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El impresionante ataque a un guardián del Inpec en navidad

Semana.com revela las imágenes de cómo varios reclusos, entre ellos guerrilleros de las FARC, amenazaron, apuñalaron y golpearon al funcionario en un penal de Arauca.

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En la tarde del pasado 24 de diciembre, mientras muchos esperaban en familia la tradicional nochebuena, en la cárcel de Arauca las cosas eran a otro precio. Decenas de guerrilleros, confinados en el patio dos de ese reclusorio, llamaron a la desobediencia.

No atendieron el llamado de la guardia para contarlos y llevarlos de regreso a sus celdas y con palos, armas cortopunzantes y otros elementos decidieron armar el desorden.

No había quién los controlara. Informes del Inpec obtenidos por Semana.com advierten que los internos decidieron prenderles fuego a varias colchonetas y armarse.

Tuvo que ingresar un pelotón de la guardia, con miembros del Inpec que debieron llegar de otras ciudades para controlar a los internos que, en su mayoría, pertenecen a las FARC y están procesados por rebelión, entre otros delitos.

Pero eso no fue lo peor. Antes de que este amotinamiento fuera sofocado, los guerrilleros cometieron una deplorable agresión que es investigada por la Fiscalia y el Inpec.

Durante tres eternas horas fue retenido el comandante de vigilancia del penal, José Manuel Morello Vellojin, de 51 años, a quien propinaron puñaladas y golpes y amenazaron hasta el cansancio.

Así quedó registrado en un video obtenido por este portal y en denuncias que se adelantaron ante la Fiscalía y la Procuraduría.

Según el texto, el 24 de diciembre a las 4:35 p. m., los reclusos desoyeron las órdenes, según las que debían ser contados y encerrados en sus celdas como indica el reglamento.

En la denuncia, Morello advierte que recibió ocho puñaladas en distintas partes del cuerpo, entre ellas tres en la espalda, cuello y cabeza y golpes contundentes en su cabeza. Es por eso que, quizá en las imágenes, se ve a este funcionario con la cara ensangrentada.

“Fui retenido y secuestrado por cerca de tres horas, tiempo en el cual recibí muchos maltratos, agresiones físicas y verbales y amenazas de muerte, ya que según lo manifestado por éstos (reclusos) la orden que el colectivo de las FARC, recluidos en este establecimiento, ha recibido por parte de sus comandantes es la de asesinarme por ejercer control en el establecimiento”, narró.

En otro aparte de la denuncia el guardia asegura, “posterior a esto y luego de la mediación de la Defensoría del Pueblo. Se logra mi liberación, no sin antes obligarme, bajo fuertes y muy contundentes presiones, a firmar un acta donde se me exige a no interponer ninguna clase de acciones penales ni disciplinarias contra los internos”.
 
Luego de ese delicado evento, Morello fue trasladado al Hospital San Vicente de Arauca donde le hicieron un procedimiento médico con 21 suturas producto de las agresiones con armas cortopunzantes.

Semana.com conoció también otros informes en los que el funcionario les pide al procurador y al director del Inpec que sea trasladado del lugar por el daño sicológico y por las amenazas de la que es objeto.

“Recibí constantes y serias amenazas de muerte por los internos pertenecientes a las FARC, quienes manifestaron firmemente que la orden que ha impartido esa organización subversiva que opera en esta región del país es la de asesinarme dentro o fuera del reclusorio por ejercer controles legalmente establecidos”, manifestó.

Por su parte, los guerrilleros de las FARC señalan en una carta que “aunque en el establecimiento hay serias falencias, nuestra desobediencia no incluye reivindicaciones internas, es por una sola causa: la liberación de los prisioneros de guerra y/o políticos de las FARC-EP, incluyendo (sic) quienes están extraditados”.

En últimas, se trata de un bochornoso episodio que demuestra, una vez más, que los insurgentes internos en distintas cárceles del país llaman a la desobediencia y no se ajustan a las normas.

Un caso que, en medio de las negociaciones de paz entre el Gobierno y las FARC, debe ser investigado a fondo. Entre otras cosas, porque en las denuncias están claramente identificados los sujetos que cometieron los desmanes e hirieron a este servidor público.

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