Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2009/02/04 00:00

Belalcázar: un pueblo en trasteo

Los habitantes se preparan para ser reubicados, luego de que la última avalancha del río Páez dejara 10 muertos y barrios enteros bajo el lodo. Reportaje especial de Luz Edith Cometa para Semana.com

Habitantes de Belalcazar observan la destrucción que dejó a su paso la avalancha del río Páez. Foto: Luz Edith Cometa

La visita del Ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, el pasado 24 de enero al municipio de Belalcázar confirmó dos cosas a sus habitantes. Una, la posibilidad de que una nueva avalancha se presente a causa de la actividad del Volcán Nevado del Huila la cual alcanzaría los mil millones de metros cúbicos de lodo, algo muy superior a las avalanchas anteriores en la zona.

Otra, la decisión del gobierno nacional de reubicar por completo al municipio. Este proceso por su puesto no se hará de la noche a la mañana. Los habitantes están de acuerdo en que la reubicación debe ser de todos y no sólo de unos pocos, que a donde los lleven puedan conservar su municipalidad, vecindad y formas de trabajo y subsistencia, y por último que sea un lugar digno y con condiciones favorables.

Hace 14 años, en 1994, tras la avalancha del río Páez que dejó más de 1600 víctimas mortales en el oriente del Cauca, en limites con el Huila, los organismos de socorro, autoridades civiles y ambientales, expertos de Ingeominas, funcionarios de Nasa Kiwe, autoridades indígenas y comunidad en general, agudizaron sus sistemas de alerta y propusieron toda clase de estrategias de prevención, evacuación y reubicación temporal para evitar más víctimas a causa del fenómeno natural.

Desde aquella noche sin fin para los habitantes del lugar, se habían presentado otras avalanchas menores. Sin embargo, la del pasado 20 de noviembre les hizo recordar los momentos del 94 donde por primera vez se dieron cuenta del riesgo latente en el que vivían.

La avalancha del pasado 20 de noviembre que alcanzó según los organismos de socorro unos 600 mil millones de centímetros cúbicos -200 mil millones más que la anterior-, causó, sin embargo, menos víctimas (murieron 10 personas). La reducción en el número de víctimas mortales es considerado como un éxito por parte del coordinador de la Cruz Roja Colombiana en ese lugar, Jorge Eliecer Quintero, quien al lado de la Cruz Roja Francesa desarrolla el programa DIPHECO, el cual ha trabajado principalmente en conocer el riesgo y aprender a evitarlo de la manera más práctica.

“Pero aún falta, por hacer debido a que se anuncia que la próxima avalancha será de mayores proporciones que la última, y esto indica que se llevaría gran parte del casco urbano de Belalcázar, es por eso que ya presentamos un nuevo proyecto que completaría la II fase de lo que se ha realizado hasta el momento, donde se ha logrado instalar un sistema de alerta temprana, con radios de comunicación vhf, desde Maravillas (un lugar del municipio) hasta la gobernación del Huila”, afirmó Quintero.

La difícil situación de Belalcazar se repite a lo largo de varios municipios del país que son víctimas del invierno o de otros fenómenos naturales extremos. El gobierno, a través de la Dirección de Prevención y Atención de Desastres ha entregado cerca de 7 mil millones de pesos en donaciones (zapatos, ropa y otros elementos), provenientes de la Dian, a personas de 13 departamentos que resultaron damnificadas por el invierno durante el año 2008.
Para todos, incluidas las autoridades locales, el anuncio que hizo el Ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, fue una sorpresa. El alto funcionario confirmó que se adelantan todos los preparativos para reubicar por completo el municipio de Belalcázar, incluida la cabecera municipal y los 9 resguardos indígenas que lo conforman. Este proceso será realizado por fases. Una de las primeras es la creación de una oficina especial del ministerio que ya abrió sus puertas en el municipio afectado. Allí se trabajará a través de 5 comités y se planearán los detalles del proceso en áreas como: reubicación, infraestructura, psicosocial, salud y eduación.

A pesar que ese proceso es a mediano y largo plazo, hay familias que no pueden esperar tanto. Según el presidente de la junta de acción comunal del barrio Los Guaduales, que quedó destruido, Javier González, “las 51 familias damnificadas, serán reubicadas de manera inmediata y mientras tanto les están dando unos subsidios para arrendar en casas vecinas hasta que las trasladen a lugares más seguros y definitivos”.

Ante los nuevos anuncios de las autoridades locales, que dicen que únicamente serían reubicadas 800 familias, y las demás se quedarían en zonas seguras, los pobladores han expresado su inconformidad. El tiempo en el que se desarrolle el proceso, y la eventualidad de una nueva avalancha de lodo, determinará lo que suceda con esta población del oriente caucano que en un futuro podría tener otro lugar en el mapa.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.