Martes, 17 de enero de 2017

| 2009/08/21 00:00

Colombia y Ecuador, un paso más cerca

Tras nuevos acercamientos entre Quito y Bogotá, mejora el ambiente para el restablecimiento de las relaciones entre los dos países.

Los presidentes Uribe y Correa se saludan durante una cumbre que tuvo lugar antes del 1 de marzo de 2008.

Tras las declaraciones, el fin de semana pasado, del presidente Álvaro Uribe y su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa, en las cuales el primero pidió perdón y el segundo dijo estar dispuesto a dialogar, soplan vientos de restauración diplomática.

El nuevo embajador de Ecuador ante la Organización de Estados Americanos, Francisco Proaño, ya comenzó a buscar alternativas para restablecer las accidentadas relaciones entre Quito y Ecuador. Este viernes dijo que la OEA podría ser el mecanismo para una posible apertura al diálogo, lo que puede considerarse como una actitud positiva en busca de destrabar las relaciones de los dos gobiernos.

Otro hecho significativo para el acercamiento de los dos países, cuyas relaciones diplomáticas están interrumpidas desde el 3 de marzo del año pasado (tras el ataque de tropas colombianas al campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano) fue el acercamiento de los cancilleres, Jaime Bermúdez, de Colombia y Fander Falconí del país vecino, el pasado miércoles en Lima (Perú). El encuentro fue en una cumbre de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

En una reunión del gabinete ministerial de Ecuador, este jueves, el gobierno de ese país indagó por los resultados del encuentro entre los cancilleres. Falconí explicó que hay una actitud positiva para el diálogo. No obstante, reconoció que “esto va a ser un proceso complejo, que no se soluciona de la noche a la mañana y que no concluye en un estrechón de manos”.

En el mismo sentido advirtió Proaño, que el restablecimiento de las relaciones no va a ser automático. Va a ser un proceso largo que depende, además de la voluntad de los
mandatarios, de la delicada canalización del diálogo a través de las cancillerías.

Hay expectativa por el próximo encuentro de mandatarios de la región en la cumbre de Unasur en Bariloche (Argentina), programado para el 28 de agosto, en dónde estarán Uribe y Correa. Sin embargo, las cancillerías de los dos países estuvieron de acuerdo en que no era el mejor escenario para que se produzca un encuentro bilateral.

La intención, más bien es acudir a los mecanismos internacionales como la OEA y aprovechar la oferta del Centro Jimmy Carter de mediar entre los dos países. De esta manera poco a poco, las relaciones diplomáticas entre los dos países van saliendo del punto muerto en el que estaban hace unas semanas, y que están interrumpidas desde hace casi año y medio.

En el encuentro en Unasur Colombia presentará a los mandatarios de la región las explicaciones sobre el acuerdo militar recién aprobado con Estados Unidos. Aunque para Venezuela ha significado una amenaza de desestabilización, el hecho de que Colombia preste sus bases militares al Ejército estadounidense, Ecuador ha decidido guardar silencio.

La semana pasada el vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno, dijo que su país no se dejaría arrastrar por Caracas hacia un conflicto militar con Colombia. "Bajo ninguna circunstancia, si es que el propósito del presidente Chávez fuera el de involucrarnos en un conflicto militar, no lo vamos a aceptar", dijo.

El Canciller ecuatoriano ratificó esa posición esta semana cuando dijo que su país espera que en Unasur se discutan los posibles riesgos del acuerdo, pero “tampoco se trata de sentar a nadie en el banquillo de los acusados, sino que dispongamos de un conjunto de información”, como dijo este jueves.

Otro gesto de buen recibo en Colombia fue que esta semana Ecuador decidió eliminar las restricciones que impuso a las importaciones de 680 productos colombianos de un total de 1.346 que tienen una salvaguardia cambiaria. Así acató una resolución de la CAN, en la que el organismo sugirió a Ecuador flexibilizar la salvaguardia de las importaciones de ese país.

Más allá de los reclamos políticos entre las dos naciones, los temas de trascendencia para el diálogo son cuatro: seguridad en la frontera, los refugiados colombianos en Ecuador, las fumigaciones con glifosato y el comercio.

Uno de los puntos que Quito ha reiterados como no negociables es la defensa que Bogotá ha hecho del ataque preventivo. Para el país vecino es de suma importancia que Colombia se comprometa a no invadir su territorio, con objetivos militares, en nombre del combate al terrorismo y que desde Bogotá cesen las acusaciones sobre posibles relaciones de funcionarios del gobierno ecuatoriano con las Farc. Colombia por su parte buscará que el gobierno ecuatoriano se comprometa en una estrategia concertada, en la lucha contra los grupos ilegales.

En el medio, hay un problema humanitario todavía sin resolver. Ecuador es uno de los países con mayor número de refugiados en el mundo (130 mil según Acnur), y todos son emigrantes colombianos que han huido del conflicto o en busca de mejores oportunidades.

Pueda ser que esta vez los dos gobiernos abandonen sus intereses particulares y se abstengan de dar declaraciones en caliente, para que definitivamente las relaciones diplomáticas, de las que dependen cientos de miles de ciudadanos a lado y lado de la frontera, comiencen a mejorar.





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