Sábado, 21 de enero de 2017

| 2010/03/03 00:00

Paro de transportadores no era necesario para negociar

Según el Contralor distrital, los conductores y propietarios de buses y busetas se apresuraron en su protesta.

Paro de transportadores no era necesario para negociar

En medio de la pesadilla que vivieron millones de bogotanos, el contralor distrital, Miguel Ángel Moralesrussi, sostuvo que las diferencias podían ser discutidas por los transportadores sin necesidad de un paro.

Según el Contralor, hay plazo hasta el 15 de mayo para que esté listo y en firme el pliego definitivo de condiciones para contratar a las 13 empresas que prestarán el servicio en el Sistema Integrado de Transporte.

En sí, los transportadores, además de causarles con sus protestas un enorme daño a la ciudad y los ciudadanos, se apresuraron más de lo debido, según Moralesrussi. Para él, en este momento, en vez de estar protagonizando desórdenes deberían estar negociando con la Alcaldía, sin presionar, un sistema que les resulte tan rentable a ellos como a los usuarios.

Lo peor es que toda esta discusión se dio, además, en medio de protestas y efectos nocivos para el Comercio.

Los disturbios ya dejan al menos 800 millones de pesos en daños, según la Contraloría de Bogotá. En materia de orden público el paro ya alcanzó dimensiones mayores. Ayer, en los sectores de Suba y Bosa se presentaron fuertes enfrentamientos entre manifestantes y la fuerza pública, los cuales terminaron con saqueos y daños a varias edificaciones.

Sobre este tema, la Policía Metropolitana de Bogotá denunció que algunos de los saboteadores, muchos menores de edad, están recibiendo sumas que oscilan entre los 5 mil y 20 mil pesos por realizar este tipo de actos.

A estos problemas se suma una reducción del 60 por ciento en el comercio, de acuerdo con Fenalco, y las pocas ventas registradas en los últimos días por las estaciones de servicio.

Pero el Contralor fue más allá y habló de las enormes deudas que ese sector de los transportadores tiene con la ciudad.

De acuerdo con cifras entregadas por él, entre 1997 y 2006 no pagaron 287 mil millones de pesos que debían por multas después de violar las normas de tránsito. Esa plata no se puede recuperar porque esas deudas ya prescribieron. Aunque se nota la inoperancia en el cobro, no menos cierto es que los conductores multados le han apostado a dilatar el pago de sus deudas, a la espera de una amnistía.

Aunque también tienen deudas por comparendos que todavía se pueden pagar. Hasta mayo de 2009, debían 447 mil millones de pesos, según las cuentas del Contralor.

Por las calles bogotanas circulan actualmente unos 16 mil buses y busetas. Muchos de ellos en mal estado, que deberán pasar a ser chatarrizados. ¿Cómo? Con la plata que sale del Fondo para el Mejoramiento de la Calidad del Servicio, más conocido como ‘fondo de chatarrización’, una especie de bolsa a donde van a dar 17 pesos de cada pasaje, que deben ser entregados por cada empresa.

Solo que de las 66 empresas transportadoras que tienen licencia para operar en Bogotá, 32 están debiéndole 23 mil millones de pesos a este fondo. Entre ellas están algunos de los pequeños empresarios que ahora tienen paralizada a la capital de la República, en uno de los últimos intentos por frenar los alcances del Sistema Integrado del Transporte Público en Bogotá (Sitp).

"Los anteriores hechos ponen de manifiesto la necesidad de efectuar un llamado por parte de la Contraloría de Bogotá al gremio transportador para que, así como exige de la administración distrital acciones en favor de sus intereses particulares, tengan un gesto de seriedad y responsabilidad con la ciudad para saldar de manera inmediata las deudas pendientes por comparendos y factor de calidad", escribió Moralesrussi en una carta enviada al presidente de la Asociación de Pequeños Transportadores (Apetrans), Alfonso Pérez.

La discusión 

El Sitp es un nuevo modelo para transportarse por Bogotá. Consiste en articular el Metro, los buses, las busetas, el Transmilenio y el Tren de cercanías.

La ciudad estará dividida en 13 zonas y cada una estará operada por una empresa. Pero en este momento hay 66 empresas, ¿qué pasará con el resto? La propuesta de la Alcaldía es que se agrupen. En cada empresa pueden participar hasta 400 pequeños propietarios como accionistas.

Es conveniente que se unan porque participar en la licitación es costoso. Según Pérez, eso puede costar unos 200 millones de dólares. Aunque esa cifra suena exagerada, sí puede acercarse un poco al costo real, según le explicó el contralor Moralesrussi a Semana.com.

Estas empresas tendrán en concesión la operación del servicio de tránsito en la zona que les adjudicaron durante 24 años. En ese lapso, se estima que ya han recuperado la inversión que hicieron para la licitación y han tenido ganancias por el negocio. Quienes hagan parte de las empresas recibirán sus respectivos dividendos.

Obviamente, con la entrada del nuevo sistema, se van a necesitar menos vehículos de los que hay ahora. Quedarán solamente ocho mil buses y busetas. La idea es hacer una depuración volviendo chatarra los más viejos y dejando los más nuevos para que presten sus servicios. Los que salgan recibirán un pago.

Pero los vehículos que queden en el sistema, deben ser incorporados por alguna empresa. El dueño del carro no necesariamente tiene que ser socio de las empresas para que su vehículo siga operando en el sistema. Tampoco tiene que conducirlo. Simplemente, hace una especie de arriendo y por eso recibirá una renta fija cada mes. Por ejemplo, un bus modelo 99 recibirá 822 mil pesos. Uno de 2009, recibirá 1,5 millones aproximadamente. Ese valor se calcula según la antigüedad del carro.

Esta renta estaba calculada que fuera del 0,8 por ciento del valor del bus o la buseta. Pero ellos están pidiendo que sea más. Este fue uno de los detonantes del paro de esta semana, porque ellos dicen que tienen mejores ingresos manejando el vehículo, en cambio que lo que les están ofreciendo no les alcanza para pagar las letras. Según Alfonso Pérez, algunas son de hasta 5 millones de pesos mensuales.

En las negociaciones que se han hecho por el alboroto, la Alcaldía ya les ofreció el 1,5 por ciento, pero en su más reciente intervención, Pérez pidió un 2 por ciento. “Este incremento se verá reflejado en las tarifas que pagarán los usuarios”, asegura Moralesrussi

Frente a las quejas de los transportadores sobre los pocos ingresos que recibirían siendo parte del Sitp, el distrito argumentó que fuera la renta fija que les van a pagar, los actuales conductores de estos vehículos, bien sean los propietarios o no, podrán ser contratados y recibirán un salario mensual con todas las prestaciones.

Entonces si hay un propietario de un vehículo que sea socio de la empresa adjudicataria, ponga su vehículo en el sistema y fuera de eso lo conduzca, tendrá un ingreso mensual decente.

Lo que no gusta mucho es que, como está el transporte ahora, existe lo que se llama ‘la guerra del centavo’, que no son más que las carreras que juegan entre los buses para recoger pasajeros. El que más personas recoja, más dinero tiene. Con el nuevo sistema, ellos no recibirán la plata directamente, sino que los usuarios adquirirán una tarjeta en una taquilla y con ella subirá a los vehículos de transporte público sin que el conductor reciba la plata.

Esta idea no la ven muy conveniente los conductores porque sienten que obtienen más ingresos manejando la plata ellos directamente.

Esas reglas están en un pliego de condiciones de la licitación que abrió hace unas semanas la Alcaldía para contratar a las 13 empresas encargadas de sendas zonas de la ciudad.

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