El Comité Olímpico Internacional ha respaldado la actuación de la nadadora china, que no ha fallado en las pruebas antidopaje.
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