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Cayeron las cuatro torres del edificio Space

Demandas entre CDO y la Alcaldía de Medellín serán la consecuencia de un procedimiento que costó 1.500 millones de pesos del erario.

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Hasta último momento Álvaro Villegas Moreno intentó evitar que el edificio Space fuera demolido. A través de cartas y oficios, este patriarca conservador, dueño de la firma Lérida CDO, responsabilizó a la Alcaldía de Medellín sobre las consecuencias económicas que tendrá la caída de las cuatro torres que aún quedan en pie. 

Diego Restrepo Isaza, gerente de Vivienda Segura de la administración municipal, responde diciendo que no entiende por qué hay tanta preocupación por una implosión cuando CDO debería estar jugado más bien por responderles a cerca de 2.000 familias que hoy reclaman porque sus apartamentos evidencian fallas en la construcción.

Space, prosigue Isaza, fue demolido sencillamente porque su estructura estaba en alto riesgo y representaba un peligro para la zona. Eso es lo que dicen los estudios estructurales de la Universidad de los Andes.

Según una carta que Villegas le remitió al superintendente de Sociedades, Luis Guillermo Vélez, CDO reclama por un daño patrimonial al que está siendo sometido con la demolición de las torres. Según Villegas, la decisión representa un daño irreversible para la firma, “poniéndonos en difíciles condiciones para cumplir con nuestra voluntad”.

Dicha afirmación es un aviso que preocupa no solo a las víctimas de Space, sino a unas 500 familias que han sido evacuadas de proyectos de CDO, personas cuyo patrimonio y derechos no han sido restablecidos. 

No obstante, al estar en liquidación, la empresa de los Villegas tiene la obligación de responder por todas las deudas adquiridas, incluyendo las de la administración municipal. 

“Ellos deben hacerse responsables por los gastos que se incurrieron en medio de la tragedia y también por aquellos que se generaron por efectos de la demolición. La semana pasada CDO se notificó de un proceso de multa por haberse negado a la implosión. Esperamos respuestas oportunas de la Superintendencia de Sociedades”, contrapuntea Restrepo Isaza. 

La implosión de Space fue un procedimiento que no tiene antecedentes en Colombia. Nunca antes un edificio había sido demolido por fallas en la construcción. 

Y es por esa razón que las medidas de seguridad se planearon ajustadas a protocolos milimétricos establecidos. Carlos Gil, director del Departamento Administrativo de Gestión de Riesgo de Desastres (Dgrd) habla de un procedimiento seguro, en el que se utilizaron 200 kilos de explosivo Indugel y 3.000 metros de cordón detonante. 

Las cargas estuvieron puestas en los sótanos, así como en los pisos 6,7 y 12. Los explosivos estaban forrados con una malla y luego con una membrana a manera de refuerzo, lo que permitió que no hubiera onda explosiva que rompiera vidrios o generara fuga de proyectiles en distintas direcciones.   

En nueve segundos las cuatro torres cayeron, generando una nube de polvo que durará unos diez minutos en el ambiente. A 100 metros a la redonda no hubo vecinos ni curiosos. Tampoco servicio de energía eléctrica ni agua. Space, así no exista más, quedará en la historia y en el recuerdo como una de las mayores equivocaciones y de paso una de las mayores vergüenzas de la ingeniería colombiana.

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