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A Bojayá lo persiguen las historias de fraudes electorales

Los pobladores del municipio se tomaron la Alcaldía luego de conocer los resultados del domingo, quemaron el material electoral y exigen que se repitan las elecciones.

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Bojayá es recordada porque allí los paramilitares y el frente 58 de las FARC disputaron una batalla el 2 de mayo del 2002 en la que la población quedó en la mitad del fuego cruzado. Cerca de 100 muertos quedaron tendidos tras el estallido de un cilindro bomba en la iglesia donde tuvieron que refugiarse los pobladores.

Con esa masacre se escribió una de las páginas más oscuras del conflicto. Desde entonces los ojos de los colombianos se centraron en el rumbo que tomaron quienes sobrevivieron al ataque. Sin embargo, resurgir no ha sido fácil para muchos de ellos. A los problemas de orden público ahora se le suma uno de los males más notables de las entidades: la corrupción electoral.

Los casos que se presentan en este, uno de los municipios más pobres y marginados de Chocó, han sido registrados por los medios sucesivamente. Allí se han presentado repudiables fraudes que hoy son mirados con lupa por las autoridades.

Durante las elecciones al Congreso en el 2014 ocurrió un fraude que está bajo el escrutinio del Consejo de Estado y la Fiscalía. En esa oportunidad aparecieron votos de personas que no eran de la región, los sufragios no coincidían con los formularios y lo más desconcertante fue que en Bojayá votaron hasta los muertos.

El domingo pasado el municipio vivió otro momento en que se alteró el orden tras conocerse los resultados de la jornada electoral. Los pobladores perdieron la paciencia y se tomaron la alcaldía, quemaron el material electoral y desde entonces les exigen a las autoridades correspondientes que se repitan las elecciones.

¿Por qué? Para los pobladores resulta sospechoso que después de que el candidato del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), Plácido Bailarín Pipicay, lideraba las votaciones, terminara victorioso otro aspirante.

Se trata de Jeremías Moreno Álvarez, candidato del Partido de la U, presunta cuota política del actual alcalde. Moreno, a juzgar por los resultados oficiales, conquistó la jornada con 1.850 votos, 357 por encima del candidato de los indígenas. De las 6.676 personas habilitadas para votar, 4.568 acudieron a las urnas.

Y ahí fue troya. Los ciudadanos no aceptaron los resultados y se unieron para dañar el material electoral. “Hoy en Bojayá no hay alcalde electo”, dice uno de ellos a Semana.com.  

Este portal conoció un video en el que queda en evidencia cómo los enfurecidos votantes se toman la alcaldía del municipio y queman todo lo que encuentran a su paso. “No sólo los indígenas, eso fue por ahí el 65 % de la población de Bojayá, que está en desacuerdo y rechaza todos esos problemas de corrupción que se están presentando en los últimos años (...) El pueblo se reventó”, le relató a Semana.com un líder de la comunidad.

Por todo esto, los habitantes de este remoto pueblo chocoano piden que se repitan las elecciones que no cumplieron con los estándares de credibilidad. “Daban contratos, se vio compra de votos. El alcalde mismo hace proselitismo político y todos los funcionarios se ponían la camiseta del candidato que estaban apoyando. Los recursos nuestros los pusieron a favor de una campaña. Una contienda desigual donde los otros candidatos quedan en desventaja”, dijo otro líder cívico.

Durante la toma de la alcaldía una indígena resultó herida con un arma de fuego en confusos hechos. Versiones indican que uno de los guardaespaldas que acompañaban al mandatario local sería el responsable.

Pero este caso no es el único. En Vigía del Fuerte (Antioquia) los pobladores tienen rodeado el lugar donde se desarrollaron las elecciones. Los pobladores dicen que la Registraduría había advertido de varios casos de trashumancia que al final se configuraron. “Vimos votando gente que nunca había estado en el municipio (...) gente de Medellín y Cartagena eligiendo mandatario”.

A diferencia de Bojayá, los pobladores piden que se haga un reconteo de los votos, que les dejen ver las relaciones de las personas aptas para votar y que se haga un cotejo con las cédulas que votaron.

Semana.com intentó comunicarse con voceros de la Registraduría para conocer detalles de las denuncias, pero allí no dieron razón sobre estos hechos. 

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