Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2009/12/08 00:00

Niñas embarazadas, condenadas a la pobreza

Detrás de la polémica por entregar la 'píldora del día después' a menores de 15 años hay una dramática realidad: la mitad de las embarazadas en Colombia son adolescentes y la mayoría pobres.

Socialmente, las repercusiones de un embarazo prematuro se convierten en un problema para las adolescentes porque se ven obligadas a dejar sus estudios por falta de dinero, para atender al bebé, por vergüenza o por presión de las directivas de las escuelas y de la familia.

Teniendo en cuenta que el embarazo de las adolescentes es “uno de los temas más delicados de la juventud”, el candidato presidencial Rafael Pardo propuso darles gratis a las jóvenes menores de 15 años la píldora del día después, una pastilla que frena la posibilidad de un embarazo en las 24 horas siguientes a un contacto sexual.

Según Pardo, la educación sexual está fallando, pues mientras hace 20 años una de cada 10 embarazadas era adolescente, hoy son cinco de cada 10, es decir la mitad. Pero la idea no es cambiar por la píldora la educación y la asesoría que puedan brindar los colegios y escuelas, sino otorgar este medicamento “sólo en casos de emergencia”.

“Hay que empezar por la educación para que el tema se reduzca y lo segundo son métodos de prevención y de programación y control de natalidad. En caso de emergencias creo que hay que facilitar la entrega de píldora del día después a las niñas menores de 15 años”, enfatizó Pardo en una entrevista en Caracol Radio.

La insistencia de Pardo en que la píldora debe entregárseles gratuitamente a las menores sólo en casos de emergencia, se debe a que, en efecto, un uso abusivo de éstas puede traer problemas para la salud de las jóvenes.

Tan pronto como se conoció la propuesta, las opiniones al respecto no se hicieron esperar. Para Monseñor Juan Córdoba, secretario de la Conferencia Episcopal, es inconveniente que se repartan estas píldoras.

“La Iglesia en su apreciación moral no la acepta porque sencillamente es una píldora abortiva, ataca directamente al embrión, me parece muy delicado que se estén repartiendo píldoras abortivas para que las niñas tengan relaciones sexuales, es decirle vayan tranquilas, tengan sus relaciones y no se preocupen, matamos al embrión”, dijo el religioso.

También en rechazo a la propuesta de Pardo, el procurador Alejandro Ordóñez dijo a los medios de comunicación que en Colombia, el uso de la píldora del día después se considera legalmente como un método abortivo.

Sin embargo, la píldora del día después se vende en las farmacias y cualquier mujer puede adquirirlas para consumirlas máximo después de 24 horas de haber tenido relaciones sexuales.

Pero más allá de opiniones religiosas, la realidad es que el problema del embarazo adolescente en Colombia es cada vez más grave. Las consecuencias nefastas de este fenómeno son muchas pero dos son particularmente graves.  Primero, porque un embarazo puede representar riesgos en la salud de las menores. Segundo, porque perpetúa la pobreza de las adolescentes, pues la mayoría de las que quedan embarazadas pertenecen a bajos estratos socioeconómicos.

“El embarazo en la adolescencia y en general hasta los 19 años es de alto riesgo para la salud y la vida de la mujer y del feto. Además, tiene implicaciones a nivel psicológico, familiar y social”, según un informe reciente de Profamilia, una organización independiente que promueve políticas de planificación y control de la natalidad.

Cuando una mujer menor de 19 años queda embarazada, están en alto riesgo de muerte ella y el feto por enfermedades como hipertensión, alteraciones nutricionales, anemia, infección urinaria y bajo peso del recién nacido.

Además, los hijos de las madres adolescentes son más susceptibles de contraer enfermedades infecciosas durante los primeros 12 meses de vida lo que representa un  alto riesgo de muerte.

Según ha registrado Profamilia en sus informes sobre embarazo de adolescentes, “a través del control prenatal, la joven puede detectar riesgos y prevenir enfermedades. Sin embargo, las adolescentes y jóvenes suelen empezar este control cuando el embarazo está avanzado, lo cual impide un tratamiento temprano de algunas enfermedades o afecciones”.

Socialmente, las repercusiones de un embarazo prematuro se convierten también en un problema  porque las adolescentes se ven obligadas a dejar sus estudios por falta de dinero, para atender al bebé, por vergüenza o por presión de las directivas de las escuelas y de la familia.

Está confirmado por múltiples estudios académicos que cuando una mujer menor de 19 años tiene un hijo, normalmente no cuenta con el apoyo ni de su pareja ni de su familia. Además, por la falta de información y de educación, son susceptibles a tener más embarazos. Ya con hijos a su cargo, se les dificulta mucho conseguir un trabajo y su vida social cambia completamente. Les toca dejar las actividades con sus amigos, no pueden pasear, y sobre todo, dejan de estudiar.

Para el candidato Pardo, todo esto puede evitarse si las jóvenes menores de 15 años tienen acceso gratuito a la píldora del día después. La cuestión es que también debe controlarse su consumo y la gratuidad de la pastilla debe estar acompañada de campañas educativas muy eficaces, que en serio les enseñen a las jóvenes sobre cómo tener relaciones responsables y evitar embarazos.

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