
Feligreses de todo el país acudían a acostarse en la cama en la que falleció la Madre Laura con la esperanza de ser curados.

Hoy las monjas de la orden de la Madre Laura trabajan en distintas regiones de Colombia e incluso tienen sedes en España, Italia y algunos países de África.

El proceso de canonización de la Madre Laura tardó 50 años.

Su misión era evangelizar a los indígenas embera-chamí y “probarles que Dios los amaba”, según escribió en su autobiografía.

Fue beatificada en el 2004 por Juan Pablo II y el 21 de diciembre del 2012 el papa Benedicto XVI autorizó la canonización tras aprobar el milagro de sanación de un médico antioqueño.

Después de morir en 1949, a los 75 años, sus pupilas continuaron con su labor .

Fue la fundadora de la Congregación de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena.

Al principio los indígenas miraban a la monja antioqueña con desconfianza, pero con el tiempo la aceptaran como su maestra.

Madre Laura en El Cuchillón, con Adelaida, Jaime y Benjamincito






