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| 11/28/2008 12:00:00 AM

Carta de arrepentimiento de Guillermo Díaz Salamanca

El humorista político le salió al paso a los rumores que lo vinculaban con la derrumbada comercializadora y pidió perdón en una carta pública.

"Tal vez no exista un colombiano al que le haya causado tanto daño el episodio DMG como a mí. Le doy gracias a Dios el que me haya permitido estar ahí y salir de ahí, para que pudiera darme cuenta en carne viva del daño inmenso que seguramente le he causado a mucha gente trabajando como periodista y cuestionando muchas cosas, con algo de facilismo, o con mucho de facilismo.
 
Solo cuando la piel del alma me dolio, entendi el dolor que debe haber sentido mucha gente cuando yo, jugando a ser divertido o a divertir a los demas, he causado dolor ajeno. Ese dolor que deben sentir madres, esposas, esposos, e hijos y amigos de quienes caen en desgracia y a quienes yo como periodista o comediante les hago mas honda las heridas de su dolor. Entonces me cuestiono por mi misión, me cuestiono hasta por la misión de los medios. Los periodistas a veces creemos que podemos pasar por encima de todo, pisoteando dignidades y hasta creyendonos los dueños de la moral. Muchas veces hemos utilizado nuestros medios para calumniar, vilipendiar y hasta juzgar a otras personas, creyéndonos los jueces naturales de la sociedad. ¿Es esa la función del periodista?

Seguramente no. Por eso hoy le quiero presentar disculpas a todo aquel a quien mis palabras, o mis gracejos hayan podido causar daño. No es mi estilo, no es lo que me gusta ni para lo que trabajo. No he sido nunca contratado ni para agredir a nadie ni para hacerle daño a los demas. Pero la lengua puede causar tanto o mas daño que un balazo.
Cuando hace unos años Yamid Amat, el maestro, el amigo, me invitó en medio de su generosidad a que me saliera de los deportes, para darle vida al humorista, jamás pensé que mi crecimiento me llevaría a ser injusto con actuaciones o comentarios que lastimaran a otras personas.
 
Entonces en medio de este momento de cacería de brujas, donde se estigmatiza porque sí, entiendo que así como le he procurado una sonrisa a millones de personas, tal vez haya obrado injustamente con conceptos emitidos sobre quienes la desgracia o el infortunio de cometer un error, de equivocarse en el camino de la vida, los ha dejado expuestos al escarnio público.
 
No soy la justicia, no soy la ley, soy simplemente un ser humano, seguramente lleno de defectos, pero espero que ellos nunca alcancen a ser superiores a mi capacidad de sentir amor fraterno por la gente, independiente de su condición y de sus equivocaciones.
 
Sea esta la oportunidad para invitar a mis queridos compañeros de tarea, para que sobre estas lineas que escribo con algo de dolor, pero con firmeza se hagan un autoexamen sobre si vale la pena juzgar en los medios a la gente, arrebatandole a la justicia su natural tarea.

Fernando Guillermo Díaz Salamanca"


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