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| 10/4/2008 12:00:00 AM

Guerra de vacunas

Dos de los laboratorios más poderosos del mundo tienen una reñida batalla en Colombia: de por medio está la cura contra la neumonía, 1.700 bebés bajo estudio, y madres alarmadas.

Diana María Luna tiene 16 años de edad, no ha terminado bachillerato, vive en un barrio humilde de Cali y ya es madre de una niña a la que visita en el cementerio.

Su tragedia se dio el 17 de septiembre con la muerte de Ami Sofía, su bebé de 2 meses de nacida. Ocho días antes de la mortal enfermedad, Diana, al igual que otras 1.699 madres humildes de la ciudad, incluyó a su hija en el protocolo 'Estudio Clínico Otitis Media y Neumonía', que es conocido como Compas y que desde abril realiza el laboratorio belga Glaxo Smith Klein (GSK), que intenta crear una nueva vacuna contra el neumococo.

Tras la muerte de Sofía decenas de expertos descartan que el ensayo de la vacuna tenga alguna culpa, y el propio Invima aseguró "No se identifica una relación de causalidad entre el fallecimiento de la menor y el protocolo de investigación". Lo propio hizo el coordinador del proyecto, Pío López, prestigioso investigador de infectología y pediatría que ha liderado 20 estudios clínicos en Colombia con participación de al menos 80.000 personas.

Pese a esas credenciales, se ha creado cierta alarma alrededor del tema porque la muerte de Sofía se suma a las de otros tres bebés en Panamá y 14 en Argentina, que si bien murieron por causas ajenas a la vacuna, hacían parte de este grupo de ensayo.

Lo curioso es que en cada país surgieron voces -con muy poca diferencia de tiempo- que trataron de señalar al laboratorio GSK como responsable, aunque hasta la fecha no exista prueba científica alguna que sustente esa acusación. En Argentina, por ejemplo, Glaxo llama la atención sobre la tasa de mortalidad propia de estas poblaciones vulnerables y dice que la tasa de muerte de los niños incluidos en el estudio está muy por debajo de las cifras correspondientes al sector poblacional al que pertenecen.

El resultado es que hoy hay miles de madres preocupadas por lo que les pueda pasar a sus bebés y eventualmente se hace más difícil para el laboratorio llevar a cabo sus pruebas.

¿Qué está pasando? Lo que es una verdad de a puño es que el mercado de la vacuna contra el neumococo mueve millones de dólares en países como Colombia. Por cada dosis de la vacuna contra el neumococo se pagan en el país 207.000 pesos. Y cada año se venden 450.000. Es decir, se trata de un jugoso mercado de 93.000 millones de pesos al año.

La vacuna es muy importante para los bebés porque el neumococo es una bacteria que puede provocar enfermedades graves como neumonía, meningitis o infección de la sangre. En Colombia, esta vacuna no está incluida en los planes gratuitos de prevención del Estado ni en el Plan Obligatorio de Salud, lo que ha provocado fuerte polémica porque las propias cifras oficiales indican que cada año se registran 40.000 neumonías y mueren 12 de cada 100.000 niños de entre 1 y 4 años de edad.

La competencia por el negocio está entre la vacuna del laboratorio gringo Wyeth -que se llama Prevenar y se vende en Colombia desde 2000- y la que pondría a la venta el laboratorio belga Glaxo luego de completar sus pruebas.

Wyeth es un monstruo de la industria con una fuerza laboral de 50.000 empleados en 140 países. Glaxo no se queda atrás, tiene influencia en 100 países y maneja una planta laboral de 100.000 personas. Ambos invierten en la investigación de cada vacuna un promedio de 1.000 millones de dólares, hoy desarrollan protocolos con 24.000 y 5.000 niños cada uno y esperan comercializarlas en 2009. En síntesis, ambos están en una carrera comercial que si bien es sana para la ciencia, explica un poco el ruido y las tensiones alrededor de los estudios.

Llama la atención que en Colombia, Panamá y Argentina, donde se desarrolla el protocolo, la actual vacuna (Prevenar) no está incluida en los programas del Estado para ofrecerlas de manera gratuita; 27 países sí la incluyeron y en Colombia sólo se les aplica desde 2007 a bebés con peso inferior a 2.500 gramos o enfermos. Curiosamente, durante estos días de alarma aparecieron en Cali cuñas radiales en las que varias clínicas ofrecen la vacuna y a domicilio.

Lo paradójico de todo esto es que mientras en el país no abundan las vacunas gratuitas, sí llueven estudios del ramo. Este año Invima certificó 37 investigaciones clínicas a 15 laboratorios y sólo en junio pasado expidió la Resolución 2378, que regula protocolos con medicamentos en seres humanos.

Diana no busca culpables por la muerte de Sofía e incluso afirma que rechazó ofertas de abogados que la incitan a entablar acciones legales. Ella cierra ese capítulo al aclarar que si tuviera otra oportunidad, no incluiría a su bebé en ningún estudio.
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