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La banda que cayó por las cámaras

Los cinematográficos robos a cajeros electrónicos quedaron grabados en el video de seguridad. Esa fue la clave para arrestarlos.

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Todo duro menos de un minuto. Al final de ese corto tiempo la banda ya tenía 300 millones de pesos. No era el primer robo que cometían y eso se notó en la forma como efectuaron el golpe. Sin embargo, como reza el adagio popular,  “no hay crimen perfecto”. Y este fue el caso. Todo quedó grabado en video (ver video).

El caso ocurrió a mediados de marzo pasado en una estación de servicio en Chía, Cundinamarca. A las dos de la mañana de un domingo en el lugar se observó cómo el empleado del lugar conversaba con un taxista. De un momento a otro llegó un camión del que bajaron dos hombres que con pistola en mano los encañonaron y los obligaron a ingresar al establecimiento. Allí amedrentaron a una empleada y los encerraron en un cuarto.

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Dos secuaces más de la banda llegaron en una camioneta blanca pequeña y con un martillo destrozaron la parte frontal del cajero dejando expuesta la caja fuerte que guardaba en dinero. Ataron un cancho y amarraron una guaya al camión que aceleraba arrancando la tapa de la caja fuerte. De allí sacaron las cajillas que contenían los 300 millones. Dejaron abandonado el camión y huyeron en el vehículo blanco. A los pocos minutos llegó la policía de Cundinamarca y los investigadores de la Sijín y de inteligencia comenzaron las pesquisas.

Lo primero fue revisar las cámaras del lugar. Allí aparecieron las primeras pistas. Estaban las placas del vehículo en que huyeron los ladrones. Los investigadores comenzaron entonces a trazar las posibles rutas de escape y se dedicaron a buscar las cámaras en esos sitios y a analizar las imágenes. Allí se dieron cuenta de que los delincuentes tomaron la autopista hacia el sur y a mitad de camino se detuvieron y pasaron parte del botín a otro vehículo que los esperaba.

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Otro grupo de investigadores de la policía de Cundinamarca comenzó el trabajo de averiguar cómo fueron los momentos previos al asalto. Hicieron el mismo trabajo de ubicar y analizar cámaras. Descubrieron que hacia las once de la noche, tres horas antes del robo, los integrantes de la banda habían secuestrado al dueño del camión para hurtarlo y usar ese vehículo para enganchar la guaya. El hombre fue amarrado y abandonado en un paraje solitario de la Sabana.

Los análisis de los teléfonos y tras mirar horas y horas de videos de cámaras de seguridad los policías lograron establecer que tras el robo, la banda se reunió en un bar del sur de Bogotá en donde se repartieron el botín. A cada uno de los integrantes le dieron entre 14 y 17 millones de pesos.

Con este dato y con una serie de entrevistas realizadas en el sector, los policías lograron identificar la posible vivienda de uno de los ladrones. Durante dos semanas un policía encubierto usó diferentes fachadas y disfraces para acercarse al sitio e identificar a todos los miembros de la banda. En total eran nueve y la casa que estaba bajo vigilancia era usada para las reuniones de la banda. Allí lograron identificarlos a todos. Paralelamente, un grupo de analistas buscó y ubicó más videos, esta vez cerca de esa vivienda. Allí lograron ver que el día del robo los bandidos se reunieron en el sitio hacia las ocho de la noche y partieron en la camioneta blanca hacia Chía.

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Tras un mes de análisis de videos, seguimientos y entrevistas, el lunes de esta semana, la policía de Cundinamarca, apoyada por la fiscalía, arrestó a los nueve ladrones. En las audiencias el fiscal enseñó los videos y los ladrones, frente a la contundencia de la investigación se allanaron a cargos y aceptaron los delitos de hurto calificado y agravado, porte ilegal de armas de fuego y secuestro simple. También aceptaron a los investigadores que esa misma banda había robado en los últimos dos años por lo menos cuatro cajeros electrónicos más en Bogotá usando el mismo método.

La banda está tras las rejas. Pero este caso lo que dejó en claro es que la rapidez con la que la policía logró efectuar la investigación y capturar a todos los integrantes que participaron en el robo tuvo un ingrediente clave: las cámaras de seguridad. Estos elementos sin duda son los mejora aliados contra el crimen. De allí la importancia de no ahorrar recursos en implementar y realizar mantenimientos a las cámaras de vigilancia que, como quedó comprobado en este caso, demostró su eficiencia en la lucha contra los bandidos.

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