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En video: Muere Muñeca, la perrita que perdió tres patas con una podadora

El hecho ocurrió en abril del 2014 cuando el animal jugaba en una zona en la cual operarios de una empresa de aseo cortaban el césped.

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En la memoria de los bogotanos aún está fresco el triste episodio de una perrita criolla que perdió tres de sus patas cuando un operario de la empresa Aseo Capital, sin intención, se las cercenó con una podadora.

El hecho ocurrió en abril del 2014 cuando el hombre cortaba el pasto de una zona verde cerca a un caño de la localidad de Simón Bolívar. Ese día, Muñeca, como luego fue bautizada, quedó tirada en medio del pastizal y fueron los vecinos del barrio Candelaria La Nueva los que dieron a conocer el caso que fue amplificado por los medios de comunicación. 

Una versión señala que el animal saltó sobre las cuchillas de la máquina lo que generó la pérdida de sus extremidades. Otra, que el operario manipuló el aparató y no midió las consecuencias. 

Lo cierto es que días después se conoció que el trabajador  fue retirado de su labor. El hombre nunca reconoció la responsabilidad a pesar de que los vecinos reclamaron la negligencia al no intentar atender al animal. 

Luego del trágico episodio, dos años después de la vida de Muñeca no se volvió a saber nada. Sin embargo, la suerte de este animalito cambió radicalmente. Pasó de ser una perrita que vivía en la calle, a tener como hogar un refugio para animales que fue costeado hasta el último día por la empresa de aseo.

Una vez que Aseo Capital conoció del incidente se hizo cargo del tratamiento médico. Por al menos seis meses, el animal estuvo en una de las mejores veterinarias de Bogotá, allí le colocaron tres prótesis que costaron alrededor de siete millones de pesos y las cuales fueron traídas de Estados Unidos.     

El tratamiento para Muñeca también contempló los alimentos, las medicinas y el cuidado por expertos para vigilar el comportamiento. En principio el animal se mostró triste, pero con el paso de los días su actitud cambió y se le veía juguetona con los demás caninos del refugio. Nadie reclamó la propiedad del animal. 

A lo largo del tratamiento la empresa invirtió en el animal cerca de 50 millones de pesos, “Se tomaron todas las alternativa para mejorar su calidad de vida, por eso no importaba el dinero”, contó  una persona que estuvo al tanto del proceso.

Dos años largos transcurrieron desde el fatal accidente en el que la Asociación Defensora de Animales y del Ambiente (ADA) estuvo encargada de la veeduría al proceso y verificó la atención. Incluso se constituyó una mesa de trabajo para vigilar el proceso.

A pesar de los cuidados, de que tuviera una habitación y de que fuera la dueña y señora de su propio territorio en el refugio ubicado en Guaymaral (norte de Bogotá), en los últimos días la perrita decayó tuvo un problema de esófago, que fue tratado.

El parte médico señaló que vomitaba los alimentos que consumía. Ante ese problema de salud Muñeca fue trasladada a la veterinaria que atendió la emergencia tras la pérdida de sus extremidades, pero el domingo 26 de junio murió.   

Ahora esperan el dictamen de necropsia de la veterinaria para determinar la causa de la muerte de Muñeca, la perrita que vivió uno de los más tristes dramas que puso a pensar a los capitalinos sobre las consecuencias del abandono animal.

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