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En video: La emotiva despedida del 'Pibe' Valderrama con su amado 'Jaricho'

El astro del fútbol colombiano, visiblemente conmovido, se despidió de su padre Carlos 'Jaricho' Valderrama Puche, que falleció el lunes en Barranquilla.

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Este es el texto que publicó Semana.com, en homenaje a la vida de Carlos ‘Jaricho‘ Valderrama, padre de Carlos ‘el Pibe‘ Valderrama.

Adiós al Valderrama que nunca se fue de Pescaito

El corazón de Carlos Valderrama Puche dijo basta en Barranquilla. Ese corazón que lo hizo trasegar por las canchas grises del fútbol colombiano en los años cincuenta y sesenta se fue de su terrenal Pescaito. Hoy, 23 de agosto de 2016, Santa Marta llora la partida de uno de los bastiones más incondicionales de la familia Valderrama.

Carlos ‘Jaricho’ Valderrama antes que nada era futbolista. Como sus hermanos. Como sus primos. Como sus hijos. Y todos pertenecieron al Unión Magdalena. Más que una tradición, era una obligación. Los Valderrama le debían ese flaco favor a su ciudad, todos aquellos que llegaron a las lides profesionales jugaron para el ‘Ciclón bananero’. Fue ‘Jaricho’ uno de sus precursores, eso sí sus capacidades en el terreno de juego eran mucho más modestas que las de su hijo de rizos dorados.

Pero ‘Jaricho’ en broma y en serio siempre decía que “el talento del ‘Pibe’ se lo había heredado a él”. El estandarte de los Valderrama era un sólido defensor que en el ocaso de su carrera probó las mieles de la indisciplina (de la buena) de los volantes talentosos. ‘Jaricho’, en la cancha, nunca tuvo el temperamento cerebral de su hijo. Lo suyo era el choque, el contacto leal. Los analistas de hoy le dirían rustico, en aquella época lo catalogaban de “vehemente”. Era otro fútbol.

Acaso fue la disciplina la que guío a Carlos Valderrama padre a su segunda gran pasión: las matemáticas. Lo que pocos saben es que ‘Jaricho’ se pensionó como profesor de matemáticas. Que mientras su hijo de cabellera dorada, deslumbraba con su inteligencia y sus pases magistrales, el viejo dedicaba sus canas a impartir conocimiento a las nuevas generaciones de samarios.

Y si hay que hablar de un Valderrama es necesario hablar del barrio Pescaito en Santa Marta. Aunque Carlos Alberto siempre quiso que ‘Jaricho’ y doña Juana Palacio –la matrona del clan- vivieran en un mejor lugar, nada sacaría al viejo Valderrama de su querido Pescaito. Y si hablamos de Pescaito, es obligatorio hablar de ‘El rincón de Lola’.

‘El rincón de Lola’ un estadero donde sagradamente todo los domingos se sirven cervezas frías y se baila hasta que la fiesta bordeara el amanecer de los lunes. El bodegón era propiedad de ‘Jaricho’ y que lleva el nombre de una hermana del ‘Pibe’. Muy cerca del sitio de fiesta queda la emblemática cancha de La Castellana, el otro símbolo del fútbol de antaño en Santa Marta.

No había domingo en que ‘Jaricho’ Valderrama y doña Juana Palacio no abrieran las puertas de ‘El rincón de Lola’. No había domingo en el que los futbolistas terminaran sus encuentros de pies descalzos y pelotas de cuero en el estadero más importante de Pescaito. No había domingo en el que ‘Jaricho’ no contará alguna historia de su clan o de esos Unión Magdalena que deleitaban a un país con su fútbol alegre.

A los 75 años, el corazón de Carlos ‘Jaricho’ Valderrama Puche dejó latir. El viejo se fue con la nostalgia de que los nuevos herederos del clan no tenían nada que ver con el fútbol. En 2009, ‘Jaricho’ le comentó a El Espectador que “Cuando el niño Dios le ponía a Alan, a El Pibe o a Ronald una escopeta y a los otros un camión. Esa escopeta, esos camiones y esa vaina se iban al carajo, porque ellos no le paraban bolas sino al balón. Yo pregunto: ‘¿ajá y este nieto mío de qué juega?, él no juegan a nada, me dicen’. Entonces digo yo, ‘eche, pero cómprenle un balón a ver qué pasa’. La verdad, no sé qué ha pasado con los nietos que no han salido con esa ambición”.

Se fue el defensor, se fue el profesor de matemáticas, se fue el rumbero. Se fue el Valderrama que nunca dejó el barrio Pescaito.

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