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La víctima que no quiso recibir el saludo de Santos

La hermana de un subteniente de la Policía asesinado por las FARC rehuyó del contacto con el presidente, en un evento que reconocía a los uniformados y sus familias como víctimas del conflicto.

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El de este lunes se trataba de un homenaje, a los policías y soldados caídos, que ofreció el presidente Juan Manuel Santos, justamente en la Plaza de los Héroes Caídos en Acción ubicada en frente del Ministerio de la Defensa. Allí, el mandatario explicó que “nuestros, soldados, nuestros policías, sus familias, también son víctimas, han sido víctimas”, cosa que estipula la ley.

Instantes antes de pronunciar esas palabras, el jefe de Estado debió afrontar una situación que algunos catalogaron de desplante, pero que en el fondo fue muy dolorosa. En medio de la ceremonia, el mandatario entregó a una mujer una condecoración que, en medio del llanto, la recibió e intercambió algunas palabras con él.

Paso seguido, Santos buscó despedirse con un beso en la mejilla, a lo que la joven -visiblemente afectada- respondió volteando el rostro. El presidente pareció tratar de consolarla, habló con ella unos segundos más y se marchó.

Se trató de la hermana del subteniente de la Policía Jorge Eliécer Alzate, quien murió bajo las balas de las FARC junto con el patrullero Óscar Iván Córdoba, en un ataque perpetrado el primero de julio del 2015, cuando los uniformados se movilizaban en una patrulla entre los municipios de Baraya y Tello (Huila), donde el oficial comandaba la estación de Policía.

“Soy el primero en reconocer que, para cualquier ser querido, una madre como hoy lo vimos, una hermana, una condecoración, no les va a devolver a sus seres más queridos. Por esto, la deuda es de todo el país con esas familias que lo han entregado todo”, dijo después Santos a la concurrencia.

Añadió que “muchos de los colombianos no saben el dolor, la rabia de esos familiares que ven cómo sus seres queridos han perdido su vida por la patria. Es un dolor comprensible, una rabia que todos sentimos. Y es por eso que estamos empeñados en conseguir la paz”.

El subteniente Alzate Patiño, de 30 años en el momento de su asesinato, era oriundo de Cimitarra (Santander). Estaba titulado como Administrador de Empresas de la Universidad Libre y llevaba 12 años en la institución. Egresó como subteniente el 31 de mayo del 2013 y desarrolló su actividad policial en los departamentos de Policía de Norte de Santander y Santander.

El 4 de julio del 2015 le fueron rendidos honores militares póstumos en Socorro (Santander), donde sus restos mortales fueron inhumados. Según reseñó Vanguardia Liberal, en su trayectoria obtuvo 22 felicitaciones como patrullero y como oficial. Además, contribuyó a crear diversos programas de amplio beneficio en la Policía Comunitaria del Socorro, previniendo el consumo de sustancias psicoactivas.

El hecho, más allá del uso que le está dando la oposición política en redes sociales, es un recordatorio del conflicto que aún se vive en el territorio nacional y que solamente la paz logrará que estas tristes historias se repitan.

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