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Por supuesto robo de cartera paga 12 años de cárcel

José Alexis Sánchez es acusado de hurtar una maleta. Al parecer los cargos imputados no fueron los correctos y pagaría una pena mayor a la que le corresponde. Esta es la historia.

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Alexis Sánchez nunca se imaginó que una pelea callejera lo llevaría a pagar una condena de 12 años en la cárcel La Picota de Bogotá. Lo que empezó como una riña, la noche del 19 de febrero de 2012 en el barrio Palermo de la capital, terminó con la detención del joven (hoy de 27 años) y la de su amiga Daniela Peñuela, a quienes se acusó y condenó, no por lesiones personales, sino por hurto agravado calificado, ya que supuestamente le robaron un maletín, unas gafas y una cámara digital a Freddy Quijano, el joven con el que peleaban.

Esta historia pone sobre el tapete una serie de errores por parte del joven, quien desestimó lo sucedido al creer que la ley no le prestaría atención a un asunto menor en un país donde a diario se cometen delitos de ‘mayor magnitud’, y a su vez muestra una justicia difícil de entender que a los ojos de muchos castigó duramente a un joven universitario.

Desde La Picota, en el sur de Bogotá y donde ya ha pagado cerca de dos años de la totalidad de su pena, Alexis recuerda lo que sucedió. Según dice, esa fatídica noche salía de un concierto con su amiga Daniela y con otros jóvenes, que no conocía muy bien. De camino a tomar el bus, se ausentó para ir al baño y cuando regresó vio una pelea en la que un joven (Freddy Quijano) retenía a Daniela. Su reacción inmediata fue involucrarse en la riña, pero tan pronto como llegó la Policía los jóvenes huyeron y solo detuvieron a Daniela, Freddy y a él.

Al llegar a un Centro de Atención Inmediata (CAI), Freddy Quijano denunció, además del maltrato físico, la pérdida de sus pertenencias. Presuntamente Alexis y Daniela fueron partícipes del hurto de un bolso, una cámara digital y unas gafas, que fueron avaluados en 1,3 millones de pesos, sin contar con los daños y perjuicios causados a Quijano, que según el dictamen de Medicina Legal, tuvo seis días de incapacidad debido a las lesiones.

El asunto se fue directo a audiencia y allí les imputaron el delito de hurto calificado y agravado con uso de violencia. Ambos se negaron a aceptar los cargos: “Solo me enteré que se había perdido algo cuando llegué al CAI. En la audiencia no me dejaron hablar, así que lo único que dije fue que no aceptaba los cargos porque yo no había robado nada”, explicó Alexis.

Según el Código Penal, el hurto agravado y calificado tiene una pena que oscila entre los 12 y los 26 años de prisión; mientras que las lesiones personales dan una condena de dos a seis años.

“Los cargos tendrían que haber sido por lesiones personales. Yo reconozco que le pegué a Freddy porque retenía a Daniela. Aunque me decían que aceptara lo del hurto para reducir mi condena, decidí no hacerlo porque realmente no me robé nada”, contó.

Una vez concluida la audiencia de imputación de cargos, Alexis y Daniela quedaron en libertad mientras se seguía el proceso de investigación y recolección de pruebas. El abogado de oficio Luis Harrison Lloreda habló con ellos no más de cinco minutos y les dio un parte de tranquilidad al decirles que no se preocuparan porque el caso no tendría ningún avance.

Tres meses después Alexis llamó al abogado y asegura que este le repitió lo mismo: “no se preocupe”. El entonces estudiante de Ingeniería Agrónoma de la Universidad Nacional, se tranquilizó y viajó a principios de 2013 a México para realizar una pasantía de seis meses. Luego regresó a Colombia, se graduó en abril de 2014 y ese mismo mes viajó a Brasil en busca de un cupo universitario para continuar con sus estudios de postgrado. En mayo, cuando volvió, fue capturado en la terminal de transportes de Bogotá, enterándose que había sido sentenciado a 12 años de cárcel.

Una cadena de errores

Desde el momento que lo capturaron, Alexis ha permanecido en La Picota. Los primeros meses fueron los más duros, confiesa que estuvo a punto de quitarse la vida y necesitó ayuda psiquiátrica y psicológica para asimilar su nueva realidad. Sin embargo, y para pesar de su madre y familia quienes han buscado ayuda por todos los medios posibles, reconoce que hay una cosa de la que sí es culpable: no haber estado pendiente de su caso.

Alexis le restó importancia al tema a pesar de que en la audiencia de imputación le advirtieron que el delito por el que lo acusaban podría darle mínimo 12 años de cárcel. “Me confié. Pensé que lo mío no tenía importancia, además, yo no robé nada. Creía que la justicia no le dedicaría tiempo a un caso sin trascendencia”. Su error fue no asistir a las citaciones y debido a ese descuido no pudo defenderse ni apelar.

El caso fluyó solo con la acusación de la Fiscalía, a pesar de que las pruebas no eran contundentes y que con una buena defensa lo más probable es que el asunto no hubiera llegado hasta ese punto. La condena se basó en la declaración de un policía, este dijo que Alexis y Daniela atacaron a Freddy Quijano y que en medio del pleito robaron sus pertenencias. Sin embargo, los objetos nunca fueron vistos en manos de los dos jóvenes y jamás aparecieron.

La familia de Alexis es la que más ha sufrido. Ana María Gutiérrez, su madre, llora porque es muy poco lo que se puede hacer por su hijo. Lo que más la entristece es tener en sus manos un chat en el que Freddy Quijano incluso lamenta lo sucedido. “Al único juicio al que fui dije que no creía que ellos tuvieran la intensión de robarme, solo de buscar pelea”, dice Quijano en una conversación por WhatsApp.

Semana.com también conoció una conversación de Facebook entre Quijano y el hermano de Alexis. “Enterarme de eso -la pena que iba a recibir Alexis Sánchez- fue un golpe muy fuerte. No es justo destruirle la vida a un muchacho”, escribió. 

Este portal se comunicó con Fredy Quijano pero dijo que no daría declaraciones respecto del caso.

Continúa el calvario

Desesperada, la familia de Alexis contrató otro abogado, que interpuso una tutela ante la Corte Constitucional para pedir su liberación. Según el jurista, el abogado de oficio que tenía el caso actuó de manera irresponsable pues solo se contó con el testimonio del policía que lo capturó, la propia víctima (Freddy Quijano) manifestó que no creían que tuviera intención de robarle, los cargos no fueron aceptados y Alexis nunca dio su testimonio pues se encontraba fuera del país.

Aún así, la tutela no prosperó y la familia perdió el dinero invertido. Este portal consultó a Juan Sebastián Vega, abogado constitucionalista, que revisó el caso y sus consideraciones tampoco fueron muy alentadoras. Según dice, Alexis conocía el delito por el cual era procesado y ninguna audiencia se realizó sin su abogado defensor. Además, la tutela tampoco era el recurso a aplicar, y si el joven estaba inconforme con la decisión, debía solicitar la nulidad del proceso o apelar la sentencia para demostrar que el delito por el que debía ser juzgado era lesiones personales y no hurto calificado y agravado.

En cuanto a la severidad de la pena, Vega dijo que aunque esta parezca escandalosa, la juez Martha Jahel Amézquita impuso la condena más baja para este delito. Sin embargo, si el abogado de Alexis hubiera tenido interés real en el caso, habría apelado la sentencia.

Semana.com intentó conocer la versión del abogado de oficio que llevó el caso inicialmente (Luis Harrison Lloreda) pero no fue posible localizarlo en su despacho, ni en su teléfono celular, y tampoco respondió a los reiterados correos electrónicos que se le enviaron.

"Quiero que mi caso sirva de ejemplo"

Puede parecer absurdo que Alexis pague una pena tan alta por lo que podría considerarse un delito "menor". Aún así, no puede tener casa por cárcel, porque para ello debería ser mayor de 65 años, estar en estado grave por enfermedad, ser cabeza de familia de un hijo menor de 12 años, o sufrir incapacidad mental permanente.

Próximo a cumplir dos años de prisión, Alexis estudia Administración de Empresas gracias a un convenio de La Picota con la Universidad Santo Tomás y además, les da clases a otros internos. “Trato de ocuparme lo más que puedo. Al principio fue muy duro para mí darme cuenta que por un descuido había arruinado mi vida. Es muy deprimente estar pagando una pena que no merezco”.

Su familia no se rinde y quiere agotar el recurso de revisión, última instancia jurídica, para ver si es posible que Alexis pueda salir libre.

Por su parte, el abogado Juan Sebastián Vega dice que con casos como estos se evidencian las falencias del sistema de justicia. “En muchas ocasiones no se hace justicia en nuestro país y parece que lo que le sucedió a Alexis es insólito. Por lo que uno puede vislumbrar de la vida del joven, la pena podría haber sido distinta. En el plano judicial se hizo justicia, aunque materialmente eso es debatible”, concluye.

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