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El último ‘round’ del acto legislativo por la paz

El uribismo, con gritos, manoteos, chiflidos, y protestas, rechazó la conciliación de este Acto y saboteó la intervención del ministro Juan Fernando Cristo.

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El Centro Democrático llegó este martes a la plenaria del Senado con la esperanza, muy remota por cierto, de que el acto legislativo para la paz se hundiera en su último trámite, el de la conciliación.

Alcanzaron a alimentarla, cuando los 19 senadores del Partido Conservador, misteriosamente, se ausentaron a la hora de la votación. Uribe y sus congresistas no lo podían creer. Se frotaban las manos porque el Gobierno parecía no tener los votos. Pero los partidos de la Unidad Nacional salieron al rescate. La reforma con la que se busca implementar los acuerdos de paz con las FARC pasó con la mínima votación requerida.

El Gobierno celebró. Roy Barreras, congresista negociador en La Habana y el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, fueron los encargados de dar el parte de victoria. Cada uno a su manera, le agradecieron al Senado por dar un nuevo respaldo al proceso de paz, e invitaron a la oposición a modificar sus posturas.

Parecía que una de las más agitadas discusiones de toda la legislatura, la de la paz, terminaba. Pero no fue así. Al uribismo le quedaron aún arrestos para manifestar su inconformismo. No admitieron la derrota y, por el contrario, protagonizaron un último round, quizás el más agitado de todos los ocho que se presentaron alrededor de esta reforma

Álvaro Uribe pidió la palabra. Se levantó de su asiento y, tan pronto comenzó a hablar, la plenaria guardó silencio. El senador jefe del Centro Democrático su fue contra el acto legislativo para la paz. Los argumentos fueron los mismos que ha venido utilizando durante los recientes diez meses, pero quizá con adjetivos más fuertes.

Durante 21 minutos habló Uribe. Calificó al Gobierno de ser aliado de las FARC y a los guerrilleros los graduó de constituyentes. A los miembros de las Fuerzas Armadas que esperaban ser ascendidos, les dijo que los igualaban al terrorismo. Mencionó cifras del crecimiento del narcotráfico y la extorsión en los tres años del proceso de paz, y como no, aseguró que el acuerdo de La Habana era un acuerdo de impunidad. 

No tenía libreto, todo fue improvisado. Pero Uribe habló fuerte, como nunca se le había visto desde su regreso al Senado, y aunque el reglamento prohíbe los aplausos, cuando terminó sus compañeros de bancada se pararon para aplaudirlo, o manoteaban los pupitres en señal de aprobación.

El ministro Cristo pidió la palabra para responderle, los uribistas lo recibieron con algunos silbidos que en principio parecían tímidos. “A nadie le debería doler que Colombia ponga punto final a este conflicto”, comenzó el ministro. “Todos deberíamos estar celebrando la posibilidad de alcanzar la paz”. Parecía un mensaje tranquilo, hasta que -mirando a la bancada del Centro Democrático- les pidió destapar sus cartas y que se inicie la campaña por el sí o por el no del plebiscito.

Cristo también hablo largo, 18 minutos, pero cuando dijo, mirando a los uribistas “no sé por qué le tienen tanto miedo a los votos, no sé por qué pretenden comparar firmas con votos, firmas que nadie certificar…”, se armó un auténtico zafarrancho.

Gritos, manoteos, pupitrazos. Uribe se levantó como dejando a sus primíparos compañeros que se expresaran de cualquier forma. El senador Carlos Mejía levantaba la mano y gritaba. Ernesto Macías golpeaba el pupitre incansablemente. Las senadoras Susana Correa y Paola Holguín se reían de las afirmaciones del ministro. Daniel Cabrales se desafiaba con el liberal Guillermo García Realpe, quien exigía respeto al ministro.

La gritería se prolongó varios minutos, en tanto que Luis Fernando Velasco, presidente del Senado, les rogaba a los uribistas que se sentaran. “Esto no es con gritos senador Mejía, por favor, este espectáculo no es nada bueno”.

“Si ve como que están muy bravos, si ve que les duele la posibilidad de la paz, unas firmas que nadie va a revisar las pretenden comparar con votos”, decía Cristo.

Uribe se levantó y se acercó al atril manoteando y protestando, Macías, detrás, lo respaldaba, Claudia López se acercó y grabó con su teléfono. “Usted no escucha ni habla con respeto, usted manipula”, le dijo Uribe al ministro. Por un momento se pensó que podría pasar a mayores. Llegó la calma y, entre protestas del uribismo, Cristo pudo terminar.

Fue la última derrota del Centro Democrático en el Congreso, el último intento por impedir el acto legislativo por la paz, ya no tendrán otro camino que manifestar su oposición en las urnas, en teoría deberían hacer campaña por el ‘No’. Esa campaña, prácticamente, podría haber comenzado con la pelea protagonizada este 14 de junio en el Senado.

Los puntos clave

Tras diez meses de discusión, el Congreso aprobó el acto legislativo para la paz, una reforma a la Constitución Política del 91 con el propósito de implementar los acuerdos de paz que se firmen en La Habana entre el gobierno y las FARC.

-Procedimiento Legislativo Especial: durante seis meses, a partir de la vigencia de la norma, se tramitarán las leyes y reformas necesarias para implementar los acuerdos de paz de La Habana. Los proyectos serán prioritarios en la agenda del Congreso y podrán tramitarse en sesiones extraordinarias.

Los proyectos de ley se tramitarán en tres debates: uno en sesiones conjuntas en las Comisiones respectivas de la que trate el proyecto y un debate en cada una de las plenarias.

Los actos legislativos serán tramitados en una sola vuelta de cuatro debates con ocho días de diferencia entre Comisión y Plenaria.

Todos los proyectos tendrán control único y automático de constitucionalidad. Será posterior a la entrada en vigencia de los mismos.

Los proyectos solo podrán tener modificaciones, siempre y cuando se ajusten al contenido del Acuerdo Final y cuenten con el aval previo del Gobierno Nacional.

-Facultades extraordinarias al Presidente de la República: serán por 180 días, a partir de la vigencia de la norma, para expedir los decretos necesarios con el objetivo exclusivo de facilitar y asegurar la implementación del Acuerdo Final.

Las facultades extraordinarias tendrán límites: no podrán utilizarse para expedir reformas constitucionales, leyes estatutarias, leyes orgánicas, ni nuevos impuestos.

-Blindaje jurídico de los acuerdos de paz: con el fin de ofrecer garantías de cumplimiento del Acuerdo Final, una vez se firme y entre en vigor, ingresará al bloque de constitucionalidad para ser tenido en cuenta durante la implementación.

Se determina que el Acuerdo Final será considerado como un Acuerdo Especial en los términos de los convenios de Ginebra.

Una vez sea firmado y entre en vigor este acto legislativo, el Acuerdo Final será incorporado al derecho interno a través de una ley tramitada de manera especial por el Congreso de la República.

-Inversiones para la paz: en los próximos 20 años el Gobierno incluirá en su respectivo Plan Nacional de Desarrollo un Plan Plurianual de Inversiones para la Paz donde se priorizarán las zonas y poblaciones más afectadas por el conflicto.

Al inicio de cada legislatura el Presidente, la Procuraduría, Contraloría y Defensoría presentarán al Congreso un informe sobre la inversión realizada durante el año anterior.

-Cuándo entra en vigencia: el acto legislativo para la paz sólo operarán tras la refrendación popular del Acuerdo Final.

 

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