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Así trabajan los policías encubiertos de Transmilenio

Un grupo de cuatro policías vestidos de civil atrapó a un hombre de 68 años que hizo “tocamiento” contra una mujer.

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Todos los días en Transmilenio se ven casos sorprendentes. Esta vez un hombre de 68 años fue atrapado en flagrancia cuando presuntamente tocaba a una joven de 24 años, quien esperaba subirse a un articulado en el portal del Tunal. El adulto mayor fue capturado por cuatro agentes de la Policía especial vestidos de civil, que a diario patrullan las estaciones y portales del sistema en busca de ladrones y abusadores.

Sin que el sujeto lo notara, los cuatro agentes se colocaron a tan solo unos pasos detrás de él. “El hombre reúne el perfil del típico abusador”, aseguró el intendente Ervin Serrano, quien por su experiencia de más de diez años tiene un ojo de águila para detectar delincuentes.

El presunto abusador se ubicó centímetros detrás de la joven quien estaba disfrazada de colegiala. Ella hace parte de la campaña ‘1+’, que busca generar cultura ciudadana en los bogotanos. Por eso ese día vestía de uniforme de estudiante de secundaria, y sin quererlo se convirtió en el blanco del presunto abusador.

El intendente Serrano se lanzó sobre el hombre cuando vio que la mano tímidamente rozó la falda de la mujer, quien entró al articulado con la idea de que lo que sentía era el toque habitual en su cuerpo con las personas cuando quieren ingresar a los buses. Serrano no le dio tiempo y como un nadador se abrió campo entre la gente y tomó del brazo al individuo, que simuló no entender lo que sucedía.

Laura y José, otros dos policías que están a las órdenes de Serrano, ingresaron al bus y sacaron a la mujer para que declarara. Su expresión fue de asombro, pues aunque reconoció que sintió el roce consideró que era un toque normal en un sistema congestionado.

Lo que vino después fue la lectura de los derechos del presunto agresor, que fue señalado de injuria por vía de hecho, luego fue esposado y terminó en la URI de Molinos en el sur de la ciudad a la espera de una audiencia que determine cuál será su suerte.

El papeleo, el informe para el fiscal y el apoyo a la judicialización hicieron parte de las tareas de los policías, que con ello dieron terminada parte de la jornada. Luego regresaron a los articulados.

Este es tan solo uno de los casos que a diario los hombres encubiertos de la policía de Transmilenio tienen que atender en la ciudad. Su jornada arranca a las 6:00 a. m. y termina a las 10:00 p. m. “Es una trabajo duro pero tiene sus recompensas”, dice el patrullero José Alfredo Peña.

Los cuatro agentes hacen parte del grupo de 70 policías encubiertos que esta semana entró a realizar una labor especial: atrapar delincuentes en un sistema que a diario tiene más de dos millones de viajes al día.

Los policías encubiertos conocen algunas de las señales de los delincuentes, las rutas y los sitios más apetecidos por los ladrones y abusadores para hacer de las suyas. Los portales -y en especial el del Tunal- hacen parte de los puntos críticos.

Los agentes lidian con personas de todo tipo, pero tienen la restricción de no atrapar colados o personas que protagonicen riñas. Tampoco pueden realizar acciones en contra de vendedores ambulantes, “no se puede calentar el trabajo”, dice uno de ellos.

A diario los policías lidian con delincuentes de todo calibre, ladrones vestidos de traje, mujeres con niños de brazo que esconden los objetos robados, jóvenes ladrones con armas blancas. “Uno siempre está en riesgo, no se sabe con quién está tratando”, reconoce el agente Serrano, quien ya se acostumbró a vivir en el peligro.
 
Ellos saben cómo actúan algunos de los delincuentes, conocen que ellos prefieren las horas pico para cometer sus fechorías. Tienen establecido que siempre roban en grupos de cuatro personas y que se comunican con claves, frases para decir que hay policías, a quién deben robar y cuándo es hora de salir del sistema.

Los policías no se quedan atrás. Separados a prudente distancia, en los chat de los celulares se hablan todo el tiempo para identificar el bus en el cual se van a montar o para perseguir a un posible sospechoso.

Los aparatos móviles son una herramienta clave en su trabajo. A parte de servirles para comunicarse sin ser detectados con ellos graban videos mientras simulan hablar por teléfono.

Los resultados de los grupos ya se empezaron a conocer. El viernes 8 de mayo el comandante de la Policía Especial de Transmilenio, coronel Dairo Puentes, entregó los primeros datos. En cinco días se reportaron 30 capturas por delitos como hurtos, lesiones personales e injuria por vía de hecho. Además, incautaron 184 armas blancas. Todo ello, con el apoyo de los policías vestidos de civil.

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