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Manuel Ramiro Muñoz, un mediador

Recibió el Premio Mejores Líderes 2016 por facilitar el diálogo entre comunidades afro, indígenas y campesinas de Cauca y Nariño, para generar procesos de paz comunitaria y desarrollo social.

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Manuel Ramiro Muñoz. Sentar en una mesa a indígenas, afros y campesinos para que resuelvan sus problemas históricos por medio del diálogo no es tarea fácil. Mucho menos que cada uno de estos grupos haga valer sus derechos sin utilizar la violencia. Sin embargo, Manuel Ramiro Muñoz, de 53 años, lo logró cuando creó las mesas caucanas de interlocución campesina, afro e indígena con el gobierno.  Oriundo de Guachucal, Nariño, estudió filosofía en la Universidad Javeriana de Bogotá  e hizo un doctorado en educación en la Universidad de Barcelona. Muñoz busca que la academia se comprometa con las comunidades más pobres. Por eso tiene un lema: “Los académicos no existen para los libros, existen para la gente”. En 2009 fundó el Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali, un grupo de 45 sociólogos, antropólogos, abogados, ingenieros, cartógrafos y filósofos que median entre las minorías, el gobierno y las empresas del suroccidente del país, para que resuelvan pacíficamente sus conflictos.  Gracias al trabajo de Muñoz y su equipo, la comunidad afro del bajo Anchicayá, que en 2001 se vio afectada cuando la hidroeléctrica EPSA vertió en la cuenca del río 5.000 metros cúbicos de sedimento, logró que la empresa siguiera un plan de manejo ambiental y electrificara las poblaciones de la Riviera. Muñoz también ha hecho que los ingenios formalicen los contratos de trabajo del 92 por ciento de los corteros, quienes en muchas ocasiones han ido a la huelga para reclamar mejores condiciones laborales. Y su interlocución hizo posible que los indígenas y afros del norte del Cauca, que se disputaban a sangre y fuego la hacienda San Rafael, por fin se sentaran a hablar. 

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