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| 8/8/2012 12:00:00 AM

¿Qué es Kazajistán?: La pesadilla de Colombia en los Olímpicos

La delegación olímpica de Kazajistán ha logrado seis medallas de oro, dos de ellas a costa de Colombia. ¿Cuál es la historia de este país gobernado por un pintoresco dictador, que está entre los diez primeros puestos del medallero?

Hace 10 años Kazajistán era una verdadera rareza para los colombianos. A muchos los tomó por sorpresa la célebre película de Borat, cuyo excéntrico protagonista con bigote tipo 'Groucho Marx' quería extraer “lecciones culturales de América para beneficio de su nación”.
 
Borat mostraba a su madre patria como un lugar sucio y lleno de fanáticos, con un prototipo ridículo y exagerado que reunía todos los prejuicios del subdesarrollo y la pobreza. Un sitio que, a juzgar por las apariencias, sólo podía ser el fruto de la imaginación de un antisemita delirante e inseguro.
 
La Kazajistán de Borat era un concepto provocador -por real- de una amalgama de leyendas centroeuropeas y de costumbres eslavas, que se burlaba de los delirios de grandeza y de control de su presidente, Nursultán Nazarbáyev.
 
Durante algunos días, el mandatario le dio la razón tras combatir con una cruzada de relaciones públicas el performance delirante de Sacha Baron-Cohen, el actor británico-judío que creó el personaje. La película fue un éxito de taquilla y el ridículo de Nazarbáyev tuvo un impacto internacional.
 
El oro de los Olímpicos
 
Más recientemente, lo que han logrado los atletas kazajos en las olimpiadas de Londres ha sido mucho más eficaz que cualquier ofensiva diplomática. De hecho, la delegación de este país se ubica en la décima posición del medallero oficial y su actuación tiene ya un carácter histórico.
 
Las seis medallas de oro que hasta el momento han conseguido acreditan el exitoso momento. Como todas las preseas de plata y de bronce otorgadas en unas olimpiadas no alcanzan a pesar una sola de oro, la cosecha kazaja ya brilla por su contundencia y su efectividad. Kazajistán aventaja y por mucho a países que han sido potencias deportivas, como Australia y Sudáfrica.
 
Pero lo cierto es que la sorpresa debería ser relativa. Kazajistán es el noveno país más extenso de la Tierra y, después de Rusia, la mayor república exsoviética. En promedio ha conseguido 10 medallas por olimpiada, de las cuales más de dos tercios han sido de oro y de plata. De las 46 preseas que se han colgado sus deportistas desde Atlanta 1996, “sólo” 15 han sido de bronce.
 
Cuando se la mira de cerca, Kazajistán parece en realidad una nación emergente. Su fabulosa producción y sus enormes reservas de gas y de petróleo han crecido a un ritmo del 10 por ciento durante la década pasada. Desde 1999 su PIB se ha multiplicado por cuatro y elevado el ingreso per cápita de sus habitantes a 3.800 dólares, de lejos el más alto de la región.
 
En gran medida, el sensacional éxito olímpico de los kazajos responde a una aspiración explícita de su gobierno de aumentar y consolidar su presencia geopolítica continental.

La principal herramienta ha sido el argumento económico. La sumatoria de los PIB del grupo de los otros ‘istán’ (Turkmenistán, Tayikistán, Kirguistán, y Uzbekistán) no supera el de Kazajistán. Mientras las economías postsoviéticas de estos vecinos no han logrado despegar, la kazaja ha registrado tasas de crecimiento anual superiores al 7 por ciento.
 
Semejante posición de poder cobra relevancia internacional con la problemática del valle de Fergana, al sur de la frontera kazaja, que en los años 1920 Stalin dividió entre tres países, con fronteras sinuosas y divorciadas de la demografía y la geografía. En los violentos choques étnicos del 2010 unas 300.000 personas tuvieron que desplazarse, muchas de ellas hacia países vecinos.

Una nueva capital
 
Dentro del mismo proceso de posicionamiento internacional se ha dado la construcción en la zona septentrional del país, de la nueva capital, Astana. La ciudad se eligió como nuevo centro político-administrativo en la década de los noventa,90, mucho más cerca de la frontera con Rusia y, muy significativamente, en una zona con grandes poblaciones originarias de este país.
 
Astana se encuentra así mismo en las inmediaciones del centro geográfico de Eurasia y la palabra en kazajo significa literalmente 'capital'. Como tal, da su nombre a otra de las banderas nacionales, el Astana Pro Team, que en su momento estuvo envuelto en polémicas por casos de dopaje y que tuvo entre sus filas al español Alberto Contador, ganador de la Vuelta, el Giro y el Tour.
 
Astana cuenta con enormes rascacielos de acero y de cristal, domos y columnas posmodernistas, plazas y avenidas ostentosas. También con edificios de autores reconocidos, como Norman Foster y Manfredi Nicoletti.
 
Entre sus objetivos se encuentra reemplazar la arquitectura de inspiración soviética y más bien simplona de la antigua capital, Almaty, situada mucho más al sur, demasiado cerca de la frontera con los otros ‘stán’.
 
Aunque se trata de una de las capitales con los inviernos más fríos del mundo —superada únicamente por Ulán Bator, en Mongolia— Astana tiene el apoyo que necesita para consolidarse como un polo de desarrollo.
 
En particular, tiene el respaldo incondicional de su presidente, Nazarbáyev -en el poder desde 1989-, quien ha realizado en diversas ocasiones los cambios constitucionales necesarios para prolongar de manera virtualmente indefinida sus mandatos.
 
Detrás del telón
 
Tras 18 años en el poder, en el Parlamento kazajo pareció natural en el 2008 cambiar el recién adoptado nombre de Astana por el de Nursultán (el nombre de pila de Nazarbáyev). El aludido, sin embargo, se mostró contrario a esa iniciativa, afirmando que la decisión correspondía “a las generaciones futuras”, agradecidas por su legado y admiradas con su popularidad.
 
En abril del 2011, Nazarbáyev fue elegido por tercera vez consecutiva con el 95,55 por ciento de los votos a favor, un resultado impresionante pero predecible teniendo en cuenta que, desde las elecciones de 1991 ha tenido resultados aún más amplios. Ese año ganó con más del 98 por cierto de los votos. El otro candidato logró un apenas detectable 0,1 por ciento.
 
En el 2012, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) declaró que los comicios celebrados en este país eran “elecciones difíciles de legitimar”. Y en efecto, desde cuando se publica el Índice de Percepción de Corrupción, de Transparencia Internacional, este país asiático no ha superado 3 puntos, lo que lo ubica en la posición 150 entre 180 países.
 
En las cuatro elecciones que ha ganado olímpicamente Nazarbáyev, los procesos electorales han recibido severas críticas por parte de observadores de otros países y de la OSCE. En el 2005, fue hallado muerto uno de sus más acérrimos críticos, el exalcalde de Almaty y exministro, Zamanbek Nurkadilov, con dos disparos en la cabeza.
 
Así las cosas, una amenaza que planea sobre Kazajistán es la concentración del poder en manos de la familia Nazarbáyev y de su círculo cercano, que se ha enriquecido de manera exagerada durante sus dos décadas de mandato.
 
La otra es la respuesta violenta de la guardia kazaja a los movimientos de oposición, que suele terminar con varias víctimas fatales. Además de Nurkadilov, al régimen de Nazarbáyev se le acusa de haber eliminado a activistas de derechos humanos, periodistas y oponentes políticos.
 
Nazarbáyev se ve como el gran reformador de su país y el excelente papel que la delegación está desempeñando en estos Juegos Olímpicos le sirve como una auténtica 'cortina de oro' para distraer los problemas de corrupción, violación a los derechos humanos y concentración del poder que padece su país.
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