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“No quiero un indulto, quiero una segunda instancia”

Álvaro Uribe compartió un video con las quejas no publicadas de Andrés Felipe Arias contra la Corte Suprema. El exministro se despacha contra la justicia colombiana.

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La vida de Andrés Felipe Arias es una parábola que pocos hubieran logrado adivinar. Estuvo a punto de ser candidato presidencial por el Partido Conservador y pasó de ser uno de los ministros más destacados de la era Uribe, para terminar en un centro penitenciario de los Estados Unidos a la espera de que se defina el pedido de extradición del gobierno colombiano. Como se sabe Arias tiene una condena en su contra a 17 años de cárcel por el caso de Agro Ingreso Seguro.

El capítulo más reciente de su caso tiene lugar en las redes sociales. El expresidente Álvaro Uribe compartió en su perfil de Facebook un video hasta ahora desconocido en el que Andrés Felipe Arias hace un largo descargo sobre su situación judicial. Arias insiste en su inocencia y enfatiza en que su caso es una “persecución política de la Corte Suprema de Justicia contra toda la Administración de Álvaro Uribe”.

En un tono tranquilo y a la vez vehemente, el exministro se despacha contra la justicia en Colombia. Insiste en que se proceso fue “un montaje judicial” y explica punto a punto los dos cargos que se le imputaron y por los que lo condenaron. Ambos tienen que ver con irregularidades cometidas durante su paso por el Ministerio de Agricultura y el programa Agro Ingreso Seguro (AIS), una iniciativa destinada para modernizar el campo, dando subsidios a los agricultores para que se prepararan frente a la llegada de los tratados de libre comercio.

En el video, Arias retoma un punto que había sido expuesto por el uribismo en pleno: la posibilidad de un indulto. El escudero del ahora senador Uribe descarta esa posibilidad sin parpadear. “Los indultos son para aquellos que son culpables y yo no cometí ningún delito”. Eso sí, hizo una solicitud expresa: que exista una segunda instancia para que su condena sea reconsiderada.

Sin nombrarlas directamente, Andrés Felipe Arias acusó a dos mujeres por su situación judicial. La primera apuntada fue la magistrada que llevaba el caso, María del Rosario González, una de las víctimas más visibles de las chuzadas del DAS del gobierno Uribe. González fue la jurista que libró la orden de captura internacional para que el alto funcionario pagará su pena en Colombia. Su defensa siempre ha considerado que por su animadversión peso al con el uribismo no era una autoridad imparcial para condenar al ex ministro.

De otro lado, Arias apuntó los cañones contra la exfiscal y ahora senadora por el Partido Liberal, Viviane Morales, a quien tildó de inmoral y a quien le recordó “los vínculos de su esposo (Carlos Alonso Lucio) con paramilitares años atrás. Morales fue quien adelantó la investigación en su contra.

De acuerdo con lo que informó el exsenador Uribe, el video fue grabado el pasado 14 de abril, meses antes de que las autoridades de los Estados Unidos lo detuviera. Las reacciones por esta nueva andanada del uribismo contra la justicia en Colombia se suman a la polémica que se ha instalado respecto al proceso de paz con las FARC. Los líderes del Centro Democrático han utilizado el caso Arias para hacer un paralelo con los estándares de justicia que se les aplicará a los guerrilleros desmovilizados.

Al final, Andrés Felipe Arias aseguró que la justicia colombiana había pasado por encima de una "persona honorable", pero sobre de todo había sido impiadosa con una familia joven, compuesta por Catalina Serrano y dos pequeños.

¿Qué sigue para Andrés Felipe?

La suerte de Arias es compleja. El exministro se juega su futuro en dos procesos en Estados Unidos. El primero es el judicial. Por ahora tendrá que permanecer detenido hasta que se realice la audiencia para autorizar su extradición. Si eso pasa, Arias será enviado a Colombia y el Inpec tendrá que asignarle un sitio para recluirlo.

El impacto político sería enorme. La llegada de quien fue el consentido del expresidente Uribe, esposado y con uniforme naranja al país, mientras la guerrilla de las Farc está cerca de lograr amnistías o penas muy favorables, puede encender una fuerte controversia ad portas del plebiscito. El gobierno no tiene mucho margen de maniobra en esto, pero jurídicamente podría lanzar una rama de olivo a esa colectividad si renuncia a la solicitud de extradición, una medida totalmente legal.

Por otro lado, Arias adelanta un proceso ante las autoridades migratorias para que Estados Unidos le conceda el carácter de refugiado político. De ser así, el impacto político también es importante porque significaría que Estados Unidos sí cree que el uribismo es víctima de una persecución en Colombia. Si eso sucediera, la justicia norteamericana no podría entregarlo en extradición.

Hay un antecedente importante que podría ayudar a Arias. Hace unos años, Estados Unidos se negó a extraditar a Colombia al temido paramilitar alias el Tuso Sierra, alegando que ya le había entregado un permiso temporal de residencia y que corría peligro de muerte en el país.

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