Sábado, 21 de enero de 2017

| 2009/07/16 00:00

El diablo está en los detalles de las bases militares

El gobierno salió con todo a explicar la negociación con EE. UU. que fijará las condiciones bajo las cuales sus técnicos y asesores empezarán a operar en tres bases militares colombianas: Malambo, Palanquero y Apiay.

La presencia militar estadounidense en Colombia data de varios años. Sin embargo, con el preacuerdo, se proyecta que se reforzará la asesoría técnica y operativa. (Foto: Archivo SEMANA)

Muchas dudas han aparecido en los últimos meses sobre el preacuerdo de cooperación en seguridad y defensa con Estados Unidos, en el que se intensificará la presencia militar estadounidense en Colombia.

Sin embargo, algunos detalles de las negociaciones, que ya van por la cuarta ronda entre autoridades colombianas y estadounidenses, fueron conocidos este miércoles durante una audiencia pública en la que estuvieron presentes el canciller colombiano, Jaime Bermúdez; el ministro del Interior, Fabio Valencia; y el ministro de Defensa encargado, el general Freddy Padilla de León.

El general Padilla confirmó que las bases del acuerdo son las de Malambo en la Costa Caribe; Palanquero, en Puerto Salgar; y la de Apiay, en el Meta. “No quiere decir esto que si se llega a firmar el acuerdo, las bases se llenarán de militares y de equipos norteamericanos de inmediato”, dijo el general Padilla, quien explicó que dependiendo de la necesidad de la guerra, este proceso avanzará lentamente. “Están autorizados máximo 800 militares y 600 contratistas”, agregó.

Las críticas a este proceso vienen de diferentes sectores que creen que las bases van a quedar en la práctica bajo la autoridad de oficiales de Estados Unidos, y que será la ley de ese país la que impere en suelo colombiano. También preocupa que desde allí se puedan proyectar acciones militares hacia otros países y que esto afecte aún más  las deterioradas relaciones con algunos países vecinos.

“Eso no sucederá de ninguna manera. Aquí las bases militares son colombianas, estarán bajo el mando de un oficial colombiano y se deberá respetar la soberanía nacional”, dijo Padilla. “Aquí no habrán tropas de combate norteamericanas en Colombia, aquí lo que habrá son militares que prestarán asesoría técnica y operativa”, dijo.

Mientras los tres ministros respondían preguntas de periodistas y habitantes en general desde un auditorio del SENA en Bogotá, el canciller Bermúdez explicó que no serán estas bases: “(...) no se permitirán operaciones unilaterales de Estados Unidos, (...) ni extralimitaciones de los uniformados extranjeros (...) no implica tampoco el tránsito de tropas extranjeras”.

Los rumores sobre la posibilidad de que la base militar estadounidense de Manta, en Ecuador, fuera trasladada a Colombia, también fueron desmentidos por el gobierno nuevamente. Padilla dijo que así como podían, eventualmente, llegar militares o equipos de Manta a bases colombianas, lo podían hacer de otras bases estadounidenses ubicadas en otros países, siempre y cuando el fin fuera el pactado en el acuerdo, pero no se ha hablado de trasladadar dicha base a Colombia.   

Sobre la inmunidad que tendrán los militares extranjeros, el ministro Valencia Cossio aclaró que se aplicará la Convención de Viena, que permite que estas personas sean procesadas por autoridades de su país, pero, según dijo, no se permitirá la impunidad. “Colombia siempre estará pendiente de que si alguien merece una sanción, ésta se cumpla”, puntualizó.

Sobre el acuerdo, que no se ha firmado todavía, habrá una quinta ronda de negociaciones en los próximos días.

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