Viernes, 20 de enero de 2017

| 2010/07/06 00:00

Baja la temperatura en relaciones de Colombia con Ecuador y Venezuela

La posibilidad de que Chávez y Correa asistan a la posesión de Santos, el próximo 7 de agosto, aumenta el optimismo para la normalización de las relaciones diplomáticas.

Los gobiernos de Venezuela y Ecuador felicitaron a Juan Manuel Santos por su elección como nuevo Presidente de Colombia el pasado 20 de junio.

A un mes de que Juan Manuel Santos reciba la banda presidencial, hay optimismo entre analistas, cámaras de comercio y equipos de Gobierno respecto del pronto mejoramiento de las relaciones de Colombia con sus vecinos.

Aunque es muy pronto para hablar de una restauración total de las relaciones colombo-venezolanas y colombo-ecuatorianas el clima es esperanzador.

Este martes, el subsecretario de Estado estadounidense, Arturo Valenzuela, calificó como un “buen paso” el hecho de que los mandatarios vecinos Hugo Chávez y Rafael Correa asistan a la posesión de Santos el próximo 7 de agosto.

“Nos da a todos los países una mejor posibilidad de tener seguridad, medidas de confianza”, dijo el diplomático.

Chávez no ha dicho que asistirá a la posesión, pero tampoco ha descartado “estrechar su mano”. Correa, en cambio, sí expresó su voluntad de asistir a la ceremonia, a pesar de que en una entrevista advirtió que Santos podría ser detenido por la justicia de su país si iba a territorio ecuatoriano, luego de hacer la debida aclaración de que esa es una decisión de la justicia de su país. (Santos es procesado por la justicia ecuatoriana por su responsabilidad en la Operación Fénix, el 1 de marzo de 2008, que dio con la muerte de ‘Raúl Reyes’ y otras 25 personas.)

Santos, desde Londres, celebró la decisión de Correa de asistir a su posesión. Dijo: “es un paso en la dirección correcta”. Además, destacó el cambio de tono de Chávez al referirse al futuro de las relaciones con Colombia.

El mandatario electo de Colombia se mostró respetuoso de las decisiones de la justicia de Ecuador, aunque desestimó su fundamento.

Además, anunció que la Canciller recién designada, María Ángela Holguín, visitará a los dos países con el ánimo de lograr acercamientos. Es decir, su nombramiento en esa cartera, que fue bien visto por los expertos, ya comenzó a buscar resultados.

Todas estas son señales positivas del clima de las relaciones que genera un ambiente de expectativa, aunque también requiere ser mirado con mesura.

“Mi optimismo me hace pensar que las relaciones con Ecuador se van a recomponer pronto. El clima es de expectativa sobre el comienzo de un proceso de reintegración de Colombia en la región, en el que disminuya el tono de confrontación. Sólo falta que Santos, una vez asuma la Presidencia, cumpla su palabra de entregar las memorias de los computadores de Raúl Reyes, lo que se convirtió en un punto de honor para Correa”, dijo la analista internacional Laura Gil a Semana.com.

En su criterio, el Gobierno ecuatoriano y el colombiano electo tienen buena voluntad. No obstante, Gil indicó que las revelaciones de la prensa ecuatoriana sobre posibles interceptaciones del DAS a Correa podrían torpedear el buen ánimo.

“Si las chuzadas del DAS a Correa no pasan de ser un asunto excepcional en Ecuador, las relaciones entre Quito y Bogotá, más temprano que tarde van a tomar el rumbo del mejoramiento. Pero si el episodio se convierte en un problema regional, el futuro de las relaciones ya no depende de la voluntad política de Correa”, advirtió la analista.

¿Y Venezuela?

Santos, durante la campaña presidencial, fue prudente al referirse a los gobiernos vecinos. Sólo en una intervención infortunada en un debate sugirió que “pensaría” si como gobernante repetiría una acción militar como la Operación Fénix, en Ecuador, que dio como resultado la muerte a Raúl Reyes.

Pero, salvo en esa ocasión, Santos prefirió llamar a los países de la región a la cordialidad y la armonía. Junto a los demás candidatos se comprometió a no hablar de escenarios hipotéticos sobre la posible presencia de integrantes de las Farc en los países vecinos, y en su discurso triunfal invitó a los demás países a “mirar hacia adelante”.

En respuesta, Chávez en los últimos días de la campaña no se refirió al proceso electoral colombiano. El día que se conoció el triunfo de Santos, el pasado 20 de junio, la Cancillería de ese país felicitó al nuevo mandatario y mostró su interés de contribuir a que Colombia consiga la paz.

Pero los gestos no pararon ahí. El mandatario venezolano dijo el pasado viernes estar dispuesto a estrechar la mano de Santos. “Al Presidente de Colombia, elegido y reconocido, nosotros lo reconocemos”, dijo.

“Si con el nuevo Presidente de Colombia tengo que reunirme y darle la mano, yo no tengo problema. Si con el mismo diablo tengo que reunirme... Bueno, yo le di esta mano a Bush (George W.), a Obama”, agregó el mandatario venezolano.

La única contraprestación que ha exigido es el respeto. “El que no respete no será respetado”, reiteró este martes en la celebración del Día de la Independencia de Venezuela.

Para los analistas, a pesar de las señas surgidas en vísperas del fin de la era Uribe, las relaciones no mejorarán de un día para otro. Y para algunos, es mejor guardar cautela.

El analista Rafael Nieto, quien es partidario de que Colombia busque mecanismos de disuasión ante una eventual agresión de Venezuela a Colombia, se ha mostrado pesimista en que las relaciones con el país vecino puedan mejorar. En su criterio, “Chávez necesita un contradictor en la región”, y en la medida que las necesidades políticas se lo exijan, es probable que vuelva al tono pendenciero.

Para la presidenta de la Cámara de Comercio colombo-venezolana, Magdalena Pardo, las señales recientes, aunque no dan un diagnóstico definitivo, son positivas.

“El comercio sigue mal, pero digamos que hay buenas señales de una recomposición de las relaciones, de que los dos Gobiernos se van a dar una oportunidad para voltear la página”, dijo Pardo a Semana.com.

La experta en el comercio binacional explicó que lo que hay un juego en materia comercial es muy importante para el desarrollo de los dos países.

Sin embargo, señaló que “después de pasar por la etapa más difícil, vemos disposición entre los dos protagonistas”.

La experta se refirió al hecho que desde el año pasado las exportaciones a Venezuela, el segundo destino comercial más importante de Colombia, están congeladas en una acción unilateral del Gobierno de Chávez.

Como resultado, el comercio de la frontera, que depende casi en el 80 por ciento de la relación con Venezuela, ha caído en un 10 por ciento, lo que impacta el empleo y el crecimiento económico de esa región.

Por esta razón, la restauración de las relaciones comerciales es un ingrediente fundamental para la integración regional, pues la interdependencia podría derivar en mecanismos de confianza que ayuden a superar a la crisis.

Pardo señaló que uno de los temas urgentes de la agenda binacional es que los Gobiernos hablen de las necesidades básicas de las poblaciones en la frontera: salud, capacitación para el trabajo, medio ambiente, entre otros.

En el mismo sentido, varios analistas han señalado la importancia de que el Gobierno colombiano le preste atención a la población residente en la frontera con Ecuador.

Es muy temprano para saber si el nuevo clima de las relaciones de Colombia con sus vecinos se mantendrá en el próximo cuatrienio. Sin embargo, el relevo en la Casa de Nariño cuando menos genera expectativa.

Hay que esperar si el apretón de manos del próximo 7 de agosto, registrado por los fotógrafos en el momento en que los mandatarios de Venezuela (si asiste) y Ecuador saluden a su homólogo colombiano, deriva en acciones concretas, es decir, la vuelta a la diplomacia.


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