PUBLICIDAD
El fantasma de la lucha armada ronda al Polo Democrático Alternativo, a pesar de que no hay declaración ni documento oficial de ese partido donde esta no sea condenada y proscrita. El último episodio se desató la semana anterior cuando en una entrevista en el diario argentino Clarín, 'Raúl Reyes' dijo que un gobierno del Polo le serviría al país y que "las Farc estarían dispuestas a contribuir con eso". De inmediato el gobierno se pronunció contra la injerencia guerrillera en el proceso electoral, y ahí fue Troya. A Gina Parody, senadora uribista, le pareció tibio el rechazo que hizo el Polo al abrazo de las Farc. Al instante el senador Gustavo Petro le recordó que en los partidos uribistas se coló la "combinación de todas las formas de lucha" pues varios de sus líderes están siendo procesados por sus relaciones con el paramilitarismo.
¿Tienen fundamento las suspicacias que reiteradamente se levantan sobre el Polo? En términos generales no. La mayoría de los dirigentes de ese partido jamás han empuñado un arma y, por el contrario, han rechazado por décadas a la guerrilla. Es el caso del Moir, al que perteneció el senador Jorge Robledo, o de la Anapo, que es el partido de origen de Samuel Moreno. O de Carlos Gaviria, de quien todo el país conoce una trayectoria civilista. Incluso los dirigentes del Polo que provienen de experiencias guerrilleras y procesos de paz, han sido los más acuciosos críticos de las armas. Basta recordar que en junio pasado, cuando las Farc anunciaron la muerte de los 11 diputados, fue Gustavo Petro quien hizo la más vehemente condena desde la izquierda. A la que 'Raúl Reyes' respondió airadamente diciendo que tanto Petro como Antonio Navarro eran unos "consentidos del régimen". También se les han escuchado a diferentes miembros de esa guerrilla diatribas contra el alcalde Lucho Garzón y otros miembros del Polo como León Valencia.
Pero que la dirigencia del Polo rechace la lucha armada, no quiere decir que dentro sus bases no haya personas de los grupos insurgentes que pretenden usar al Polo como un caballo de Troya, especialmente en elecciones. En documentos tanto de las Farc como del ELN está planteada esta estrategia. El ELN ha dicho públicamente que ve con buenos ojos el éxito electoral de la izquierda democrática. Y esa guerrilla, que ha sido abstencionista por principio, planteó en su cuarto congreso, realizado el año pasado, la posibilidad de "apoyar a sectores democráticos" y participar en la contienda electoral. Las Farc siempre lo han hecho. En muchas regiones, pero en especial en Arauca, Tolima, Huila y Caquetá, han infiltrado la política. El año pasado, por ejemplo, fue capturado un concejal del Polo en Rivera, Huila, acusado de ayudar a las Farc a perpetrar la masacre de sus compañeros concejales de ese municipio. Pero esto no ocurre sólo con el Polo. Ambas guerrillas han penetrado diferentes partidos. En Arauca, por ejemplo, el ELN infiltró a sectores liberales.
También genera suspicacias la participación en el Polo de miembros del Partido Comunista, que durante décadas estuvo ligado a las Farc. Los comunistas en el Polo son pocos, pero influyentes, y por lo menos sus más curtidos dirigentes han tenido un distanciamiento con las prácticas atroces de la guerrilla. Pero aún no han hecho una condena expresa de la lucha armada, que es lo que muchos esperan.
La pregunta que tiene que hacerse el Polo es si tiene el blindaje suficiente para evitar que estos sectores minoritarios se crezcan. Y si sus dirigentes entienden cabalmente que a quien más daño le puede hacer la guerrilla es a la izquierda democrática, si ésta no se sacude, de una vez por todas, de cualquier ambigüedad respecto a las armas. No tanto por razones de oportunidad política sino por ética. Más aún si quiere mantener la autoridad moral para criticar, como lo ha hecho, la infiltración paramilitar en los partidos del gobierno.
Posiblemente lo que buscaba Reyes con sus declaraciones era precisamente eso: hacerle daño a un partido que con su ascenso electoral ha dejado al desnudo el fracaso del proyecto guerrillero.
10 de 14
Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los internautas y no reflejan la opinión o posición de Publicaciones Semana S.A..
Publicaciones Semana S.A. se reserva el derecho a eliminar aquellos comentarios que considere innecesarios para la sana participación de los internautas.