Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2009/05/29 00:00

Cuatro pruebas de fuego para el nuevo Ministro de Defensa

Juan Manuel Santos cumplió con tareas clave, sin embargo, todavía falta para tener la Fuerza Pública y la acción estatal que se necesita para garantizar la tranquilidad de los colombianos. ¿Cuáles son los retos de su sucesor?

Cuatro pruebas de fuego para el nuevo Ministro de Defensa

No se conoce oficialmente el nombre del nuevo Ministro de Defensa, pero es probable que sea Francisco José Lloreda, hijo del ex ministro de Defensa Rodrigo, ya fallecido, quien fue especialmente querido por las Fuerzas Militares.

Lloreda probó ser un destacado líder como Ministro de Educación del gobierno Pastrana. Ecuánime, estudioso y buen gerente. Muchos consideran que Lloreda sería un gran sucesor para continuar la tarea de Juan Manuel Santos, quien permaneció en la cartera durante casi tres años.
 
En la baraja han sonado también nombres como el de Luis Carlos Villegas (presidente de la Andi), Bernardo Moreno (secretario general de la Presidencia) o el viceministro de Defensa Juan Carlos Pinzón (Ver La pugna por el Ministerio). Y aunque la Casa de Nariño no se ha pronunciado de manera oficial sobre el tema, lo que sí se sabe desde ya son las duras tareas que tiene por cumplir.

El Ministerio y la Fuerza Pública que dejan Juan Manuel Santos y su equipo es bastante diferente al que encontró en julio de 2006. En muchos campos se mejoró. El primero, en la coordinación entre fuerzas militares y de éstas con la Policía de lo que ha habido en mucho tiempo, y de ahí los buenos resultados de varias operaciones conjuntas que han propinado duros golpes a las Farc.

Segundo, se dio un salto considerable de la teoría a la práctica en materia de derechos humanos, pues se sentaron directrices concretas para que los militares adoptaran el uso legítimo de la fuerza como parte de su estrategia de guerra, y no al contrario, como se le había visto tradicionalmente al respeto a los derechos humanos, como una camisa de fuerza para ganar la guerra.

Este último giro ha sido difícil, y enfrentó un escándalo de grandes proporciones por las escalofriantes violaciones a la vida y a la libertad de jóvenes pobres y marginales, conocidas como los “falsos positivos”. Pero a la vista de varios analistas, solamente porque había una política tan vertical en derechos humanos desde el Ministerio, fue que el gobierno reaccionó con tanta celeridad y firmeza para separar de sus cargos a muchos de los responsables de lo que había sucedido. Así mismo ha enviado de manera contundente el mensaje a las filas de cero tolerancia con estas violaciones, o con la complicidad con grupos ilegales.

Y por último, la inteligencia y seguimiento a los grupos armados ilegales tuvo como resultado la desmovilización y colaboración con la Fuerza Pública de mandos medios de las Farc que llevaron al gobierno a dar golpes contundentes a la cúpula de las Farc; el más espectacular, la Operación Jaque, y el más polémico, el operativo que terminó con la muerte de Raúl Reyes.

Los desafíos

Pero Colombia está aún muy lejos de poderle garantizar a todos sus habitantes la tranquilidad; y la Política de Seguridad Democrática aún cojea en varios frentes. Por eso al nuevo Ministro de Defensa le quedan varia pruebas de fuego por superar. Estas son las principales:
 


Consolidación
Golpes contundentes a las Farc como la muerte del ‘Negro Acacio’, o la de ‘Martín Caballero’; las capturas de ‘Don Diego’ y ‘Don Mario’ o la liberación de 15 secuestrados en la ‘Operación Jaque’, fueron acciones letales para la insurgencia y el narcotráfico en varias zonas del país. En 2006, el Ministerio lanzó el Plan Consolidación que busca, hasta el 2010, redireccionar los esfuerzos en seguridad y defensa para sellar la guerra contra la ilegalidad. De esta manera, quedan pendientes acciones decisivas para acabar las llamadas Bandas Criminales (que el gobierno contabiliza en 10 estructuras y otros observadores independientes calculan en el doble) y mejorar la seguridad rural. También para llevar a las Farc a la derrota militar y que la fuerza pública realmente llegue a la población civil con confianza y credibilidad. Si en este punto el nuevo Ministro no avanza o sólo logra mantenerse este proceso, retrocederá.
 
Salto Estratégico
Fue la gran última apuesta del ministro Santos: es la nueva fase para combatir principalmente a las Farc a través de más operaciones combinadas y mayor contención en las fronteras. Por ejemplo, hoy ya existen dos fuerzas de tarea conjunta en Larandia (suroriente colombiano) y Santa Marta, y desde hace algún tiempo se viene hablando de hacer una nueva en el Pacífico. En este proceso no sólo participan las FFF.MM. y la Policía, sino también el programa presidencial de Acción Social y la Fiscalía. El ministro de Defensa entrante deberá mostrar más resultados sobre esta base y demostrar que puede romper esta suerte de empantanamiento en que se encuentra la recuperación del dominio del Estado en varias zonas del país, luego de un avance considerable en los primeros años del gobierno Uribe. 

 


Derechos Humanos
Es el principio fundamental para acabar con hechos tan graves como los falsos positivos. La Política Integral que se implementó en 2008 deberá seguir integrándose en la cultura de los militares, hasta que llegue el día en que todos en la Fuerza Pública consideren el respeto a la población civil y sus derechos y el cuidado para que las operaciones militares afecten lo menos posible a los civiles, como una conducta indispensable para quitarle terreno a la delincuencia y a la guerrilla. Y que sean estas conductas y no la medición del ‘bodycount’ (que induce a los falsos positivos y las capturas extrajudiciales) o los montajes de falsas desmovilizaciones, la que premie a los oficiales y empuje sus carreras de ascenso. 
 

 


Presupuesto:
Casi todos los 8,2 billones de pesos que se recaudaron a través del Impuesto al Patrimonio ya se gastaron o están comprometidos. Estados Unidos le quitó al Plan Colombia 53 millones de dólares y este año girará 520. Y gobiernos como el de Reino Unido redestinaron su ayuda al tema de derechos humanos por antecedentes como los falsos positivos. Aunque presupuesto no depende exclusivamente del Ministro de Defensa, este tendrá que ser muy hábil para ingeniarse la manera de sostener la Política de Seguridad Democrática que el año pasado fue del 5.8 por ciento del PIB.

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