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Así sobrevivió un soldado los 23 días que estuvo perdido en la selva

Yeffer Orlando Sánchez comió semillas, bejucos y hasta carne cruda de tortuga en la espesa selva del Meta.

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Se alimentó de semillas y bejucos durante 23 días. Caminó por la espesa selva del Meta con un machete, su cantimplora, el fusil y sus municiones, los mismos que lo acompañan desde hace casi cinco años que hace parte del Ejército Nacional.

Yeffer Orlando Sánchez, soldado profesional, sobrevivió solo en medio del monte. Su drama empezó cuando eran cerca de las 5:00 p. m. del pasado sábado 5 de marzo en la vereda Nueva Colombia, del sector conocido como El Charcón, en límites de los municipios de Vista Hermosa y Puerto Rico (Meta).

En ese momento estaba en la retaguardia de su pelotón. Es decir, era el último de un grupo de 40 soldados. Tenía la misión de cuidar de los demás y supervisar que nada viniera tras ellos.

Sin embargo, sin darse cuenta, en un descuido de milésimas de segundos, vio que estaba lejos de sus compañeros. Por la espesura de la selva y el cuidado que debe tener al dar cada paso, no logró alcanzarlos.

Pasaron las horas y a Yeffer Sánchez no le quedó otra opción que aceptar que se había perdido la selva. Sin otra alternativa, tuvo que poner hojas sobre el suelo para poder dormir y protegerse de los animales.

“No llevaba nada de comida, ni agua. Solamente el material de guerra. Un fusil, munición, casco, unos explosivos, no tenía nada más. (…) Uno de soldado tiene mucho valor y la resistencia”, contó este martes a Caracol Radio.

Los primeros días no comió ni bebió nada. La única proteína que comió fue la carne cruda de una tortuga que se topó en el camino. Su objetivo era uno: encontrar una salida. Buscó caminos, atravesó trochas, hizo ruidos, pero nada le sirvió.

“Gracias al entrenamiento del Ejército de supervivencia, aprendí que los mico comen pepas. Hay una palma que bota unos coquitos como cafecitos, dan calorías. Semillas, bejucos. Todo lo que comen los micos nos sirve a nosotros (…) Comí morrocó y una tortuga, que se cruzó en mi camino y me tocó aprovechar. Me tocó comérmela cruda. Ya tenía mucha hambre”, dijo.

Lo primero que Yeffer Sánchez pidió cuando lo encontraron fue comida. Foto: Ejército Nacional. 

Entre risas resaltó que afortunadamente tiene un “intestino fuerte” y nada de lo que ingirió le hizo daño. “Hay que tener mucho coraje para comerse un animal crudo”, dijo. Y añadió que también probó su propia orina, pero no le gustó.

Aunque vio muchas especies de animales, como cebras y venados, no se enfrentó a ninguno de ellos.

La búsqueda para hallar una salida nunca la detuvo. Y mientras él intentaba mantenerse con vida, durante esos 23 días más de 500 hombres del Ejército lo buscaba sin cesar. Mientras algunos caminaban, otros repartían miles de volantes por los sectores cercanos y otros tantos hacían reconocimientos aéreos.

Llegó este lunes 28 de marzo. Cuando eran cerca de las 10:00 a. m., Yeffer decidió ir tras el río para hidratarse y, cuando menos pensó, se encontró con un dragoneante. Se vieron de lejos y, con cautela, el militar lo reconoció y no le disparó. Allí, en ese instante, el soldado le agradeció a la vida.

Barbado, sucio, con su ropa desgastada y unos cuantos kilos menos, el soldado Sánchez fue rescatado este lunes. “Siempre me aferré primero a Dios, segundo a mi mamá, tercero a todos mis seres queridos y, por supuesto, a mi camuflado”, puntualizó.

Foto: Ejército Nacional. 

Foto: Ejército Nacional. 

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